Gran parte de los mejores momentos de la vida de una persona suelen estar asociados a un recuerdo bonito como puede ser una fotografía, un olor, una canción, un número... o una joya. Navidades, un cumpleaños, un nacimiento, un aniversario o, simplemente, porque alguien se lo merece, las joyas suelen regalarse con motivo de un acontecimiento especial y feliz, en un momento que seguramente ha sido, es o será compartido con los allegados y que siempre permanecerá en la memoria.

Algunos de los miembros del Gremio de Joyeros de Asturias Reproducción de Pablo Solares

A diferencia de otros presentes, que suelen tener una caducidad determinada o un desgaste causado por el uso, las joyas pueden pervivir durante años e incluso siglos entre los diferentes miembros de la familia. Las joyas, las buenas joyas, no tienen obsolescencia programada, pero eso no implica que el sector no sufra vaivenes. Aunque el ambiente actual es de optimismo, desde el gremio asturiano, que hoy festeja a su patrón, San Eloy, no ocultan que los últimos años han sido algo complicados. Pero como siempre, han sabido salir adelante, pues tienen herramientas para ello.

Un momento del concurso de diseño que organiza el Gremio de Joyeros de Asturias Reproducción de Pablo Solares

Y es que no cabe duda de que la joyería ha sido y es una apuesta segura, pues una joya es más que un adorno o complemento. Tras ella existe siempre una historia que queda inmersa en una familia, ya que el valor sentimental que transmite suele superar con creces su valor económico, perviviendo de generación en generación, inmutable en el tiempo. De oro, de plata, de diamantes o de un material más económico. Sea como sea, una joya es el símbolo de un sentimiento, bien un autorregalo –amor propio–, un compromiso, una fecha marcada en el calendario..., siempre hay una historia detrás de una joya, un complemento que define a la perfección a mujeres y hombres. Por ello, es importante contar con joyerías en las que cada cliente encuentra esa pieza que hace que uno se sienta especial y único. Y en Asturias, el Gremio de Joyeros cuenta con afamados establecimientos que tienen por objeto ofrecer a los clientes estos valiosos complementos.

Ya decía la canción que "un diamante es para siempre" y, lo que no cabe duda es que estos detalles son los únicos que no tienen fecha de caducidad. ¿Quién no tiene un anillo de una abuela, unos pendientes de una bisabuela o un broche de una tía? Pocas cosas, o ninguna, pasan de generación en generación como una buena joya.

Como dice la nueva campaña del Gremio de Joyeros de Asturias para estas fechas, "¿En qué piensas cuando observas tus joyas?... en un momento…en un recuerdo… ¿o en una persona?". Este año, por Navidad, regala eternidad".