Hospitales del centro y las alas, abocados a compartir médicos para paliar la escasez

El déficit de especialistas de familia para los centros de salud lleva años de evolución y ha sido objeto de diversas medidas paliativas

Los tres centros periféricos: los de Jarrio (Coaña), Cangas del Narcea y Arriondas

Los tres centros periféricos: los de Jarrio (Coaña), Cangas del Narcea y Arriondas

Pablo Álvarez

Pablo Álvarez

Una nueva organización que no circunscriba el trabajo de los médicos a un solo hospital, sino que contemple –de manera estable y planificada– que los especialistas puedan desarrollar su tarea en un centro sanitario grande y otro pequeño. ¿Finalidad? Asegurar la cobertura de los servicios en los hospitales de las alas de Asturias.

La legislatura sanitaria que ahora comienza en Asturias presenta desafíos y dificultades que, en su mayor parte, son comunes a los de mandatos precedentes. Sin embargo, otros son novedosos o, al menos, parecen haber entrado en fases que pueden exigir del equipo de la nueva consejera de Salud, Conchita Saavedra, soluciones distintas a las aplicadas hasta la fecha.

Este periódico ha preguntado a varios buenos conocedores del sistema sanitario regional cuáles pueden ser los principales retos de la sanidad pública para estos próximos cuatro años. El epígrafe que dibujan como más peliagudo es la escasez de médicos. El déficit de especialistas de familia para los centros de salud lleva años de evolución y ha sido objeto de diversas medidas paliativas.

La cuestión que parece haber entrado en una etapa más crítica es la escasez de médicos de hospital en diversas especialidades. Y, en concreto, la carestía que sufren los tres centros periféricos: los de Jarrio (Coaña), Cangas del Narcea y Arriondas. Las soluciones no son sencillas. Por ejemplo, el problema no se zanja simplemente convocando plazas fijas para esos hospitales. "En los últimos tiempos se han convocado plazas y algunas han quedado vacantes", señala un gestor sanitario. Este hecho se debe a que algunos especialistas aprueban la OPE por concurso-oposición pero, al ver que las plazas disponibles son de los hospitales de las alas, prefieren rechazarlas y esperar al siguiente procedimiento selectivo, para el que habrán acumulado algunos méritos más y, además, tendrán como competidores a colegas con menos puntuación (porque los más veteranos ya habrán obtenido plaza en ese mismo proceso de selección). De este modo, ganarán opciones de cumplir su aspiración: acceder a alguno de los grandes hospitales de Asturias.

Una alternativa que barajan desde hace un tiempo los gestores sanitarios consiste en que los hospitales grandes puedan compartir con los pequeños especialistas de determinadas disciplinas en las que se registra mayor escasez. "Hay que desarrollar con más decisión el trabajo en red", indica un buen conocedor de la sanidad asturiana. Una forma de desplegar ese modelo es que los médicos de los hospitales grandes tengan claro que en una porción de su jornada deberán dar cobertura a los hospitales más pequeños. Y, viceversa, que los facultativos de los centros periféricos puedan acudir a otro de más envergadura para ejercitarse en técnicas que no están implantadas en su propio hospital.

En el Servicio de Salud del Principado (Sespa) está vigente la posibilidad legal de imponer traslados forzosos. La dinámica suele funcionar –dicho de manera coloquial– a toque de corneta: un jefe de servicio anuncia a sus compañeros que durante unos días hay que cubrir una necesidad sobrevenida en la periferia; y de inmediato cunde el malestar. Por lo general, esta fórmula coercitiva genera malestar y no convence a nadie. Además, carece de un marco estable y sólido desde un punto de vista legal y organizativo.

La idea es generar un flujo bidireccional. Por un parte, que médicos de centros grandes se desplacen algunos días a hospitales pequeños. Por otra, que profesionales de áreas periféricas "puedan desarrollar su carrera y avanzar en campos muy específicos que quizá no sean posibles en hospitales pequeños", indica un gestor.

"El objetivo de fondo debe centrarse en estabilizar la cartera de servicios de los tres hospitales rurales, apoyándola con una estrategia continuada de trabajo en red que vincule al hospital pequeño con otro grande", resume un responsable sanitario de dilatada trayectoria.

Dado que la dotación de especialistas de los hospitales comarcales representa a menudo un problema complejo, otra opción que manejan los gestores es no empeñarse en que los centros más pequeños dispongan de un cuadro médico asimilable al de los hospitales más grandes. "En algunas especialidades, por ejemplo, endocrinología, puede no ser necesaria la presencia de un especialista de lunes a viernes; sino buscar colaboraciones periódicas que permitan dar una atención ágil y de calidad sacando más partido a los recursos humanos disponibles", plantea un veterano gestor de la sanidad asturiana.