La mortalidad en Asturias vuelve a cifras de antes de la pandemia: el fenómeno que "maquilla" el desplome de nacimientos

Asturias baja de 13.000 decesos por segunda vez desde 2014

Las cifras de mortalidad en Asturias.

Las cifras de mortalidad en Asturias.

La contracción de la mortalidad en Asturias cuenta al cierre de 2023 cerca de mil defunciones menos que en 2022 y confirma el retorno a las cifras que Asturias tenía antes de la hinchazón de la pandemia. La estimación al final del año pasado, que actualizó este miércoles el Instituto Nacional de Estadística (INE), se detiene en 12.951 defunciones como prueba de moderación después de las casi 14.000 de 2022, las 13.367 de 2021 y del récord de 14.550 que acompañó al pico de covid en 2020. El resumen recién divulgado equipara aproximadamente 2023 al dato del último ejercicio sin pandemia, 2019, y baja la inflamación de la curva certificando el segundo recuento más bajo de la serie desde 2014. El recuento baja de 13.000 defunciones en un año por segunda vez en este decenio.

Se confirma así el respiro que recibe la demografía asturiana gracias a una cuenta de muertes que descendió en 2023 holgadamente por encima de la media española. El retroceso del 6,7 por ciento que el INE asigna al Principado se sitúa casi un punto más arriba del descenso medio nacional del 5,8 y es el séptimo mejor dato de evolución en el orden autonómico. Con la prudencia a que induce el carácter todavía estimativo de la cifra, se confirma la tendencia a la contracción que la estadística había evidenciado con el correr del año. Queda constatado el abrupto descenso de una curva que venía de marcar en 2022 el segundo mayor registro de la serie histórica, sólo por detrás del de 2020. Asturias es, de hecho, la segunda autonomía en la que la cifra de decesos de 2023 se parece más a la de 2019, el último año sin pandemia. Mientras en el conjunto del país se observa un crecimiento del 4,4 por ciento en el cuatrienio, el Principado es, con Castilla y León, la región donde menos han crecido las defunciones en este ciclo, apenas 58 muertes más, un escaso 0,7 por ciento…

Gracias al declive de la mortalidad entre 2022 y 2023 se maquilla además la merma que sufre la población del Principado en su camino hacia el peor año de la natalidad del que queda registro. A falta del recuento de diciembre, la cifra escasa de poco más de 4.000 nacimientos en los primeros once meses de 2023 anuncia una prolongación del desfase por motivos vegetativos –por la diferencia entre los nacimientos y las muertes, sin contar el efecto corrector de los intercambios migratorios– que no llegará previsiblemente a los 9.700 habitantes menos que alcanzó este decrecimiento en el pico de la pandemia, pero que continuará siendo el gran sumidero por el que se desliza el censo de la región. Porque sigue siendo el magro recuento de nacimientos el gran talón de Aquiles de la menguante demografía asturiana. Con los datos del INE a 30 de noviembre, actualizados este miércoles, Asturias experimenta un retroceso del tres por ciento sobre la cifra del mismo periodo de 2022, que ya era la peor de la historia, y cae más que el conjunto del país en un contexto generalizado de retroceso de la natalidad, toda vez que España se ha dejado entre 2022 y 2023 un 2,16 por ciento de sus nacimientos y el recuento únicamente ha progresado en Extremadura y la Comunidad de Madrid.

Asturias pierde más que España sin ser la región que más cae –el declive supera en Castilla–La Mancha, por ejemplo, el diez por ciento–, y en cuanto se cierre la estadística del año pasado volverá a encontrar un suelo histórico nuevo en su número de alumbramientos que únicamente podrá ser compensado por la llegada de inmigrantes. De momento, las últimas estadísticas totales de población apuntan a un contexto nacional de llegada de residentes foráneos de la que también se beneficia Asturias. Sin dejar de ser una de las autonomías con menos porción de población externa, el Principado viene de batir su récord de residentes nacidos en el extranjero y eso ha empujado al alza su censo, con un resultado positivo de los intercambios migratorios en unos 10.000 habitantes que rebasa los 9.000 perdidos por motivos vegetativos en 2022.