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Fertiberia cierra 2020 con un aumento de producción superior al 6 por ciento

Las exportaciones de los abonos de la planta de Trasona se extienden ahora a Escandinavia y África, pero mantienen el mercado nacional

Instalaciones de Fertiberia, en Trasona.

Instalaciones de Fertiberia, en Trasona. MARA VILLAMUZA

La fábrica que el grupo Fertiberia tiene en la localidad corverana de Trasona ha cerrado el ejercicio de 2020 con un incremento de producción superior al 6 por ciento. Desde la empresa califican este resultado como “bueno desde el punto de vista industrial”. De hecho, el resultado del año pasado está en el “top tres” del histórico de la planta en los últimos veinte años.

Otro resultado optimista es el que la planta ha conseguido desde el punto de vista comercial: las exportaciones han aumentado un 15 por ciento con respecto al año anterior. La razón de este crecimiento está en la ampliación de los mercados, principalmente, en los países de Escandinavia y en África. Además Francia mantiene la presión del mercado. El abono de Trasona se vende ahora de manera equitativa: en España y fuera del España; al 50 por ciento, según reconocen en la compañía.

El producto más vendido de la fábrica de Trasona se mantiene inalterable: nitrosulfato amónico (NSA). Esto es, un abono químico que aporta nitrógeno y azufre al suelo. Según los expertos, es el mejor para leguminosas de tal manera que ayuda a su crecimiento rápido. Es un producto muy demandado por el mercado extranjero que llegó a la fábrica de la comarca avilesina tras el cierre de las instalaciones que Fertiberia poseía en Bilbao. El nitrosulfato amónico cayó en desuso en los años cincuenta porque se asociaba con los venenos. Sin embargo, ha vuelto a resurgir, precisamente, por la alta demanda de azufre que tienen los suelos agrícolas. Este fertilizante es de cobertura, esto es, se usa sobre las semillas.

La planta del grupo químico de Trasona ha tenido un ejercicio sin complicaciones imprevistas, pese a las consecuencias de la pandemia (el de los abonos químicos siempre ha sido un sector esencial de la economía). No hubo paradas programadas con lo cual, el nivel de producción no se ha visto mermado. La fábrica de Trasona del grupo Fertiberia prevé un año 2021 reflejo de este que se acaba de clausurar, es decir, una producción “buena” que fomentará un calendario completo de trabajo y con similares perspectivas productivas.

Se da la circunstancia de que la empresa vivió su mejor ejercicio de su historia en 2018. Entonces alcanzó las 206.000 toneladas de producción de ácido nítrico. Esa cifra incrementaba en un 4.6 por ciento a la de 2017. El año 2019 fue de descenso de producción (hubo una parada quinquenal), pero, pese a todo, fue cuando las fábricas de Sagunto (Valencia) y de Trasona (Corvera) generaron cerca del 57 por ciento de los barcos de carga seca y el 73 por ciento de los barcos para la exportación de todo el grupo. De entonces es también el nuevo depósito de ácido sulfúrico instalado en el muelle de Valliniello.

En las navidades pasadas, esto es, hace un año, Fertiberia pasó del grupo Villar Mir al fondo de capital Triton Partners –matriz de inversiones internacionales establecida en las islas del canal de La Mancha– que ha tomado el control dejando en la presidencia del grupo químico a Javier Goñi, que dirigía la corporación ya con los Villar Mir. La adquisición final de Fertiberia la llevó a cabo Triton Fund V, el último fondo de capital generado por Triton Partners, que opera desde 2018, aunque bajo el amparo de una central de inversiones que comenzó a funcionar a mediados de los noventa.

En Trasona trabajan alrededor de 150 personas. La edad media de la plantilla es muy baja como consecuencia de una política de personal llevada a cabo en los años pasados destinada a rejuvenecer los equipos.

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