El Mirador de La Peñona, situado al término del Museo de Anclas de Salinas, se cerrará definitivamente al tránsito de personas. La estructura, cerrada estos días a consecuencia del temporal, no volverá a ser accesible después de que el estudio técnico que cada año elabora la Demarcación de Costas estableciera hace unos días en sus conclusiones preliminares que el pliegue del macizo rocoso sobre el que se asienta el mirador presenta “un riesgo significativo de rotura planar en el talud oeste”.

Según se explica en el mismo informe, la incidencia del oleaje ejercida en los últimos años contra este promontorio ha causado erosión de material en la zona más baja del talud, con la consiguiente pérdida de apoyo para los materiales superiores, un hecho que facilita la formación de cuñas y caída de bloques y que podría provocar el colapso del macizo rocoso.

Por todo ello, concluye Costas, “el uso de estos elementos, y más en momentos de mar agitada, representa un riesgo inasumible de daños”. La Demarcación de Costas estudia la forma en la que retirar definitivamente la pasarela de acceso al mirador, de 32,5 metros de longitud y que une el final del paseo del Museo de Anclas con la Isla de los Miradores.

También se analiza si será posible la retirada de la plataforma de hormigón, de siete metros de diámetro y formada por ocho gajos de hormigón asentados sobre un soporte central de hormigón armado y, a su vez, sobre una zapata de hormigón excavado en la roca. Estas estructuras se construyeron hace 25 años, en 1997, dentro del proyecto Acceso a La Peñona y acondicionamiento del templo de los océanos.

Desde el Ayuntamiento de Castrillón se plantea una intervención que permita habilitar en la zona un segundo mirador alternativo, para el que se buscará el consenso con todos los actores sociales relacionados de alguna manera con el Museo de Anclas.

Por todo ello, en los próximos días se convocarán reuniones con las entidades culturales, la asociación de vecinos de Salinas y los partidos políticos con representación en el consistorio para alcanzar una solución que permita seguir disfrutando de uno de los emplazamientos más singulares de la costa castrillonense sin poner en riesgo la seguridad de la población.