La rula de Avilés aguanta como la cuarta que más vende de Puertos del Estado pese al "pinchazo" de 2022

La lonja local necesitaría 5.000 toneladas más de pescado descargado para ascender un peldaño, el que ahora ocupa Pasajes (Guipúzcoa)

Compradores de pescado en la cancha de ventas de la rula de Avilés.

Compradores de pescado en la cancha de ventas de la rula de Avilés. / María Fuentes

Francisco L. Jiménez

Francisco L. Jiménez

La rula de Avilés, adscrita a la Autoridad Portuaria, logró mantenerse en 2022 dentro del selecto grupo del "top 5" de las lonjas pesqueras españolas con mayor volumen de ventas. De hecho, conserva la cuarta posición, la que arrebató en 2020 al complejo pesquero de la Autoridad Portuaria Bahía de Cádiz. Esa lista se prolonga hasta las 28 unidades, tantas como autoridades portuarias funcionan en España y dan forma al ente Puertos del Estado, que en su conjunto acusó el año pasado una caída de la actividad pesquera del 9,88 por ciento.

La rula de Avilés constituye toda una paradoja pues gana hasta cuando pierde: es una de las que más se resintió el año pasado de la mengua generalizada de descargas de pescado –en su caso un 24,73 por ciento, la séptima peor cifra de todos los puertos estatales– y sin embargo sigue inamovible en el ranking. Por detrás, la ya citada Autoridad Portuaria Bahía de Cádiz a 600 toneladas y por delante, a "tiro de piedra" de 5.000 toneladas, la rula de la Autoridad Portuaria de Pasajes, a la que casi adelanta en 2021 pese a que solo tres años la lonja guipuzcoana doblaba a la avilesina en movimientos pesqueros: 24.638 toneladas frente a 12.447.

Si bien Puertos del Estado concede en sus estadísticas de tráficos más importancia a la báscula que a la caja registradora, la lonja de Avilés logró minimizar el desplome de las toneladas de pescado descargadas en sus instalaciones oponiendo al 24,73 por ciento de caída de tonelaje un comedido y muy significativo 2 por ciento de reducción de ingresos. Es decir, como si de otra cara de la paradoja antes citada se tratase Nueva Rula de Avilés casi facturó el mismo dinero en 2022 (42,66 millones) que en 2021 (43,61 millones) pese a haber subastado una cuarta parte menos de pescado.

La explicación a esta aparente contradicción comercial radica en la apreciación que experimentaron por diferentes motivos tres especies claves en las cuentas de la rula: xarda, bocarte y bonito. En el caso de la xarda, la cotización se elevó por la escasez de capturas; el precio del bocarte aumentó por la gestión "responsable" que realizaron los pescadores del recurso disponible, limitando por ejemplo las capturas a tamaños más valorados por los compradores y parando la actividad en días determinados para permitir el mercado digerir la cantidades inyectadas con antelación; y el bonito se pagó de media más caro que en 2021 porque las capturas fueron muy espaciadas a lo largo de toda la costera y se vendió más producto para fresco que para la industria conservera.

El "top 5" de la comercialización pesquera donde figura en cuarta posición Avilés está liderado de forma incontestable por dos puertos gallegos: Vigo y La Coruña. El tercero en liza, ya en la misma Liga donde juega Avilés, es Pasajes. Y cierra el listado la Bahía de Cádiz. El común denominador del selecto grupo es la descarga anual en las respectivas instalaciones pesqueras de más de 10.000 toneladas de pescado y marisco. Un peldaño por debajo empieza otra clasificación, la que lidera Gijón con un volumen de comercialización pesquera en 2022 de 8.401 toneladas. Todo esto en el entendido de que también existen puertos autonómicos (ajenos al ente Puertos del Estado) que mejoran las cifras de la rula de Avilés; es el caso, hablando exclusivamente de la Cornisa Cantábrica, de las lonjas de Burela y Cillero (Lugo), Santoña (Cantabria) u Ondárroa (Vizcaya).

La virtud de la rula de Avilés para "salvar los muebles" en un año objetivamente malo de descargas de pescado remite a sus fortalezas, cinco fundamentalmente. La primera de todas es la existencia de una amplia y tupida red de compradores de pescado que garantiza la comercialización de las pesquerías, tanto en el ámbito minorista (pescaderías) como en el de la distribución a gran escala (grandes y medianas superficies, canal Horeca, "mercas", exportación e industria transformadora). En paralelo a la pluralidad de los agentes comerciales, la diversidad de artes que utilizan los barcos que descargan en la rula de Avilés proporcionan una variedad de producto muy apreciada por el mercado. La lonja de Avilés, inaugurada en 2010, proporciona por su modernidad una instalaciones versátiles y con la capacidad y servicios auxiliares que demandan tanto los diferentes segmentos de flota como los agentes comerciales. El hilván que cose todo lo anterior es la estrategia de gestión de producto en la que se ha especializado Nueva Rula de Avilés (promoción de marcas de calidad, alineamiento puntero en materia de seguridad alimentaria...) Y la localización geográfica, en el centro en la Cornisa, constituye, siempre en función del capricho de las costeras de especies migratorias (bocarte, xarda, bonito), un plus cuando la actividad de los barcos se focaliza en aguas asturianas.

Si lo anterior suma, los lastres de la rula de Avilés son conocidos desde hace años: la paulatina reducción del numero de unidades de la flota asturiana, que acentúa la dependencia de barcos de otras comunidades –más "volátiles" en su comportamiento–; la imprevisibilidad de las costeras estacionales; y la atomización de las descargas de pescado en los pequeños puertos asturianos, una práctica que de cambiar algún día favorecería la concentración de producto en la rula de Avilés reforzando así su condición de referente comercial en el Cantábrico.