El "Abuelo Anselmo" se lleva el Goya de la fiesta: crónica desde dentro del ganador del Desfile de Galiana

El Descenso de Galiana bajo la "Muralla Avilechina", doble premio, por la experiencia personal y el reconocimiento para el grupo

1.El Descenso de Galiana de la muralla «Avilechina». 2. El grupo, en el Colegio Palacio Valdés. 3. El dragón chino, en pleno desfile. 4. Una pareja disfruta bajo la espuma. 5. Un grupo de temática Disne | |  MARA VILLAMUZA

1.El Descenso de Galiana de la muralla «Avilechina». 2. El grupo, en el Colegio Palacio Valdés. 3. El dragón chino, en pleno desfile. 4. Una pareja disfruta bajo la espuma. 5. Un grupo de temática Disne | | MARA VILLAMUZA / Noé Menéndez

Noé Menéndez

Noé Menéndez

Durante el verano todo el mundo en Avilés me repetía lo mismo. "Déjate de San Agustín, la fiesta buena aquí es el Antroxu". Y no se equivocaban. Ayer pude vivir la experiencia de primera mano gracias a la peña "Abuelo Anselmo". La elección no pudo ser mejor, porque Anselmo Valle, líder de la agrupación, representa a la perfección lo que significan estas fechas para la ciudad. Ni el viento, ni el frío ni el agua hicieron que su semblante cambiase, luciendo una sonrisa de oreja a oreja que resume a la perfección lo que debe ser el Antroxu: felicidad y pasarlo lo mejor posible.

"Ten cuidado, porque todavía te vas a poner malo por querer bajar el descenso. Y ni se te ocurra ir en playeros, compra unas botas porque si no todavía te abres la cabeza", me advirtieron. Todo eso tuve que escuchar en los días previos al Descenso. Primero, me tocó ir a buscar el disfraz, el paso más sencillo de todos. Después, los accesorios, que viajaron desde Galicia. Que si una funda impermeable, que si un chubasquero... Fallos de novato en el Descenso. Fue llegar al patio del colegio del Palacio Valdés y se disiparon todas las dudas. "Esto es un descenso fluvial, hay que venir a mojarse, sino no tiene gracia", fue lo primero que escuche al cruzar la verja.

La espera, he de reconocer, que se hace larga. Además, estaba la duda de la lluvia, que podría cargarse todo en un plumazo, por lo que cada minuto contaba. Pero, para sorpresa de todo el mundo, el inicio fue extremadamente puntual. Rápidamente tuvimos que formar filas para, después de contemplar las bellezas que habían creado el resto de peñas, colocarnos en los puestos para que todo salga de la mejor forma posible.

Pero faltaba alguien. "Es una pena por mi hijo, Samuel. Fue el que se encargó de diseñar el artilugio y, aunque estuvo dudando hasta el último minuto, al final se ha ido a Sevilla. Tiene un campeonato de España de ciclismo. Hay mucho trabajo y dedicación detrás, era la mejor decisión", apuntó Valle quien, junto a su mujer Susana, que combinaba el elegante traje chino con unas madreñas, se encargaron de disfrutar el Antroxu tanto por ellos como por su hijo.

Salir con el artilugio fue increíble, con decenas de personas a la entrada esperando para ver todo el desfile, pero lo bueno de verdad se hizo de rogar. Mientras yo me estaba helando (gran error el de llevar solamente una camiseta por debajo del disfraz) la peña entera disfrutaba del momento sin temblar por un momento. "Trabajo en el metal, esto se aguanta como nada", bromeaba Anselmo. Y, por fin, llegó la espuma. Como un manto de nieve, toda Galiana estaba cubierta, esperando a que nuestro artilugio se la llevase por delante. "Esto no es nada. Ahora, como los artilugios llevan cosas eléctricas, no se puede utilizar tanta agua, pero antes la espuma te pasaba por encima", confesaba Valle.

Pero lo mejor se hizo de rogar. Antes de encarar el Parche, Valle reunió a toda la peña, para trazar su plan de ataque. Todo estaba medido para cautivar al público y, como no, al jurado. Al ritmo del "Gangnam Style", la icónica canción de PSY, cruzamos la plaza en una lluvia de confeti y tiras de colores. Mientras, el dragón chino que nos acompañó por todo el recorrido despertaba la emoción entre los más pequeños, embelesados por los hilos que le colgaban, simulando una barba. Todo bajo la batuta de Valle y las coreografías de tres niñas que no dejaron de bailar en las más de dos horas que duró el desfile. Mis compañeros tenían razón, y desde dentro se disfruta como un enano. Más aún si son los flamantes ganadores. En pleno Año Nuevo Chino. Todo junto.