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Román Antonio Álvarez

Que tengas un viaje en paz, querido amigo

El mundo del protocolo le unió a su pasión por la relación de Avilés con San Agustín de la Florida

Don José Ignacio Martínez Suárez, ‘Nacho el de Protocolo’ o, para los amigos, simplemente ‘Nacho’, ha fallecido. Tenía 65 años y hacía semanas que había alcanzado la jubilación en el Ayuntamiento, en donde comenzó a trabajar con 24 años. En el Consistorio desempeñó el cargo de Regente y jefe de Protocolo. Nacho cantaba muy bien, esa es mi opinión, pero según él mismo me contó, después de un viaje a Madrid con su grupo y ver que el camino de la música era muy complicado, decidió buscar otros derroteros profesionales. Me consta que Julio Gilsanz, con quien compartió años inolvidables en el grupo "Trafalgar", está desolado al enterarse de la partida de "su compañero de ilusiones", como a él le gustaba llamarlo. Nacho nació en Salinas y lo tenía a orgullo. Siempre lo decía: "Yo soy de Salinas". Pero también se sentía totalmente avilesino. Son sentimientos que, por más que algunos se empeñen, no son incompatibles, y en Nacho tenemos el ejemplo.

Aunque lo conocía de toda la vida, empecé a trenzar una relación más estrecha con él, hasta llegar a la amistad, a partir de mi entrada en la Corporación municipal en el año 1999. Compartíamos muchas cosas, pero especialmente dos: nuestro amor por la música moderna y la relación con San Agustín de la Florida. Nacho era todo un personaje. En cualquier reunión de grupo se hacía notar. Su retranca, su fino humor, su capacidad para encontrar siempre el lado divertido de las situaciones, hacía que fuese una persona con cuya presencia todo el mundo gozaba y lo pasaba bien.

Profesionalmente entró en el mundo del Protocolo a raíz de una visita realizada a Avilés por parte de Roberto (Bob) Martínez, Gobernador de Florida y antiguo alcalde de Tampa, y su esposa Mary Jane. Corría el mes de febrero de 1988 y el mandatario norteamericano de origen familiar asturiano, visita Oviedo. El entonces alcalde de Avilés, don Manuel Ponga Santamarta, lo invita a visitar también Avilés. En nuestra ciudad se reúne con el alcalde y el entonces abogado consistorial, don Justo Ureña, que estuvo asistido por un joven empleado municipal llamado José Ignacio Martínez Suárez. Su trabajo fue tan eficaz, que el alcalde Manuel Ponga le ofrece la posibilidad de estudiar y especializarse en Protocolo. Nacho no lo dudó y cursó estudios en la Escuela Superior de Protocolo de Madrid, institución de la que llegó a ser profesor. También era reclamado cada año por la Fundación Príncipe de Asturias para organizar los actos de la entrega de los premios y todo lo que tenía que ver con la recepción de autoridades, conferencias y visitas, etc.

Hasta tal punto se especializó en el tema, que era requerido para impartir ponencias en cursos en diferentes lugares de España y de América, incluso escribió un libro que se ha convertido en referencia para las personas que quieren iniciar su inmersión en este apasionante mundo del protocolo: "El protocolo y la administración local", premiado por el Principado de Asturias.

Ese mundo del Protocolo llevó a Nacho a una de sus grandes pasiones, la relación de Avilés con San Agustín de la Florida. Se inicia, ya lo hemos dicho, con la visita de "Bob" Martínez. Nacho, que conocía la historia de los obreros de la comarca de Avilés que habían tenido que emigrar a Estados Unidos ("el Norte" le decía la gente) tras las huelgas en Arnao de principios del siglo XX, tuvo oportunidad de profundizar la relación con el país norteamericano y más concretamente con San Agustín, esa ciudad que en Avilés muy pocos conocían pero que sí sabían que había sido fundada por nuestro paisano Pedro Menéndez. Con los datos que le proporcionaron las personas que habían viajado con delegaciones avilesinas en los años sesenta y principios de los setenta y las crónicas de las visitas realizadas por los norteamericanos a nuestra ciudad, comenzó a pergeñar la idea de retomar esas relaciones entre las dos ciudades. En 1995 y tras diversos contactos con Florida, especialmente con el fiscal general de Florida, Emiliano Salcines, un descendiente de cántabra y asturiano y que había sido el alma del hermanamiento de Tampa con Oviedo a quien había conocido Nacho en la visita del Gobernador Martínez, organizó por orden del alcalde Santiago Rodríguez Vega una visita a San Agustín. El objetivo era reanudar los contactos y las relaciones. En ese viaje estuvieron el alcalde, Nacho Martínez y Juan Carlos de la Madrid y fueron recibidos por el alcalde de San Agustín, Greg Baker. Ese viaje significó la reanudación de las relaciones y los lazos de amistad entre las dos ciudades. Unas relaciones que habían quedado dormidas desde hacía ya un cuarto de siglo. Desde entonces Nacho, que es un personaje superpopular en San Agustín, ha estado al corriente de todas las cosas que pasaban en la ciudad y ha potenciado y participado en todo lo que ha tenido que ver en la relación de Avilés y San Agustín. Nacho lo sabía todo de la ciudad hermana. Estaba al corriente siempre de todo lo que allí pasaba, y en contacto con las personas más significativas de la ciudad hermana. Me consta que, en San Agustín, el fallecimiento de Nacho ha causado una profunda consternación y tristeza. El director de la ciudad, John Regan, que ha estado en Avilés la semana pasada al frente de una delegación americana que hacía el Camino de Santiago, me comunicaba telefónicamente desde el aeropuerto de Barajas, esperando el vuelo para los EE. UU, su incredulidad y tristeza por el desenlace y me encargaba que le ofreciese a Fica, las condolencias de su parte y de todos los amigos y autoridades de San Agustín.

Nacho, en sus innumerables viajes, muchos de los cuales compartí, se hizo querer en la ciudad americana. También el concejal Bill Lenon y su esposa, la artista Cynthia Jean, el homólogo de Nacho en San Agustín Paul Williamson, los antiguos alcaldes Joseph Boles y Len Weeks, y un gran número de personas que sería prolijo enumerar, me han transmitido su pesar y sus condolencias para Fica y para el hijo de ambos Ignacio. También Javier Vallaure, el que fuera cónsul español en San Agustín y luego Embajador de España, recordaba conmigo telefónicamente, desde Madrid, los excelentes momentos pasados en compañía de Nacho y la excelente labor que había realizado para consolidar esas relaciones, de las que Nacho ha sido un gran valedor. Fue también un gran profesional al frente de sus obligaciones como funcionario municipal. Fue querido y requerido profesionalmente por todos los mandatarios que pasaron por la Casa Consistorial, con independencia del color político de cada cual. Nacho sabía distinguir muy bien, el servicio la fidelidad y el deber institucional que tenía con cada uno, siempre respetando la orientación política, pero sin dejarse influenciar por esa circunstancia. Así me consta por testimonio de compañeros de Corporación de diferente signo. No quiero olvidarme de su labor en "Sabugo Tente Firme", institución con la que siempre colaboró con Fica, y en la que realizó también una excelente labor.

Yo he tenido por Nacho siempre una gran consideración como profesional y un gran cariño como amigo. Es una pena que, llegado este momento en el que había alcanzado la jubilación y que podía disfrutar junto con su esposa Fica, de ese nieto que le ha dado su hijo Ignacio y su esposa María, la enfermedad se lo haya llevado por delante. Pero a Nacho siempre lo recordaremos con alegría. No puedo pensar en él sin recordar momentos vividos, todos ellos felices. Momentos que fueron agradables gracias a su presencia. Nacho, no has pasado en vano por la vida. Son muchas las personas que te apreciamos y que han sido un poco más felices gracias a ti. Que tengas un viaje en paz querido amigo. Te echaremos de menos.

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