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  • En estas estamos.

    De momento solamente hablamos de gastar y de apuntar nuevas fuentes de financiación para ese gasto, tales como impuestos a la banca, es decir a sus usuarios, destope de cotizaciones sociales, o sea menores ingresos para un buen número de trabajadores y mayor gasto empresarial, sin que se haya dicho nada sobre el tope existente para la pensión máxima, nuevo tratamiento fiscal del ahorro, adivinen de cual, impuestos medioambientales a barullo, en ese medio nos movemos todos, impuesto mínimo del 15% sobre resultado contable en sociedades, veremos sí quedan muchas salvo que la Unión Europea armonice este impuesto, un repasito al IVA y un toque a las multinacionales que ahora no pagan, y ya veremos sí lo harán, completan el panorama, aunque la imaginación en este campo no conoce límites, y es que para gastar más hay que ingresar más, o gastar menos y mejor en muchos sitios. Tirar de deuda, después del acelerón de los últimos años ya no es posible, y la hucha de las pensiones voló.

    Por cierto el destope de las cotizaciones sin cambiar la pensión máxima, es decir aumentar la brecha entre lo cotizado y lo que se va a cobrar de pensión, continúa la senda iniciada cuando la pensiones más bajas se revalorizan más que las otras, estrechando la diferencia entre ellas. Es decir la contributividad, que es percibir en función de lo aportado, no vive sus mejores momentos y caminamos hacia un sistema distinto que con un subsidio, más o menos igualitario, está indicando a quienes tengas rentas más altas que, sí quieren conservar su estatus económico, vayan pensando en planes de pensiones privados. La postura del PP, de Ciudadanos y del PdeCat, en la Comisión del Pacto de Toledo, que mantienen que en épocas duras las pensiones más altas no se revaloricen, y que las demás sí lo hagan, va en ese camino.

    Proponer aumentos de gasto, y subidas de impuestos para poder soportar ese gasto, lo saben hacer todos aquellos que dominen las cuatro reglas, pero reformar para eliminar el mucho gasto inútil o improductivo que nos rodea, con tanta estructura sobredimensionada, o carente de sentido cómo soportamos, ya es un poco más difícil, y ejercer de malo de la película no suele gustar ni poco ni mucho, y es que con lo fácil que es ser bueno, con dinero ajeno ¿quien quiere ejercer el papel de malo?. Después el que venga detrás que arree, cómo ha pasado con todos los ex Presidentes de Gobierno, que dejan la situación, en muchos sentidos, peor de lo que estaba cuando llegaron.

    Sin subir la presión fiscal no puede ponerse el país en órbita, cómo desea hacer Pedro Duque, salvo que antes de despegar eliminemos todo el peso inútil que sobra, que es mucho y que se resistirá a desaparecer, sin que su supresión esté en las agendas de nadie. Pero tiene razón nuestro astronauta: hay que levantar el vuelo y hay que esperar, por el bien de todos, que pueda hacerse, antes de que sea demasiado tarde.

    En todo caso la historia no nos hace proclives al optimismo: un proyecto de ley que proponía fusionar universidades y otro para luchar contra la endogamia universitaria, presentados por UPyD solamente tuvo su voto favorable, y claro, hay que ser muy optimista, o muy suicida, para seguir por esa senda. Pero algo habrá que hacer para que, al menos, alguna de nuestras numerosas Universidades aparezca entre las punteras del mundo, o de Europa, cosa que ahora no sucede, y que por nuestro peso económico, demográfico y cultural tendría que suceder. Aquí falla algo, o realmente mucho, y Pedro Duque, que también es Ministro de Universidades, tiene en esto un verdadero reto.

    No merece la pena sumar todas las propuestas hechas en estos días para gastar más- autopistas libres de peaje, sanidad universal, eliminación del copago farmacéutico, impulsar de nuevo la ley de dependencia, actualización de las pensiones con el IPC y etc. etc. – que, naturalmente, están muy bien pero, siempre hay peros, “de dónde saca pa tanto cómo destaca”. La respuesta solamente puede ser una:de nuestros bolsillos.

    Bueno y además de proponer gastar más ¿qué otros proyectos hay? De momento se abren paso tres: la ley de eutanasia, los nombramientos en RTVE y sacar los restos mortales de Franco del Valle de los Caídos, que no son proyectos ilusionantes, que digamos. Andan por ahí, en una especie de nebulosa legislativa, las propuestas para la eliminación de la ley mordaza y del impuesto al sol, que a saber si, por esas cosas raras de la vida, no se convierten en agujeros negros y desaparecen tragadas por la realpolitik.

    Con 84 diputados nada se puede hacer, en el ámbito legislativo, salvo que existan acuerdos con otras fuerzas políticas, que tendrán su precio, tanto en forma de mamandurrias como de cesiones de poder o de influencias. La cuestión es sí ese precio puede pagarse.

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