Entrevista | María Calvo Presidenta de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE)

"Hay que hacer de Asturias el polo logístico del Norte y recuperar la autopista del mar"

"La industria regional no puede quedarse atrás en la descarbonización, hace falta un apoyo público importante como el que hay en otros países"

María Calvo, en su despacho de FADE, en Oviedo.

María Calvo, en su despacho de FADE, en Oviedo. / Irma Collín

Yago González

Yago González

La entrevista con María Calvo Carvajal (Gijón, 1975), presidenta de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) desde hace dos años y medio, tiene lugar en una semana intensa: un día después de la inauguración de la Variante de Pajares, un día antes de la entrega de los premios que otorga la patronal, y el mismo día en que el Gobierno central, CEOE y los sindicatos han comenzado a negociar la subida del salario mínimo interprofesional (SMI).

–¿Es la apertura de la Variante un antes y un después para la economía asturiana?

–No cabe duda de que es un momento histórico. No sólo porque llevábamos mucho tiempo esperándolo, sino porque rompe una barrera física y psicológica. Es verdad que Asturias sufría un aislamiento que poco a poco vamos superando. Desde el punto de vista económico, los efectos serán importantes tanto para el tráfico de viajeros como de mercancías. Y con viajeros no me refiero sólo a turistas, aunque desde luego la Variante ayudará a desestacionalizar el turismo, sino también a las personas que vivimos en Asturias o los que quieren venir a trabajar aquí. 

–Respecto al turismo, es indudable que la Variante se abre para los que vienen de fuera, pero también para que los asturianos visiten a otras zonas de España. ¿El objetivo es que el saldo neto sea favorable a la región?

–El saldo de viajeros no me preocupa mucho siempre que las cosas se hagan bien, y yo confío en que así se hará. Tener buenas infraestructuras y estar bien comunicados nunca puede ser malo. Me consta que las empresas asturianas del sector están ya trabajando en paquetes turísticos y en una promoción adecuada de Asturias para que esta conexión sea más atractiva. Sin duda, la región ya ofrece mucho, pero hay que trabajar codo con codo con las Administraciones para mejorar la oferta cultural, gastronómica, deportiva... 

Hay que hacer de Asturias el polo logístico del Norte mejorando la intermodalidad

–¿Se ha acabado ya el argumento del aislamiento para justificar las deficiencias económicas de la región? ¿Llega la hora de una mayor exigencia con las instituciones y de autoexigencia de los empresarios?

–El miércoles fue un día de celebración, justa y reconocida. Pero una vez pasada la inauguración, toca seguir trabajando. La excusa del aislamiento se ha acabado en parte: el paso que se ha dado es de gigante, pero no es el final del camino. Por usar un símil deportivo, hemos ganado un partido muy importante, incluso ascendido de categoría,  pero todavía no estamos en primera división. Todavía quedan muchas cosas por hacer. Desde el punto de vista de los viajeros, será muy determinante cómo se gestionen las frecuencias, las capacidades de los trenes o el acondicionamiento de las estaciones de las ciudades. Todavía queda pendiente de ajustar el tramo desde Pola de Lena a Gijón, del que nosotros siempre hemos reclamado que tenga ancho europeo. 

–Ustedes han insistido en la importancia para el tráfico de mercancías y la industria.

–Sin duda. Quizá es algo menos visible, pero se trata de un salto muy importante, y así nos lo han dicho las empresas. Por eso insistimos en que la nueva vía tenga conexión a los puertos, a la autopista A-66 y a la Zona de Actividades Logísticas de Asturias (Zalia), que son infraestructuras indispensables para que aprovechemos la Variante al máximo. Estamos conectando a las empresas con los responsables del Ministerio para que puedan no sólo subir más mercancías al tren y mejorar la competitividad al reducirse el tiempo del trayecto, sino sobre todo de aumentar el peso de Asturias en la tarta nacional del transporte de mercancías. 

–¿Un ejemplo de cómo contribuir a ello?

–Por ejemplo, en las llamadas autopistas ferroviarias (donde se cargan camiones al tren), que requieren material rodante y otro tipo de necesidades en las que será imprescindible la participación de las empresas. Hay que hacer de Asturias el polo logístico del norte de España. Lo que más reclaman las empresas con las que hablamos es una mejora de la intermodalidad y la conectividad. Por eso insistimos en las infraestructuras que he mencionado, así como retomar la Autopista del Mar Gijón-Nantes, cerrada en 2014. 

Sería importante que se definiera pronto el proyecto de la planta DRI de ArcelorMittal

–Arcelor ha adjudicado la construcción del horno eléctrico de Gijón, pero aún no ha aprobado la inversión de la planta de reducción directa de mineral de hierro (DRI), para el que el Gobierno tiene reservados 450 millones de ayuda pública. ¿Hay preocupación en el ámbito empresarial por esa indefinición?

–Arcelor es una empresa tractora muy importante para toda la economía asturiana y, desde luego, es importante que se haya anunciado ya la construcción del horno eléctrico. Pero es cierto que el proyecto más importante es el DRI y que todavía no está decidido. No puedo calificarlo todavía de "preocupación", pero sí sería muy importante que se definiera pronto el proyecto. No obstante, esta situación se enmarca en un contexto de la industria que afecta a Arcelor y al resto de las empresas del sector, que es el problema de realizar la descarbonización industrial sin que lleve aparejada una penalización en los costes de la energía que las empresas no puedan asumir. Además, hay que tener en cuenta que toda nuestra industria, pero sobre todo la electrointensiva, está viendo cómo en otros países se está apostando por fijarlas en su territorio, o incluso atraerlas. Por tanto, no nos podemos quedar atrás. La descarbonización lleva consigo importantes inversiones, y no solamente es la inversión inicial sino, como digo, el coste energético que venga después. Y hasta que no haya suficiente volumen, probablemente el coste siga elevado. 

–¿El precio de generar energía con hidrógeno verde causa recelo a las empresas?

–Bueno, es que todavía ni siquiera está claro su precio. Y por eso las empresas se lo están pensando. Para desarrollar tecnologías que aún no están maduras se requiere un apoyo público importante, porque si no es imposible abordarlas. Además, insisto, es importante obtener ese apoyo antes que otros países, porque de otro modo las compañías podrían instalarse allá donde lo obtengan. No son decisiones fáciles, y ahí el Gobierno de Asturias debe hacer ver tanto en Madrid como en Bruselas la peculiaridad y las necesidades de nuestra industria para que no nos quedemos atrás.

María Calvo, en su despacho de FADE, en Oviedo. | Irma Collín

María Calvo. / Irma Collín

–¿Hay que acelerar el desarrollo regulatorio de nuevas energías como la eólica, tanto la terrestre como la marina?

–Es imprescindible que las empresas conozcan el terreno en el que van a jugar y que el marco regulatorio sea lo más claro posible, porque con incertidumbre es muy difícil invertir. Y también hay que pensar mucho en los plazos para hacer esa transición. Porque por una parte hay que acelerar los marcos regulatorios y las inversiones y, por otra, no se puede ahogar a la industria con penalizaciones antes de que esas inversiones estén hechas. Hay que acompasar muy bien los tiempos. 

–Uno de los riesgos de Asturias es perder la autosuficiencia energética y depender cada vez más del exterior…

–Sin duda, Asturias era una potencia energética gracias a las centrales térmicas, y eso lo hemos perdido. La independencia energética e industrial es muy importante para una región como Asturias. Tanto en la pandemia como durante la guerra de Ucrania hemos visto cómo los países han hecho esfuerzos por proteger sus industrias estratégicas. Desde luego, es un reto para Asturias y hay que poner todo el empeño para conservar esa independencia.

–¿Son las exigencias de protección del medio ambiente un obstáculo para ese desarrollo industrial?

–Son dimensiones perfectamente compatibles, no hay por qué elegir entre una cosa y otra. Así está ocurriendo en otros lugares dentro de la propia Unión Europea, donde se fomenta la industria propia mientras se protege el entorno natural.

La región opta a inversiones en energías verdes, pero hay que ponerse las pilas

–En la nueva legislatura asturiana hay dos consejerías con competencias económicas: Transición Ecológica y Ciencia y Empresas. ¿Esto dificulta la interlocución con los empresarios?

–Hemos de adaptarnos a esos cambios. Es positivo que haya una consejería en materia industrial y otra que aúne la empresa, la formación y la innovación, pero es verdad que es necesaria una buena coordinación. Y esa coordinación se logra no sólo con la implicación de los consejeros afectados, sino también con la del presidente y la vicepresidenta del Principado.

–El Principado se comprometió a aprobar este año la Ley de Proyectos Estratégicos, una vía para agilizar inversiones potentes. Otras comunidades españolas han aprobado leyes similares con las que han captado importantes proyectos a los que aspiraba Asturias. ¿Debe darse prisa el Gobierno regional?

–Sí, sin duda sería una buena noticia, y también es una de nuestras reclamaciones. Porque son reales las dificultades burocráticas que tenemos las empresas en cualquier proyecto de inversión y ampliación. Y, ojo, la Ley es importante no sólo para las empresas de fuera que quieran invertir aquí, sino también para las propias empresas asturianas que quieren crecer o simplemente mantener el empleo. De nada vale crear empleo si se destruye de otro lado. 

–¿Hay proyectos interesantes de inversión en Asturias?

–Sí, los hay, y esperemos que se materialicen. Obviamente, a la hora decidir establecerse en una comunidad, las empresas analizan muchos aspectos: comunicaciones, burocracia, fiscalidad, recursos humanos… Asturias es un lugar que puede resultar atractivo, pero hay que trabajar con esas compañías para resolver los obstáculos que se puedan encontrar. 

–¿Destaca algún sector?

–Yo destacaría el industrial relacionado con energías renovables. Porque, así como he dicho que hay dificultades regulatorias, es una actividad que genera oportunidades. Pero, ojo, otras comunidades también se están moviendo. Y otras regiones del mundo, claro. Estamos en situación de competir, pero hay que ponerse las pilas.

Un nuevo aumento del SMI es difícil de asumir, porque se añade a un alza de casi el 30% en los últimos tres años

–Estos días se negocia la subida del salario mínimo. CEOE propone un límite del 3%, pero el Gobierno quiere más. ¿Un incremento de más del 3% es asumible por las empresas asturianas?

–Antes que nada, hay que decir que la subida del SMI no es una medida aislada. En los pactos de investidura de Pedro Sánchez se han incluido una serie de medidas, sobre todo de índole laboral, que afectan de lleno al mundo empresarial (número de horas trabajadas, control horario, coste del despido…), pero que no se han comentado previamente con los empresarios. Todas son medidas intervencionistas en tanto constriñen la posibilidad de negociación entre empresas y trabajadores (tanto a nivel individual como en la negociación colectiva), pero determinan mucho el marco de conversación. Además, generan incertidumbre, porque las empresas no saben muy bien a qué atenerse sobre cuáles serán las normas definitivas. Dicho esto, el objetivo compartido entre Gobierno y empresas es crear empleo, sobre todo entre los jóvenes. Y para lograrlo hace falta mayor flexibilidad, atender a las peculiaridades de los sectores y los territorios. Pero todas esas normas llevan a lo contrario.

–¿Y la subida del SMI es una de ellas?

–En este contexto, en los pactos se había anunciado la intención de elevarlo en unas cuantías muy elevadas, y la CEOE propuso la subida del 3% en la línea de lo pactado en el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC). Porque creemos que la prioridad es que esto sea algo dialogado y pactado. Es cierto que toda nueva subida del SMI se añadiría a una anterior muy importante, de cerca del 30% en los últimos tres años. Por lo tanto, cualquier subida será difícil de asumir por parte de algunos sectores y empresas, sobre todo las más pequeñas. Además, el incremento tiene un efecto arrastre sobre toda la escala salarial, por lo que subir el SMI está condicionando las subidas del resto de tramos. Por lo tanto, cualquier medida será difícil de asumir, pero también creo que CEOE tiene que estar en el diálogo. 

–La semana pasada, en un comunicado contundente, FADE denunciaba que los pactos de investidura perjudican claramente a Asturias, tanto en el plano económico como en la igualdad respecto al resto de españoles.

–Los empresarios nos piden claridad, y eso no significa ausencia de diálogo u hostilidad. Efectivamente, entre las empresas existe preocupación por estos pactos, y así lo afirmamos. Sólo nos ceñimos, porque es lo que nos toca, a sus consecuencias económicas, y acabo de señalar algunas. Pero hay más: los acuerdos del PSOE con los partidos nacionalistas vascos y catalanes incluyen una serie de aspectos que llevan a una desigualdad de trato entre los distintos territorios, lo cual tendrá sin duda consecuencias económicas para regiones como Asturias. Podemos entrar en cifras de condonación de deuda y de sus métodos de cálculo, pero lo cierto es que al final hay alguien que paga la deuda: los contribuyentes. Y, por tanto, que unos territorios tengan más capacidad de presión o decisión de otros, nos va a perjudicar antes o después. Y por eso reclamamos un sistema de financiación autonómica justo que proceda de una idea de Estado que defienda la igualdad entre territorios, no mediante negociaciones bilaterales. 

–¿Confía en que, en este escenario de la política nacional, se escuche claramente la voz institucional de Asturias?

–Eso espero y pido a nuestro presidente. Él ha manifestado con claridad que eso iba a hacer, y espero que así sea.