02 de enero de 2019
02.01.2019
Trágico inicio de año en la ciudad

Habla la madre del niño de Gijón atragantado en las campanadas: "Mi pequeño había comido uvas otras veces, no sé como ha podido morirse"

"Es una pesadilla, estoy en una nube y no logro asimilarlo todavía", solloza la madre de Thiago Leonel Guamán, empleada del hogar nacida en Ecuador

02.01.2019 | 01:10
Viviana Bustos observa un vídeo de su hijo Thiago Leonel Guamán Bustos, junto a su hijo mayor, Kevin Alexis, y su hermano Carlos, ayer, a la puerta del domicilio de la calle Independencia.

El 2019 se estrena teñido de luto en Gijón tras el fallecimiento de un niño de 3 años que se atragantó con una uva celebrando la Nochevieja con su familia. El trágico suceso -las uvas son la tercera causa de asfixia entre los población infantil- que acabó con la vida del pequeño Thiago Leonel Guamán Bustos, "un niño alegre, despierto y muy cariñoso", ocurrió en el domicilio familiar, situado la calle Independencia, en el barrio de El Natahoyo, y en presencia de su madre, su hermano mayor, su tío y su abuela, que nada pudieron hacer por evitar la tragedia. "Esto es una pesadilla, no lo asimilo; estoy en una nube todavía, no sé qué voy a hacer", verbalizó entre sollozos Viviana Bustos, la madre, tras el trágico suceso que ha conmocionado a toda la región.

La noche en casa de Viviana Bustos, de 39 años, natural de Ecuador y afincada en España desde hace casi dos décadas, comenzó con un gran ambiente festivo, risas y bailes de los más pequeños mientras su hermano Carlos preparaba un asado para la cena. "El niño estaba encantado con las chispas del fuego", relata su tío. Al filo de la medianoche todos se dispusieron a completar el ritual de las uvas para dar la bienvenida al nuevo año. El más pequeño, Thiago Leonel Guamán Bustos, tenía para él unas uvas especiales, sin pepitas, y no más de cuatro preparadas en su vaso. Se sentó y comenzó a comerlas poco a poco, como ya había hecho otras veces, junto al resto de familiares para recibir al 2019. "Al sonar la última campanada vimos que se había atragantado y que no podía respirar; no sé qué pudo pasar, no le veo explicación porque ya había comido uvas en otras ocasiones y nunca había pasado nada", lamentó ayer la madre del niño con enorme entereza. "No entiendo cómo una uva ha podido acabar con la vida de mi hijo", añadió Viviana Bustos a su reflexión mientras revisaba un vídeo de su hijo en el que aparecía comiendo uvas y bailando sonriente días atrás.

"Nadie respondió, nadie vino a ayudarnos"

Al ver que el niño no podía respirar, le metió los dedos en la garganta para intentar sacar la uva. No tuvo éxito. Al tiempo, su tío Carlos le golpeó en el pecho, pero tampoco dio resultado. Llamaron a Emergencias y también a la Policía. Mientras esperaban ayuda salieron de su casa para pedir auxilio a gritos. "Nadie respondió, nadie vino a ayudarnos", recuerda, ya con lágrimas en los ojos, Viviana Bustos. El tiempo pasaba y encontraron en una vecina de la calle de atrás, en el camino de la Fábrica de Loza, la primera mano tendida. Fue ella la primera persona en realizar las maniobras de reanimación. Poco después llegó una patrulla de la Policía Local. Los agentes se percataron rápidamente de la gravedad de la situación y subieron al niño al coche para poner rumbo al Hospital de Jove. "Tira, tira, vamos rápido", cuenta la madre de Thiago Leonel Guamán que dijeron los policías tras invitarla a ir con ellos. Mientras uno de los policías conducía, el otro iba en el asiento trasero intentando reanimarle. "No pararon hasta el final", recuerda agradecida la mujer, madre soltera de origen humilde que trabaja como asistenta del hogar desde hace años.

El niño llegó con el pulso muy débil al Hospital de Jove, lograron sacarle la uva con la que se atragantó, pero no pudo recuperarse y falleció poco después pese a los denodados intentos del personal sanitario por salvarle la vida. En el mismo centro hospitalario le dieron asistencia psicológica a la madre del pequeño, una vez conoció el fatal desenlace. "No he dormido nada, no tengo sueño", reconoció ayer.

"La casa está fría, su recuerdo lo inunda todo"

Thiago Leonel Guamán, que en abril hubiese cumplido 4 años, nació en Quito, capital de Ecuador, el país de origen de toda la familia. Al cumplir un año de edad su madre se lo trajo con ella a España y pronto se integró en su barrio y también en la escuela con el resto de compañeros. El pasado septiembre comenzó sus estudios de Infantil en el colegio público Atalía, situado muy cerca de la vivienda que ocupan. "Ahora la casa está fría, ya no hay calor porque faltan sus saltos y sus gritos; su recuerdo lo inunda todo, vaya donde vaya", concluyó Viviana Bustos, que hace varias semanas se había sometido a una intervención quirúrgica para extirparle el útero.

"Tengo un ángel que vela por mí desde el cielo"

La tragedia azotó el primer día del año a un hogar humilde y de escasos recursos de la calle Independencia en el que Viviana Bustos, madre soltera y trabajadora, criaba a sus dos hijos, el pequeño fallecido tras atragantarse con una uva, y a Kevin Alexis, de 15 años. Es este último, testigo de lo ocurrido, quien da ahora fuerzas a su madre. "Tengo que ser fuerte porque me queda otro hijo, así que debo tener serenidad", explicó ayer a las puertas de su casa esta vecina de Gijón que ha logrado sacar fuerzas para afrontar el duro golpe. "Dios nos pone pruebas y ahora sé que tengo un ángel que vela por mí desde el cielo", confesó sin separarse del móvil, repleto de fotografías del pequeño Thiago Leonel.

"No puedo llorarle porque él era un niño alegre"

La mañana de ayer en casa de la familia Bustos sirvió para recordar los buenos momentos vividos junto al pequeño de tres años, al que su madre definió como un crío "alegre, despierto, extrovertido y muy sonriente". Es esa alegría que desprendía Thiago Leonel la que impide derramar lágrimas, no sin esfuerzo, a su madre. "No puedo llorarle porque él era una persona muy alegre", asegura Viviana Bustos, arropada por su otro hijo y su hermano Carlos, que también compartió innumerables momentos con su sobrino. "Esto es un palo muy grande", acertó a decir el hombre poco antes de recibir el pésame del casero del inmueble.

A Thiago Leonel Guamán, desveló su madre, le encantaban las historias de superhéroes como Hulk, pero especialmente las de Spiderman desde que le regalaron un disfraz del mítico hombre araña con el que muchas veces jugaba. "También era un fanático de las motos, le encantaban", confiesa su tío Carlos Bustos. Otra de sus aficiones era bailar sin parar en el salón de casa al son de múltiples canciones. "Siempre lo hacía todo con una sonrisa", confirma su madre tras mostrar un vídeo en el que el niño aparecía bailando. "Tengo múltiples fotos y vídeos de él en mi teléfono, y quiero que se publiquen para que todos los que le querían lo sepan y le recuerden con una sonrisa", explicó Viviana Bustos, que llegó a España hace ya 18 años, convencida por su hermano, y donde desde el primer momento logró integrarse a la perfección. "Me he dedicado a trabajar de asistenta para poder dar una educación a mis hijos, porque más no les podía ofrecer", comparte.

A esos bailes y sonrisas hay que sumar los gritos, carreras y los saltos que "llenaban de alegría" toda la casa familiar. "Siempre quería fiesta, siempre estaba saludando y diciendo hola a todo el mundo", continúa su madre, a modo de homenaje. "El recuerdo siempre estará ahí, tenemos que ser fuertes", añade.

El carácter alegre de Thiago Leonel Guamán contagiaba a todos los que le conocían. "En el colegio también le van a echar mucho de menos, porque se hacía querer, se ganaba el cariño de toda la gente que le conocía", confirmó su madre. De hecho, la capilla ardiente del pequeño, instalada en la sala número 3 del tanatorio de Jove, rebosó de visitas de familiares y amigos durante toda la tarde de ayer. Algunos familiares se desplazaron a Gijón desde otras partes del país para poder arropar a Viviana Bustos y su hijo Kevin Alexis durante el velatorio que continuará durante esta mañana, hasta que los restos mortales del pequeño sean trasladados al tanatorio de Gijón-Cabueñes para ser incinerados.

Además de familiares y amigos -son una familia muy querida y apreciada en el barrio de El Natahoyo desde que están instalados en la zona- fueron varios los profesores y profesoras del colegio público Atalía, situado a escasos metros de su casa, que acudieron a lo largo del día de ayer hasta Jove para dar el pésame a la familia, especialmente a la madre y el hermano mayor, Kevin Alexis.

Muchos de los docentes que acudieron al velatorio lo hicieron con lágrimas en los ojos, sin poder contener el llanto y todavía asimilando lo ocurrido en una fecha tan señalada. Una de las coronas de flores que reposan ya junto al féretro del niño llevaba precisamente una cinta del colegio Atalía con la que la comunidad educativa del centro de El Natahoyo quería homenajear al pequeño Thiago Leonel Guamán. De hecho, en el centro escolar están valorando cómo realizar un homenaje de recordatorio al alumno fallecido, una vez se retomen las clases después de las vacaciones de Navidad.

Funeral en San Esteban del Mar, en El Natahoyo

Junto a los docentes se han movilizado también, poniéndose a disposición de la familia, los representantes de la Asociación de Padres y Madres del colegio Atalía para ayudar en todo lo posible a la madre y hermano del pequeño fallecido. Además, uno de los homenajes más inminentes tendrá lugar mañana jueves, día 3 de enero, en la iglesia de San Esteban del Mar, en la parroquia de El Natahoyo. Será a las 17.30 horas.

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