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La parroquia de San Pedro, patrono del Foro Jovellanos: "Fue siempre la iglesia de Jovino"

"Jovellanos merece que Asturias le dedique el mayor de los homenajes. Fue un fiel cristiano practicante", agradeció Gómez Cuesta

Javier Gómez Cuesta, con su galardón del Foro Jovellanos, flanqueado por Ignacio García-Arango y Orlando Moratinos y por el sacerdote Fernando Llenín. Juan Plaza

La festividad por San Pedro acogió entre la misa y la bendición de las aguas la entrega de la distinción del Foro Jovellanos a la parroquia, a quien nombró a finales del año pasado patrono de honor de la entidad. Recogió el reconocimiento el párroco Javier Gómez Cuesta, que recordó que, "aunque suele ponerse poco de relieve", el prócer siempre reivindicó su fe cristiana y dejó en su testamento la voluntad de que sus restos mortales descansen en Gijón junto a un "generoso" donativo a la parroquia. "Jovellanos merece que Asturias le dedique el mayor de los homenajes. Fue un fiel cristiano practicante", agradeció el párroco.

La entrega fue preludiada por un breve resumen a manos de Orlando Moratinos, miembro del Foro jovellanista, que leyó el acta por el que la entidad aprobó el pasado diciembre ceder "por unanimidad" el galardón a la parroquia gijonesa. Después, el presidente Ignacio García-Arango Cienfuegos-Jovellanos recordó la vinculación de Jovellanos con la parroquia y, sobre todo, el papel de ésta para paliar la pobreza que sufría la ciudad en la primera mitad del siglo XX. "En mi infancia la realidad era terrible en una Cimadevilla que nada se parece al parque temático en el que hoy se ha convertido", señaló el responsable. Recordó también que la de San Pedro "fue siempre la parroquia de Jovino", cuyos restos habían descansado en la llamada Capilla de las Ánimas y salvadas por Pachín de Melás cuando en septiembre de 1936 "algunos decidieron que la laicidad era dinamitar y quemar iglesias".

Gómez Cuesta, por su parte, destacó que Jovellanos nunca ocultó su fe, y que en sus diarios menciona en 1796, con 52 años, que ese día iba a confesarse a la capilla de San Bernardo: "Su figura como gran filósofo y economista no le apartó de su fe, se la consolidó".

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