Desde Toulouse hasta Santiago en burro: así hacen el Camino de Santiago una mujer y sus tres hijas

Una mujer francesa cruza Gijón con sus tres hijas a lomos de dos asnos en plena ruta jacobea: "Nos están recibiendo muy bien, pero hay pocos sitios donde quedarnos"

Por la izquierda, las niñas Doucey, Domino y Mati, junto a su madre, Clara Van Buynderen, con sus burros «Guía» y «Koda» y su perra «Mía», ayer, en pleno Camino de Santiago, a su paso por Rodríguez San Pedro.

S. F. L.

La francesa Clara Van Buynderen cruzó Gijón en la lluviosa tarde de ayer envuelta en un chubasquero y acompañada por sus tres hijas, Domino, Mati y Doucey, que iban igual de abrigadas que su madre. La familia al completo, aunque no habla demasiado español, explicó estar realizando el Camino de Santiago acompañadas por su perra "Mía", que no ladra ni se pone nerviosa por el ajetreo del tráfico. Las cuatro cuentan, además, con otros dos apoyos para cumplir con largo un trayecto iniciado hace unos meses desde un pueblo cercano a Toulouse: dos burros, "Guía" y "Koda", que les permiten llevar con mayor ligereza su equipaje. "Hace el Camino de Santiago era un sueño de infancia", señaló la francesa, que agradeció la amabilidad con la que le están recibiendo estos días los asturianos con quienes se cruzan.

Van Buynderen se pasearon ayer pleno Puerto Deportivo entre la miradas atónitas de los paseantes. "Mía", una border collie, iba sin correa, pero no se separaba nunca más de unos metros de sus dueñas. La hija más pequeña, Doucey, de tan solo 4 años, iba montada a lomos de uno de los burros, que caminaba despacio pero sin pausa siguiendo las pautas de Domino, la primogénita, que tiene 14 años. La mediana es Mati, que tiene 11, y que suele guiar al otro burro, más pequeño, mientras la madre se encarga de que todo el grupo esté siguiendo el camino correcto.

Resulta que hacer el Camino de Santiago en burro tiene unas innegables ventajas logísticas: "Guía" y "Koda", aunque no son muy grandes, cargan sin esfuerzo unas alforjas en las que la familia guarda buena parte de su equipaje. Madre e hijas, no obstantes, cumplen con el atuendo peregrino y van equipadas con grandes mochilas que llevan abrochadas a la cintura. "Los dos burros son hermanos, bastante jóvenes, y muy buenos", aseguraba ayer la francesa.

Pero no todo podían ser ventajas: a las peregrinas les está costando dar con albergues donde "Guía" y "Koda" puedan también descansar. "Hay muy pocos que tengan alguna finca donde poder dejarlos. En estas semanas hemos descansado bastantes veces en zonas con porche, como las iglesias", reconoció la madre del grupo, que explicó que, aunque están pasando bastante frío, el tiempo del norte no les ha pillado por sorpresa, porque no es tan distinto al de su pueblo, y porque les ayuda a entrar en calor la simpatía de los asturianos. "Nos están recibiendo muy bien", agradeció Van Buynderen.