La transformación de la movilidad en la ciudad

El intercambiador de El Humedal "se solapa" con el metrotrén, alega el Ayuntamiento

El bipartito teme que el proyecto del Principado "diluya" la intermodal de Moreda "en una simple estación de tren", sin autobuses: "Nos preocupa"

Las conversaciones entre el Principado y el Ayuntamiento respecto al proyecto del intercambiador de El Humedal se vuelven a encallar. Los nuevos detalles del proyecto, que apuesta por 190 metros de marquesinas en pleno centro, tal y como desveló LA NUEVA ESPAÑA, y las nuevas infografías compartidas por la Consejería de Fomento no convencen al gobierno local, que, señaló ayer, ultima la redacción de varios informes para señalar "afecciones" que, temen, no se han tenido en cuenta. Según trasladan fuentes municipales, uno de los principales escollos se refiere al propio trazado de las marquesinas, en concreto, en el entorno de la Acerona y en su entronque con Palacio Valdés donde, plano sobre plano, una marquesina "se solapa" con la estación del metrotrén. Se emitirán también informes sobre el impacto medioambiental por el paso de autobuses y la posible afección a edificios históricos. El principal temor, no obstante, es que el intercambiador, que parece tener una visión más ambiciosa a la que el gobierno pensaba, sustituya a la estación de autobuses prometida en la intermodal.

Jesús Martínez Salvador, portavoz del gobierno local y edil de Urbanismo, reconoce: "Lo hemos venido anunciando en los últimos meses: el intercambiador nos preocupa". El edil forista asegura que el proyecto que plantea el Principado para El Humedal "tiene margen de mejora" y que quizás no se haya tenido en cuento "el impacto estético y medioambiental" de la infraestructura. Según fuentes municipales, que la extensión de las marquesinas sea mayor a lo que el gobierno local creía hacer resurgir el temor sobre cuál será el nivel contaminante que provoquen los autobuses en constante circulación.

Y preocupa, también, el impacto del plan en edificios históricos como la Gota de Leche y la Casa Rosada. Los informes municipales, en cualquier caso, se están redactando ahora y aún no se han enviado formalmente al Principado, pero el propio Martínez Salvador reconoce que se están "ultimando" y que incluirán "afecciones medioambientales, urbanísticas, de configuración del espacio urbano y de la movilidad" que se han detectado a nivel local.

El principal escollo, no obstante, es el propio modelo planteado. Las amplias marquesinas dan a entender al gobierno que, aunque no se emplee ese término, el intercambiador funcionaría como una terminal de autobuses al aire libre. Y eso, para el bipartito, da lugar a sospechas. "Nos preocupa el riesgo de que la futura estación intermodal, un proyecto por el que Gijón y Asturias llevan décadas esperando, se diluya finalmente en una simple estación de tren", reconoce el forista.

Desde el gobierno local , no obstante, explican que aún mantienen su mano tendida al Principado. "Como no puede ser de otra manera, desde el Ayuntamiento entendemos que para la consecución de este tipo de proyectos es necesaria la mayor lealtad y colaboración entre instituciones", asegura el forista, que espera que los informes que están a punto de enviarse "sean valoradas" por el Principado y tenidas en cuenta "a fin de alcanzar el mejor proyecto posible para la ciudad". El plan que el Principado ha puesto sobre la mesa, con amplio rechazo social de distintos colectivos, implicará un año de obras y 3,4 millones de euros de inversión, dejando como resultado cinco áreas de parada: la popular Acerona, la calle Palacio Valdés en la acera de la Gota de Leche, la avenida de la Costa frente a la Casa Rosada y en su tramo de la plaza de Europa y el paseo de la Infancia.