La movilidad de Gijón se atasca entre marquesinas: polémica en El Humedal y dudas sobre el metrotrén en La Laboral

El intercambiador de El Humedal se atolla tras dos años de polémica y el de La Laboral siembra sospechas sobre la llegada del metrotrén

Reproducción de cómo quedaría un tramo de marquesinas en la Acerona con el intercambiador.

Reproducción de cómo quedaría un tramo de marquesinas en la Acerona con el intercambiador. / LNE

"El Humedal acogerá un intercambiador para autobuses urbanos e interurbanos". Así rezaba el titular de LA NUEVA ESPAÑA del pasado 21 de noviembre de 2021, en lo que fue el inicio de un largo y polémico debate que no parece encontrar un final. El proyecto, impulsado por el Principado a través de fondos europeos, sembró dudas desde el inicio y pese a las explicaciones de la Consejería de Fomento, que insiste en que la medida solo pretende ordenar un tránsito de autobuses ya existentes en un entorno de gran afluencia de viajeros. Los vecinos y entidades que temían entonces que el plan supusiese la renuncia definitiva a la estación de autobuses en la intermodal, vuelven a lanzar sus alertas ahora que, vistas las primeras recreaciones del proyecto, entienden que el proyecto es más ambicioso a lo que se creía en un principio. Desde el gobierno local, mientras, tratan de mantener una buena sintonía con el Ejecutivo regional y ultiman la redacción de varios informes técnicos para alegar el, a su juicio, excesivo impacto ambiental y estético que supondría implantar la infraestructura tal y como está diseñada ahora.

El alcance del proyecto se había intuido hasta ahora sobre plano y hasta que este diario adelantó este mismo mes que, en la práctica, supondría implantar 190 metros de marquesinas en la Acerona, la calle Palacio Valdés en la acera de la Gota de Leche, la avenida de la Costa frente a la Casa Rosada y en el entorno de la plaza de Europa y el Paseo de la Infancia. La obra, valoradas en 3,4 millones de euros y que exigiría alrededor de un año de trabajos, implicaría, entre otras medidas, tener que actuar sobre 80 metros del primer tramo de la avenida de la Costa, lo que implicaría suprimir uno de los tres carriles de circulación al tráfico rodado. En todo el espacio de la intervención no se verá afectada ninguna plaza hostelera, pero sí algunos quioscos, que tendrían que reubicarse.

La movilidad se atasca entre marquesinas

Propuesta de diseño, con vista aérea, del proyecto en la Acerona. / LNE

El Principado defiende que en El Humedal el tránsito de autobús precisa de una infraestructura más ordenada. Y considera que el nuevo entramado de marquesinas, diseñadas con espacios diáfanos y techos de espejo, haría más cómoda la espera de los viajeros. En todos sus proyectos de intercambiadores en Asturias –hay varios planes ya incluidos en el borrador de presupuestos–, la justificación es la misma: ordenar, separando las paradas, los trayectos de autobuses urbanos e interurbanos. En el caso de El Humedal, la Consejería defiende que la estructura se conectaría con el metrotrén y que daría servicio a 1.400 autobuses al día.

En la ciudad, sin embargo, sigue sin haber una posición unánime ante el proyecto. Hay colectivos a favor de potenciar y mejorar el uso del transporte público. Hay, también, voces críticas que no entienden cuál es el problema actual de las paradas de autobús de El Humedal ni cuál sería la ventaja real del cambio. Y las sospechas sobre el nivel de compromiso respecto a la intermodal tampoco se han superado, pese a que la redacción del proyecto conjunto está adjudicado y en fase de redacción. El debate sobre la segunda fase del proyecto, que apuesta por una gran glorieta que regule el tráfico, ha quedado ensombrecido por las marquesinas.

La movilidad se atasca entre marquesinas

El entorno de la Laboral donde se estudia crear otro intercambiador. / Juan Plaza

El otro intercambiador que se proyecta para la ciudad se situaría frente a la Laboral y en la parada actual de las marquesinas. La idea es mucho menos ambiciosa y pasaría por mejorar y ampliar la parada que ya existe y replicarla unos metros más adelante. También para este proyecto han surgido voces a favor y en contra. Las favorables explican que se trata de un punto neurálgico del transporte público por la alta afluencia de estudiantes y trabajadores. Las contrarias, temen que la medida implique a la larga "recortar" la parada del metrotrén. Con un consenso político todavía pendiente, los intercambiadores, a pie de calle, aún generan sospechas.