Este es el plan para tratar de recuperar las baterías militares y los refugios antiaéreos de Gijón

Los técnicos valoran recrear un barracón que actúe como centro de interpretación y reconstruir una salida para el refugio de Cimadevilla

Cerro

Cerro / Marcos León

Con una fuerte apuesta en el borrador de presupuestos y gracias a la concesión de fondos europeos, el plan para recuperar refugios antiaéreos y baterías militares de la ciudad para convertirlos en nuevos espacios turístico-culturales se reactiva ahora con un ambicioso nuevo programa de estudios y sondeos. Entre las medidas previstas, hay dos especialmente llamativas: estudiar si la salida del refugio de Cimadevilla se puede reconstruir desde dentro para abrirlo a visitas y analizar la viabilidad de edificar un pequeño barracón junto a la batería alta, en el Cerro, que pueda actuar como centro de interpretación. El proyecto de recrear parte de la batería militar baja de Cimadevilla en el skate park, con un diseño de obra ya descrito y en plena fase de licitación por 265.788 euros, es el plan más avanzado, pero el total de inversiones previstas para el próximo año para recuperar patrimonio cultural en la ciudad superará el millón de euros.

Recuperar el refugio antiaéreo de Cimadevilla y abrirlo a visitas es, a la vez, el proyecto más ilusionante y el más complejo. Desde las áreas de Turismo y Cultura entienden que lo céntrico de este espacio serviría tanto para crear un nuevo atractivo turístico como para recuperar una pieza clave de la memoria histórica de una ciudad que, hasta ahora, no había prestado demasiada atención a sus elementos memorialistas. En las últimas semanas, sin embargo, ha surgido un serio problema técnico: finalizados los sondeos de la Universidad de Oviedo en el entorno trasero del Revillagigedo, no se han hallado espacios huecos soterrados. "Lo más probable es que el final del túnel esté totalmente derrumbado", se lamenta Daniel Martínez Junquera, responsable de Visita Gijón, que, sin embargo aclara que su equipo no renuncia al proyecto: la nueva idea, de hecho, es estudiar si el tramo final del refugio se puede reconstruir desde dentro. "Hay que ver cómo podría hacerse y ver si con el plan tenemos fondos suficientes para ello, pero creemos que sí se podría", señala.

Los técnicos municipales parten de la base de que el refugio, con entrada bajo la Casa Paquet, precisa de una salida segura para que el recinto pueda ser visitable. Martínez Junquera explica que, de no lograrse, el entorno podría abrirse al público igualmente, pero con grupos muy reducidos, de entre dos y tres personas. De ahí que uno de los retos prioritarios de todo el plan patrimonial del Ayuntamiento sea poder dar con esta salida. Y, si no se encuentra, recrearla. "Nos toca ver, primero, a dónde nos lleva el túnel, y todo apunta a que tendríamos que hacer una reconstrucción casi íntegra del tramo final. O uno de ellos, porque sabemos que el túnel tenía varias salidas", aclara el director. Entre esas bifurcaciones conocidas, se sospecha que el túnel transcurre bajo el archivo municipal y que seguramente tuviese otra salida por donde ahora está el local Bola 8, que se ha visto técnicamente inviable de recuperar, así como bajo algunas viviendas particulares y calles estrechas que, como es obvio, no se pueden tocar. La salida favorita, por tanto, sigue siendo el Revillagigedo, pero su resolución será más compleja y costosa de lo que se esperaba. "El problema principal ahora es la seguridad. Entrando por la Casa Paquet, el túnel ya te lleva a la zona derrumbada. Ahora toca ver cómo podemos ver qué es lo que hay detrás", resume Martínez Junquera. El Ayuntamiento está siendo asesorado por la Universidad de Oviedo y expertos en minería.

El otro gran proyecto en estudio tiene que ver las baterías altas de Cimadevilla. Se ha aprobado ya licitar una obra que impermeabilice todo el entramado de túneles, que sufren filtraciones de agua, y ahora los técnicos están estudiando sumar un nuevo proyecto: recrear un barracón del comandante en el Cerro, en un espacio aún por definir. "Sería una sala de nueva construcción, pero no muy amplia, que serviría como espacio de recepción y como centro de interpretación para contar la parte más museística del espacio. Las baterías, salvo por un par de salas pequeñas, son todo túneles, así vimos necesario estudiar si podríamos contar con ese espacio", señala Martínez Junquera.

La actuación, no obstante, precisa de la autorización del Principado, ya que el entorno, por estar protegido como Bien de Interés Cultural (BIC), tiene que contar para cualquier intervención con el aval expreso de Patrimonio. Desde el Ayuntamiento ya se han iniciado los trámites para poder recibir el premiso de obra. Mientras, se estudia qué tipo de recreación constructiva se podría realizar. "Queremos que tenga el menor impacto ambiental y estético posible", garantiza Martínez Junquera, que explica que esa nueva sala serviría para explicar tanto las baterías militares como los refugios antiaéreos de Cimadevilla y Begoña.

Último intento para encontrar restos de los túneles de Begoña en pleno paseo

El refugio de Begoña es, de hecho, la otra gran pata del plan de proyectos con financiación europea en la zona centro. Y también este recinto está causando más de un dolor de cabeza a los técnicos y responsables municipales. Los sondeos realizados hasta ahora, como con el refugio de Cimadevilla, han resultado infructuosos. «Ha sido una pena, porque teníamos muchas esperanzas de poder encontrar algo, aunque fuese una pequeña parte hueca que nos permitiese dar con parte del trazado», reconoce el responsable de Visita Gijón.

Pese a ello, el plan se reactiva ahora con el que se entiende que será el último intento de dar con el refugio de Begoña: de manera inminente, se ha dado la orden de realizar tres últimos sondeos, ahora, en el tramo inicial del paseo de Begoña, en el entorno del parking soterrado. Se sospecha que los fondos asignados a esta parte del plan no permitirán financiar nada más, pero las áreas de Turismo y Cultura se muestran optimistas porque explican que este es el tramo del paseo más próximo a la calle Fernández Vallín, que fue el entorno donde se habían realizado las otras catas, y donde se cree que deberían quedar restos aún reconocibles. «Tenemos esperanzas en dar con alguna cosa, aunque sea menor, y eso es lo que dejaríamos documentado por ahora. Después ya se podría ver si en el futuro se puede realizar algún trabajo más o no», aclara Martínez Junquera. 

En cuanto a la batería baja, en fase de licitación, se prevé que las obras puedan comenzar muy a corto plazo, quizás, a finales del mes que viene, aunque depende de cómo de rápido se resuelva el concurso público. «La zona, hoy, está completamente descontextualizada», recuerda el responsable de Visita Gijón. El plan está presupuestado con 265.788 euros y tendrá un plazo de ejecución de unos cuatro meses. La idea es lograr que la batería baja, que hoy se camufla con el skate park, se convierta en un pequeño museo al aire libre, para lo que se prevé que habrá que reubicar el actual parque de adultos.

El plan «La ciudad tiene un patrimonio muy valioso pero totalmente degradado y, cuando surgió la posibilidad de dotarlo de fondos, queríamos poder hacer una recuperación lo más completa posible, contextualizando su historia, y generando un producto turístico que podría ser muy potente», concluye el responsable de Visita Gijón.