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Fernando Losada

¿Hasta cuándo la sordera ?

Repaso a la política de movilidad en los dos años de mandato

Los políticos que no tienen cultura crítica, hacen “oídos sordos” ante el descontento de quienes les auparon al poder. Cuando esto ocurre, corresponde a ciudadanos y periodistas actuar como freno, haciendo de “sonotones”, para aquellos que, sin ser sordos, no quieren oír, porque todo tiene un límite.

El edil de Movilidad, por su larga trayectoria política –no se le conoce ocupación alguna ajena a ella– debiera escuchar lo que desea la mayoría de gijoneses y respaldan tres grupos municipales: la apertura al tráfico del Muro y la avenida del Molinón. Pero le falta, igual que a la Alcaldesa que lo permite, la cultura crítica, como quedó demostrado en un reciente Pleno.

Esta cerrazón, que ignora manifestaciones a pie y en coche, el registro de más de dieciséis mil firmas, la solicitud de... ¡veintidós asociaciones de vecinos y el criterio que respaldan los colegios de Arquitectos, Urbanistas, e Ingenieros... se topa con el engreimiento y “la sordera” de la Alcaldesa González y el concejal Martín. Dejando claro que la pandemia era una excusa.

Parece inverosímil, pero ocurre. Se llama soberbia. Hay políticos que piensan haber sido tocados por el dedo de la infalibilidad y en pasar a la historia. No oyen ni reciben. Para ello visten y disfrazan sus ideas y planes con encuestas que pagan y compran el apoyo de adláteres interesados y consejos sociales afines. Nada les apea del ideario del partido apropiándose de la democracia y del “porque lo digo yo”.

En cualquier otro lugar, haber dividido y empobrecido la ciudad, aumentado la contaminación, esquilmando plazas de aparcamiento y persiguiendo y ensañándose con los automovilistas, hubiera tenido aún más contestación popular. Menos mal que el malestar que genera la cerrazón de la Alcaldesa parece haber producido algún movimiento contrario en su partido pensando en el voto y la memoria de los gijoneses para las próximas elecciones municipales.

Y no es de extrañar, porque cercano el ecuador de su provisional mandato, las realizaciones dignas de mención y trascendentales para Gijón y sus habitantes tomadas por González y Martín han sido cerrar el Muro y la avenida del Molinón, instalar el “cascayu”, talar dos tamarindos del paseo del Muro, cambiar los adoquines de la cuesta del Cholo, aumentar la contaminación hasta limites preocupantes en las avenidas de la Costa y Castilla, denunciada por los ecologistas, atascar el tráfico rodado (desoyendo también la opinión de los vecinos) y cambiar el nombre de la avenida Juan Carlos I . El resto, hasta ahora , son “parole, parole, parole”. ¿Engreimiento o sordera? ¿Hasta cuándo?

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