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Un restaurador del Pórtico de la Gloria, asturiano, descubre la autoría del retablo de Llanes

Un estudio sobre el Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago sirve de pista para que el restaurador Carlos Nodal ponga autoría al policromado del templo asturiano: el artista burgalés Andrés Espinosa

Detalle de una de las partes restauradas del retablo de Llanes. carlos nodal

Cuenta Laurent Vital, el cronista que acompañó al emperador Carlos V en su paso por Asturias en 1517, que en Llanes se construía el retablo mayor de su iglesia, el mismo que cinco siglos más tarde podemos admirar en la basílica de Santa María. Lo acaban de restaurar.

Las esculturas del retablo parecen definitivamente relacionadas con el escultor renacentista Felipe Bigarny, apodado "El Borgoñón", uno de tantos artistas del centro y norte de Europa que en el siglo XVI se desplazaron a España para trabajar en obras sacras.

El retablo de Llanes es referencia nacional del Plateresco. Su policromía es única, aunque hasta la fecha nadie haya sido capaz de ponerle firma. El restaurador asturiano Carlos Nodal, especialista en retablos y que en la actualidad trabaja en el estudio de la policromía del Pórtico de la Gloria, de la catedral de Santiago de Compostela, asegura haber dado con la identidad de ese maestro de la policromía y el dorado que dejó su sello en Llanes.

Andrés de Espinosa, natural de Burgos, uno de los policromadores más prestigiosos de Castilla, miembro de una dinastía artística relacionada con la retablística y pintor dorador como sus hermanos Alonso y Rodrigo.

Espinosa utiliza una técnica en relieve muy conocida, la del brocado aplicado de estaño, aunque el propio Espinosa la denominaba de "Argenterías de oro". La explica el propio Carlos Nodal: "Son decoraciones a base de una lámina muy fina de estaño, rellena de una pasta a la cera-resina. Las decoraciones se prefabricaban en moldes y después se aplicaban a los ropajes".

Se puso tan de moda que no había retablo tardogótico o renacentista que no la tuviera, incluyendo el retablo mayor de la catedral de Oviedo.

Los retablos de importación llegaban desde Flandes a España por vía marítima

Su uso se volvió tan generalizado que incluso se decoraban las portadas de piedra de las catedrales -que también se policromaban-, aunque a nosotros nos haya llegado ya una imagen de piedra desnuda.

Carlos Nodal llega hasta Andrés de Espinosa a través del grandioso Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela. El restaurador asturiano disfruta desde octubre de una beca concedida por la Fundación norteamericana Andrew Mellon para el estudio de la policromía del pórtico compostelano. "El trabajo me ha supuesto visitar numerosas obras policromadas del norte peninsular", explica Nodal.

En una de ellas, la iglesia guipuzcoana de San Miguel de Oñate, Nodal encontró una pista casi definitiva: un diseño decorativo idéntico a otro del retablo de Llanes, a partir del mismo molde. El trabajo de Espinosa en Oñate está documentado, así como en el retablo de la iglesia palentina de Santa María de Dueñas y en una de las capillas de la catedral de Palencia, donde hay decoraciones en relieve muy parecidas a las del retablo llanisco.

Unas características que en Llanes se muestran en toda su pureza y extensión. En primer lugar, explica Carlos Nodal, por el bicromatismo de blancos y oro, que contrasta con el azul de los retablos tardogóticos anteriores. En segundo lugar, por las llamadas decoraciones "al romano", inspiradas en la Antigüedad clásica. "Se trata de diseños muy delicados que incluyen candelabros, jarrones y estilizaciones vegetales con las famosas hojas de acanto, heredadas de la Grecia antigua", pero también motivos como paños, cintas o guirnaldas.

El sistema de decoraciones en relieve es de origen flamenco. En España causó furor en la última fase del Gótico y primer Renacimiento. "A España llegaron retablos importados de Flandes en barcos a través de los puertos cantábricos, pero también por el establecimiento masivo de artistas flamencos". La técnica daba grandes resultados a la hora de destacar el lujo de los tejidos brocados de la época a base de "pegar" diminutos motivos como estrellas o flores de lis realizados en papel prensado sobre la superficie de las ropas.

Los años en los que se levanta el retablo de Llanes son de cambio y eclosión. La reforma luterana amenaza las estables estructuras de Roma. Francisco I es nombrado rey de Francia en 1515; su figura condicionará la política española en décadas sucesivas. Ese mismo año nace en Ávila la que acabaría siendo Santa Teresa de Jesús. Un año más tarde, muere Fernando el Católico y hasta la llegada de su nieto Carlos la regencia será ejercida por el cardenal Cisneros.

Son los años de la "Utopía" de Tomás Moro, del "Moisés" de Miguel Ángel y "El príncipe" de Maquiavelo. En 1518 nace en Venecia un genio, Tintoretto. Núñez de Balboa había descubierto el Pacífico desde América Central, y en 1519 partía del puerto de Sanlúcar de Barrameda el portugués Fernando de Magallanes. Su expedición iba a dar la vuelta al mundo, aunque él moriría durante el intento.

En el siglo XVI la industria textil era un arte mayor que diferenciaba posibilidades económicas y clase social. La importación de tejidos de Oriente era habitual desde la Edad Media, y mucha de aquella estética oriental acabó en los ropajes pero también en las pinturas y en los retablos góticos y renacentistas. La expresión del ropaje como elemento distintivo la encontraremos años más tarde en los personajes del Greco, nacido en 1541.

No hay documentos que concreten los costes del retablo de la iglesia de Santa María de Llanes. Es -señala Carlos Nodal- la única obra que se conserva en Asturias que incluye los brocados, y tiene un plus de importancia "y es que se conserva muy parecido al original" que vieron los llaniscos en aquellos primeros años de reinado de Carlos I de España. El emperador abre barreras y une dos Europas, también en el arte. El flujo artístico y comercial entre Castilla y Flandes se acentúa, y desde Castilla los talleres de escultores, pintores y doradores viajan por todo el país a la busca de encargos profesionales.

"En Asturias no había talleres, el centro artístico nacional era Burgos", donde se construía desde el siglo XII su imponente catedral. Andrés de Espinosa tenía dos hermanos también artistas y su hijo Miguel se formó con uno de los más grandes escultores y arquitectos de la época, Diego de Siloé. A Espinosa le toca un cambio de estilo entre el tardogótico y el renacentista. Ambos modelos se nutren mutuamente y se solapan en el tiempo.

Felipe Bigarny (también aparece con "V"), probable escultor del retablo de Llanes y uno de los artistas preferidos de Cisneros, tenía tal fama que abrió talleres en varias provincias. Participa en el retablo mayor de la catedral de Toledo y en las esculturas del de Palencia. Bigarny pone una condición en la catedral palentina, y es saber quién va a ser el encargado de policromar sus tallas. Cuando le contestan que será Andrés de Espinosa, Bigarny da el visto bueno. Dos grandes que se iban a volver a encontrar en la basílica de Llanes para alumbrar una obra sublime y aún desconocida para muchos asturianos.

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