Opinión | L’aprecederu

Por sus palabras (y sus silencios) los conoceréis

Carta de deseos para 2024 del secretario general de la UGT. Empieza pidiendo la paz para el mundo. En este aspecto, no de forma disímil a lo que hace Su Santidad. Y, después, alguna otra cosa que me recuerda aquellos versos de Ludi: "Y otra porción enorme de imposibles".

Pero no es en estos buenos deseos en lo que quiero centrarme, sino en estas palabras: "Los jóvenes, las mujeres, los mayores de 45 años no están dispuestos a trabajar por 500 euros al mes, porque es imposible con los precios de las hipotecas, los alquileres, la electricidad, el gas, los combustibles y determinados alimentos, productos y bienes de primera necesidad, poder tener un plan mínimamente digno de vida". No debo de haberlo leído bien, yo creía que el salario mínimo interprofesional estaba, de momento, en 1.080 euros… ¿de dónde salen estos salarios, pues? ¿Es que existe una red de explotación empresarial que trata así a esos colectivos? ¿Qué hacen los sindicatos que no lo denuncian? ¿Y los inspectores de Trabajo?

De todas formas, y con respecto a la argumentación del señor Lanero, aun dándola por cierta, cabe una consideración, la misma que se hace cuando se afirma que los ciudadanos no están dispuestos a trabajar por 1.200 o 1.400 euros en la construcción o en la hostelería, y es esta: puesto que no están dispuestos a ello por ese dinero, es que obtienen unos ingresos semejantes por otra vía, ya que, es seguro, comen, viven, alquilan, salen... Otra cosa es inconcebible.

A lo mejor, esos salarios de que habla don Javier sí existen, pero lo son por trabajar a tiempo parcial. ¡Ah!, claro, entonces hablamos de otra cosa.

P.S.: No cesan los anuncios de las oenegés denunciando la matanza de niños en Gaza. No veo ninguno que denuncie la de los de Ucrania. No creo que se trate de una cuestión cuantitativa, sino cualitativa. Ya me entienden.