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Mujeres que se apañan solas

Ponga celebra con éxito un curso de defensa personal para que las féminas aprendan protocolos de seguridad en situaciones de riesgo

El instructor Armando Carriles, en el centro, con las participantes en el curso de defensa personal. | María Villoria

El instructor Armando Carriles, en el centro, con las participantes en el curso de defensa personal. | María Villoria

Encontrar la oferta de un curso de defensa personal para mujeres en una ciudad no llama la atención. Hacerlo en un pequeño municipio como Ponga es algo novedoso y despierta la curiosidad. Sobre todo, porque es un territorio donde, afortunadamente, la seguridad no está en entredicho.

Desde el pasado lunes, un grupo de mujeres del concejo recibe lecciones en la materia gracias a un taller puesto en marcha por el Ayuntamiento. Se celebra durante la primera y segunda semana de julio y las mismas semanas del mes de agosto.

Y no es la primera vez que Ponga apuesta por este tipo de formación. A través de las subvenciones estatales contra la violencia de género, la alcaldesa, Marta Alonso, vio clara la importancia de impulsarlo en su concejo. “Las mujeres de Ponga salen a otros lugares, y si tienen la mala suerte de encontrarse con una incidencia de este tipo, queremos que sepan cómo actuar y defenderse”, comenta Alonso.

Los cursos los imparte Armando Carriles, reconocido instructor de krav magá, una técnica israelí, muy extendida en todo el mundo, de la que él es un reconocido experto. En el taller las chicas aprenden técnicas, tanto teóricas como físicas, para prevenir situaciones de riesgo o conflicto. “Son técnicas sencillas, que cualquiera puede aprender, tenga la forma física que tenga. Queremos que sean capaces de utilizarlas”, explica el instructor.

Aprender a zafarse

Lejos de lo que pueda parecer, no se trata de aprender a golpear, sino de realizar movimientos que pueda hacer cualquier persona vestida de calle y que le permitan zafarse de un atacante. Y, por otro lado, les enseña protocolos de seguridad, técnicas para no bloquearse ante un imprevisto, o para aprender a gestionar situaciones de estrés. “No tiene nada que ver con un gimnasio o una competición”, dice Carriles, que recalca que se trata de que una mujer sepa prevenir un incidente: “Defenderse es la última opción, significa que ya estás metido en el problema”.

El interés de las alumnas es total. Y el instructor ha encontrado en el municipio un lugar especial para trabajar. Carriles quiso destacar el papel del Ayuntamiento en la apuesta por estas iniciativas.

“Lo básico debería conocerlo todo el mundo”, indica Carriles, quien también imparte los mismos días un novedoso campamento de supervivencia para niños del concejo.

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