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El futuro de Uría, para autobuses y bicis

El Ayuntamiento estudiará si sotierra el tráfico en la Escandalera o lo desvía, pero incluirá una peatonalización blanda en las obras del parking

El tramo de Uría que separa el Campo San Francisco de la Escandalera. | Irma Collín

El tramo de Uría que separa el Campo San Francisco de la Escandalera. | Irma Collín

Sobre la mesa hay dos grandes opciones para alumbrar la plaza de la Escandalera del siglo XXI: soterrar el tráfico de vehículos privados entre las calles Marqués de Santa Cruz, Uría y Argüelles o desviarlo y, simplemente, llevar a cabo una peatonalización blanda –quedaría permitido el paso a autobuses– en la misma zona. Se terminen decidiendo por una u otra, los responsables municipales tienen claro que, en paralelo al paseo de los Álamos, solo podrá circular el transporte público y los nuevos vehículos de movilidad personal (patinetes). En 2023 finaliza la concesión del parking de la Escandalera y el garaje necesita una reforma para seguir funcionando. La idea del equipo de gobierno pasa por conceder la gestión del aparcamiento a quien ejecute las obras de ampliación de la infraestructura y cierre “la herida” entre la plaza y el Campo.

El qué se quiere ya está claro, el cuándo está marcado para septiembre de 2023 y el cómo deberá adecuarse a los números. El Ayuntamiento tratará de hacer la mejor jugada con las cartas que tiene. El aparcamiento en el centro de la ciudad tiene muchas novias y gestionarlo es un buen negocio. La Corporación Masaveu construyó el aparcamiento pagándolo de su bolsillo y obtuvo a cambio un contrato muy ventajoso con el Ayuntamiento. Durante cincuenta años han podido explotarlo por un canon muy bajo. Hoy, dejan en las arcas municipales unos veinte euros anuales. Lo que se quiere conseguir es un acuerdo similar. El máximo actual de una concesión pública son cuarenta años. Los técnicos deberán echar cuentas sobre lo que una empresa puede ganar gestionando el aparcamiento durante varios años y, en función de esa estimación, dibujar una solución acorde para la peatonalización del espacio.

Para el día en el que finalice la concesión, los ingenieros y arquitectos municipales han de tener listo un anteproyecto que sacar a concurso público. Los representantes municipales ya tienen en la cabeza varias opciones que se definirán en función de la gestión del tráfico. No se quieren cometer errores al modificar la circulación a través de una de las arterias centrales de la ciudad. Pero la voluntad es llegar a la fecha de vencimiento de la concesión a la Corporación Masaveu con una hoja de ruta clara que ya tiene como objetivo la peatonalización “blanda”, la que permite unos volúmenes mínimos de tráfico, centrado en autobuses urbanos y residentes.

El plan, criticado por la oposición, tiene una diferencia “fundamental” con lo que hace una década ideó Gabino de Lorenzo para pagar la deuda de “Villa Magdalena”. El Ayuntamiento concedería la gestión del parking de la Escandalera, no cedería la propiedad del suelo bajo el Campo San Francisco, tal y como se planteaba entonces. “En el caso de realizarse el soterramiento, esa infraestructura volvería a manos del Ayuntamiento pasados unos años, pero a coste cero, y serviría para que la ciudad ganase un gran espacio público”, apuntan fuentes municipales.

El anterior gobierno tenía un proyecto similar para el futuro de la Escandalera, pero su voluntad pasaba por eliminar el aparcamiento. PP y Ciudadanos, en cambio, consideran que el garaje es un activo y, además, al término de su concesión, una oportunidad para dar un lavado de cara el epicentro de la ciudad uniendo la Escandalera, el Campoamor y el paseo de los Álamos.

El mosaico de Antonio Suárez plantea el mayor problema para las aspiraciones municipales. El Ayuntamiento quiere esperar a la obra de reforma del aparcamiento de la Escandalera para restaurarlo. El parking ya ocupa bajo tierra un tramo del paseo, pero ampliarlo más allá sería una decisión que debería pasar por la Consejería de Patrimonio. En principio, apuntan los técnicos municipales, de llegar a soterrarse el tráfico, este no transitaría bajo el jardín histórico. Las soluciones, más allá de la peatonalización blanda entre la Escandalera y los Álamos, todavía están por ver. Lo que hay que hacer en el parking, en cambio, está claro: ampliar las escaleras y las plazas de aparcamiento, diseñar planes de evacuación e instalar un ascensor.

Nacho Cuesta: “No queremos expulsar los coches de la ciudad”


En la sesión plenaria de julio, celebrada ayer, y a preguntas de Somos, que echó en cara al gobierno los planes para ampliar el parking de la Escandalera cuando la normativa comunitaria exigirá reducir emisiones en el centro de las ciudades, Nacho Cuesta, edil de Urbanismo, confirmó las intenciones de mantener el aparcamiento, pero “conscientes de los requisitos legales, para tenerlos en cuenta y solventarlos”. El concejal detalló que la apuesta por la movilidad sostenible del equipo de gobierno “es clara”, pero que esta se producirá “de una manera amable”. “Haremos una transición calmada del uso intensivo del vehículo privado, no queremos expulsar los coches de la ciudad, porque en Oviedo es contraproducente para recuperar el pulso, actividad económica y el empleo. Todas las medidas tendrán como punto de partida esta filosofía”, detalló el primer teniente de alcalde.

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