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San Mateo, un grito de libertad

El diseñador Pelayo Díaz inauguró las fiestas con un discurso contra la homofobia ante un público que protestaba por la Ronda Norte

Pelayo Díaz enciende San Mateo 2021: "Oviedo es una ciudad para todes"

“Pero sobre todo de Oviedo me gusta la libertad”. Las palabras del diseñador Pelayo Díaz en el pregón de las fiestas de la ciudad resonaron con fuerza e ironía. El “influencer” se refería a los derechos de la comunidad LGTBI, a la lucha contra la homofobia y a la condición de Oviedo como ciudad segura en la que nunca ha tenido “miedo”. Pero esa libertad se pudo leer también, en la plaza, como la del grupo de vecinos que coparon al menos la mitad de los asientos habilitados para seguir el pregón de San Mateo con pancartas contra la Ronda Norte en la mano y que taparon con gritos, constantes y sostenidos, –“el Naranco no se vende, el Naranco no se toca”– las palabras de “Prince Pelayo”.

Aunque en la emisión por “streaming” el discurso se escuchó alto y claro, a pie de plaza y dentro del salón de plenos se hacía difícil seguir el hilo del pregonero, que llegó a pedir “educación” a los alborotadores con la sugerencia de que “no era el lugar”. Pese a todo, Pelayo hizo un recorrido vital por su ciudad, y señaló que en Oviedo, él “nunca” tuvo “miedo”.

El público en la plaza durante el pregón, protestando contra la Ronda Norte. | Irma Collín

Las fiestas empezaron con paradoja y mestizaje. En la selecta platea de doscientas sillas contadas había más protestas que aplausos. Tras el cordón policial de vallas azules y agentes con equipo de antidisturbios, en cambio, más celebración que enfado. Quienes planearon reventar el pregón fueron los más madrugadores. El Alcalde les afeó el gesto: “para protestar por la Ronda Norte habrá otros momentos”. Aún así, al pregonero no le tembló ni la voz ni el pulso. Tras lanzar el chupinazo, entre el humo y el olor a pólvora el diseñador le quitó hierro al asunto. ¿Polémicas a él? “Mi vida es polémica todos los días”, señaló con una sonrisa.

Pelayo Díaz no tenía muy claro por qué protestaba la gente. No tenía muy claro qué eran los chiringuitos históricos ni que hubiese cambiado el modelo. Lleva mucho tiempo fuera, explicó. Pero nadie le aguó la fiesta. Y la corporación local se lo agradeció. “Y os invito a todes a ser nuestros aliados, porque os necesitamos”, remató el diseñador con un lenguaje inclusivo que mantuvo durante la práctica totalidad del pregón.

Pelayo Díaz (izquierda) y Alfredo Canteli, tras el chupinazo. | Irma Collín

San Mateo empezó fuerte. Las palabras contra las agresiones homófobas de Díaz, pese a quedar parcialmente sepultadas por los gritos contra la Ronda Norte, cosecharon sus aplausos, incluso entre los manifestantes. También los de Alfredo Canteli, que, en un momento, pidió al concejal de Seguridad Ciudadana la intervención de la Policía. Uno de los alborotadores más estruendosos, Jorge Cuestas, fue identificado por los agentes hasta tres veces, protestaba. “Yo no soy de ninguna plataforma, soy un vecino de Ciudad Naranco que le toca los cojones que pasen una autopista por detrás de su casa”.

Una de las entradas a la plaza, tomada por los manifestantes. | Irma Collín

Con una plaza cercada por la policía y con más manifestantes apostados en entradas y salidas, Canteli también fue inclusivo y remató la inauguración de San Mateo deseando “felices fiestas” a todos, “incluso a los maleducados”. “Oviedo no es esto”, se disculpó ante el pregonero. Tras el chupinazo, banda de gaitas y una lluvia de confeti de color azul. En el salón de plenos, malestar con los manifestantes y una reafirmación de la “grandísima elección” que había sido el pregonero.

Pelayo Díaz haciéndose fotos con sus fans. | Irma Collín

Como hizo Pelayo Díaz, el equipo de gobierno municipal tampoco se amedrentó. Tras haber eliminado los chiringuitos sociales de la ecuación de las fiestas, la comitiva municipal se dirigió en primer lugar a la plaza de la Catedral, hogar de las casetas “sociales”. Una decisión que, fuentes municipales, afirmaron que fue “premeditada”. Allí, desde los cuatro chiringuitos fueron abucheados. La Policía Local, incluso, propuso para sanción a uno de los manifestantes. Todo fue cuestión de caminar unos metros, donde antes había gritos llegaron las palmadas en la espalda al cruzar a Porlier, las peticiones de una foto con el pregonero e, incluso, palabras de agradecimiento al Alcalde. A Pelayo Díaz, de Oviedo le gusta la libertad y, como decía ayer tras el pregón, está bien que la gente discrepe, que la gente discuta y no todo el mundo piense igual. “Pasa en todas las familias”, dijo. Pasa en las mejores ciudades, pudo haber añadido.

Así fue el pistoletazo de salida del nuevo San Mateo: casetas a rebosar y muchas ganas de fiesta VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Irma Collín

Antes, la salud democrática estaba en pasar del mojito del Rincón Cubano a la Salve Rociera del chiringuito de la Hermandad de Estudiantes. Ahora está en un pregón a favor de los derechos de la comunidad LGTBI protegido por un gobierno de derechas. En las casetas hay mojitos para “todes”. La Ronda Norte sigue sin hacer y solo existe en el papel fino de la prensa y las pancartas de los manifestantes. De las fiestas siempre hay quien dice que “es el peor San Mateo de la historia”. Siempre hay quien las disfruta como si fuesen las últimas. Y, este año, hay otro modelo pero el mismo discurso. “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”, que decía el “gatopardismo”.

Leticia González, Mateín y Conchita Méndez. | Irma Collín

Lo que cambian son los tiempos y la política. En el salón de plenos, bien avenidos, PP y Ciudadanos y, de convidados de piedra, los socialistas. Discrepan, pero están. Vox, por su parte, se ausentó: están a favor de la Ronda Norte, pero no del pregonero. Rechazaron la invitación al acto alegando que Pelayo Díaz utilizaba sus espacios para esgrimir un discurso de odio hacia la derecha. Los que están al otro lado del espectro, Somos y Podemos, estuvieron aunque en un lugar improbable. Dos de sus representantes destacaban entre quienes enarbolaban las pancartas. Vox no recibió los gritos por haber apoyado y apoyar los túneles bajo el Naranco. Somos, paradójicamente, se puso del lado de quienes silenciaron el alegato contra la homofobia. Viva Oviedo. Viva San Mateo.

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