13 de febrero de 2017
13.02.2017

El balón parado acabó con el intento de respuesta del Mirandés

13.02.2017 | 02:05
Arriba, Diegui Johannesson despeja el balón. A la izquierda, el balón rematado por Saúl Berjón supera a Herrerín en el primer gol del Oviedo.

El 0-1 dio alas al Oviedo, cada vez más cómodo sobre el césped. Con Torró y Rocha barriendo cualquier balón suelto, Berjón, Susaeta y, sobre todo, Domínguez, se soltaron definitivamente. A la media hora pudo llegar la sentencia. Berjón robó, condujo y cedió en largo a Toché, apuesta segura al gol. El murciano controló y, solo en el área, chutó en uno de esos gestos rutinarios que siempre acaban en gol. No esta vez: Roberto evitó lo que parecía un tanto seguro. Quizás la fuerza de Toché disminuye después del primer toque. Tampoco Saúl pudo acertar en rechace. El Mirandés quedó con vida.

Dio la impresión de que el tanto hubiera acabado con la resistencia del Mirandés. La moral de los de abajo es muy frágil y un segundo golpe hubiera sido, probablemente, definitivo. Pero nada resulta sencillo para el Oviedo de fuera de casa. El Mirandés intentó apretar en lo que restaba de primer acto pero sus opciones ofensivas se limitaron a otra falta cerrada de Kijera. La primera mitad había mostrado al Oviedo más sereno y seguro de la temporada a domicilio. El trauma parecía en un segundo plano.

La segunda mitad se inició como un "remake" de la primera. Con el Mirandés achuchando, con el Oviedo y su versión más gregaria. El mayor mérito azul fue no sufrir rasguños ante esa respuesta local. Y como en el primer acto, también los azules aprovecharon su momento. Fue a balón parado, a los 62 minutos. Susaeta la puso desde lejos y Costas se encontró el balón en el área. Controló y chutó. Fue gol. Costas, el chico que nunca había marcado como profesional, lleva dos tantos en dos semanas con el Oviedo. Un tipo con estrella. El mazazo fue contundente para el Mirandés, aunque su técnico intentó agitar el choque acumulando delanteros. Pudo reaccionar de inmediato, pero el derechazo de Guarrotxena se fue al larguero. El Oviedo había sido superior y, además, había sido dueño de los momentos claves.

El Oviedo alcanzó el final del partido, ya con Michu en el campo (piezas renovadas tras el paso por el taller), sin apenas sustos, en una nueva muestra de autoridad Era la tarde. Y el fin de la mala racha llegó en el partido en el que los azules se mostraron más cómodos con el balón. La pelota, la mejor terapia. Hierro se va de Anduva con tres puntos en el bolsillo y una lección muy aprovechable: el Oviedo que apuesta por ser protagonista sí suma. También fuera de casa.

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