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La Nueva España de Siero

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Me quedo en el pueblo

Una siembra de fabes que tiene presente y futuro en Siero

Celia Vallina dejó Noreña para irse a cultivar faba asturiana IGP en Arguelles (Siero) así como otros productos de la huerta. “Los cursos son de gran ayuda” dice esta mujer que destaca el apoyo incondicional de su pareja para iniciarse como agricultora

Celia Vallina, en su finca, con la faba empezando a crecer para luego entutorarla. | Ana Paz Paredes

Hay momentos en la vida que son un completo revulsivo para quienes los protagonizan y cambian de forma radical su día a día. Eso lo sabe bien Celia Vallina Blanco, quien este año recogerá su segunda cosecha de faba asturiana IGP en la localidad de San Miguel de la Barreda, en Siero. A los 16 años empezó a trabajar en diversos supermercados y, cuando llevaba ya 15 en él último, se vio en la calle. Era 2017. Acostumbrada a trabajar desde joven, y viendo que su padre ya venía sembrando en Argüelles su propia finca de faba asturiana, se le ocurrió que, si se ampliase la finca, ella le ayudaría como venía haciendo muchos fines de semana.

Celia Vallina posa en el tractor con el que trabaja en San Miguel de La Barreda. Ana Paz Paredes

Sin embargo, el artífice de que Celia Vallina se hiciera finalmente productora fue su actual pareja, Diego Dávila, también con producción propia de faba así como ganadería de asturiana de los valles, que desde el principio la animó a ello y creyó en su potencial y su capacidad de trabajo.

Celia Vallina sujeta uno de los maderos destinados a entutorar las fabes una vez comiencen su crecimiento. Ana Paz Paredes

“Mi novio ya sembraba y fue quien me enseñó todo de este oficio. Me animó mucho a ponerme por mi cuenta y aunque trabajamos las mismas fincas, él se encuentra en la Asociación Vegargüelles”, recuerda ella, que envasa su producto con el nombre de faba asturiana La Barreda. “Mi pareja fue quien más me animó a ponerme con todo ello en un momento difícil para mí. Me animó mucho, pero también me lo dejó muy claro: ‘Vienes de tener un sueldo todos los meses y esto ye muy distinto, hay que trabajar mucho y cada día, ya te aviso, pero vamos a intentarlo, vamos a sembrar’”.

Celia Vallina con los ajos que cultivan en su huerta. Ana Paz Paredes

Esta emprendedora afirma, sin dudar, que ambos son un equipo y que su vida cambió para mejor desde que decidió dedicarse a la agricultura y pasar de su residencia en Noreña a la de San Miguel de la Barreda. “Mi vida cambió para mejor, aquí estoy muy a gusto, muy feliz”, señala.

Aunque empezó hace tres años, este es su segundo año de recogida en sus cuatro hectáreas de una tierra, la de Argüelles, con sobrada fama de tener gran producto en cuanto a fabas. “Nuestras fabas son tan buenas porque la tierra es muy buena. Sale una faba con la piel muy fina, que no la hay en otros sitios”, explica ella. Estos días, junto a otros productores, está realizando un curso sobre todo cuanto tiene que ver con el cultivo en la sede del Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Faba Asturiana. “Todo está resultando muy interesante a todos los niveles. Toda información es importante y estos cursos son de gran ayuda para afrontar el trabajo y conocer mejor el terreno que se pisa”, dice.

Celia Vallina en la zona de secado de fabes, en San Miguel de La Barreda. Ana Paz Paredes

Ella cree que se puede vivir y emprender en el medio rural. “Se puede emprender y vivir de ello, pero hay que trabajar mucho. La faba asturiana tiene buena salida en el mercado, el problema es la competencia con la que viene de Bolivia, con un precio con el que cuesta competir, pero en calidad, sin duda nada tiene que ver con la que tenemos en Asturias”, recuerda ella, quien es junto a su pareja quien la vende en los mercados, a las tiendas y a los restaurantes.

Ambos, además, diversifican y cuentan con una huerta que les permite ofrecer a sus clientes productos como tomates, pimientos, cebollas, ajos... “Cosines así, van variando con la temporada”, matiza ella y recuerda que, además, allí nada se desaprovecha y están, como quien dice, ideando nuevas formas de ofrecer sus productos. Tal es así que también envasan cocidos al vacío algunos de los productos que siembran como ella misma explica: “Berzas, salsa de tomate, coles de Bruselas, arbeyos, vainas, etcétera. Lo hacemos cuando es la temporada y también con el nombre de La Barreda”.

Celia Vallina muestra algunos de los tomates que ya empiezan a madurar en su huerta. Ana Paz Paredes

Ella, que ve cada vez más gente joven interesada en el cultivo de faba asturiana, cree que esta tiene muchas posibilidades. “Yo los animo a todos a ponerse a ello porque, en mi opinión, es un producto presente y futuro. Trabajar hay que trabajar, pero para mí esto no es esclavitud, sino libertad, trabajando al aire libre y siendo, además, tu propio jefe”, señala.

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