Suscríbete La Nueva España de Siero

La Nueva España de Siero

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Vicente A. Montes Álvarez

Pensiones

El impacto de las bases de cotización como baremo para disponer de unos ingresos mínimos

Ahora que el indicador avanzado del IPC de noviembre se sitúa en el 6,8%, de confirmarse, supondría una subida próxima al 8,5% de las pensiones; dato que el 14 de diciembre será definitivo. Pero esa subida es para las pensiones contributivas, las no contributivas mantienen el 15% subido en julio. Es decir, quien tenga la pensión máxima contributiva percibirá, en bruto, catorce pagas de 3.059 euros. Casos hay de personas que han trabajado cuarenta años, que han ayudado a crear riqueza en nuestro país, que tuvieron que optar a una base de cotización reducida por la inseguridad de sus recursos y los gastos que su negocio les generaban, caso de no pocos autónomos, que se aproximarán a los 900 euros mensuales. Ellos han contribuido tanto o más que los no autónomos a que hoy podamos estar hablando de estas subidas. Y a mí me parece injusto. El baremo de las bases de cotización no debiera ser el argumento determinante cuando se han trabajado tantos años, porque excepción se hace con las no contributivas. Una unidad con dos perceptores de no contributiva recibirá mensualmente unos 820 euros. Así que no me extraña que haya manifestaciones exigiendo que la pensión de las personas que han cumplido requisitos de tiempo de cotización sea superior a los mil euros mensuales. Esforzarse para que quienes están en estado de necesidad dispongan de unos ingresos mínimos es lógico, pero también lo es que puedan disponer de recursos para un descanso digno y merecido quienes han posibilitado con su trabajo en el pasado que podamos atender a los más débiles. A ver si EH Bildu y el Gobierno pactan en un déjà vu unos Presupuestos que contemplen la situación de estas personas y entonces habrá más que se convenzan de que izquierda y siniestra no son necesariamente sinónimos.

Compartir el artículo

stats