17 de febrero de 2012
17.02.2012

Los santos menos inocentes

La polémica por la «Piedad» de Alaska y Vaquerizo pone en el ojo del huracán la exposición «Obscenity» de LaBruce

17.02.2012 | 01:00

El fotógrafo Bruce LaBruce propone un controvertido paseo por el santoral de la religión católica de la mano de «Obscenity», exposición que ayer se inauguró en La Fresh Gallery, «arropada por una gran polémica y una gran expectación mediática», dijo el galerista Israel Cotes. En la exposición hay rostros muy conocidos, entre ellos la cantante Alaska y su esposo, Mario Vaquerizo, que posan a imagen y semejanza de María Magdalena y Jesucristo. Una «Piedad» que le costó a Vaquerizo su colaboración en la cadena Cope como tertuliano. Ayer, Vaquerizo quitó hierro al asunto: «Es algo normal y corriente dentro de la línea ideológica de la Cope. Están en su derecho. Es como si a mi casa viene una persona a molestar, pues yo lo que haría sería echarla».


«El artista canadiense ha utilizado la imaginería católica para expresar sus inquietudes artísticas y personales, no para levantar una gran polémica», afirma Cotes, quien asegura: «A mí me gusta y admiro el trabajo de LaBruce».


Esta joven galería no ha apostado por un tema polémico, sino por un artista. «LaBruce propuso el tema y la galería lo aceptó. No suelo influir en el apartado artístico, considero que es el artista el que trabaja la exposición desde su inicio hasta su fin», explicó Cotes.


«Obscenity» se cuelga en La Fresh Gallery «porque el trabajo de este artista encaja con lo que queremos mostrar en este momento, además de admirar la trayectoria profesional de este artista», puntualizó.


También aparece la actriz Rossy de Palma ataviada de monja, el actor Pablo Ribero interpretando a un ángel endemoniado y el diseñador de moda Carlos Díez que se tapa los ojos con sendas hostias.


«Todos estos artistas se han puesto delante del objetivo de LaBruce sencillamente porque admiran su obra, son excepcionales modelos», explicó Cotes.


La inspiración la encontró en sí mismo, en una experiencia personal. «La exposición nació a raíz de que al artista le confiscaran en la aduana australiana más de 400 fotografías, algunas de ellas con imágenes de sexo explícito». Aún no se ha inaugurado la exposición y la galería ya ha vendido varias obras, fotografías que van desde los 400 euros hasta los 2.500. «La crisis no es buen momento para el arte, la gente no quiere invertir, pero en esta galería, que apuesta por artistas noveles, se pueden encontrar obras muy económicas a partir de 100 euros», explicó. «A los españoles les gusta el arte, son muy vanguardista, aunque también existe un público que se asusta ante estas expresiones artísticas», aseguró el galerista, quien advirtió de que «esta galería es un espacio privado, aquí puede venir quien quiera, no se obliga a nadie».

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