30 de noviembre de 2017
30.11.2017

Díaz Merchán, que usa ordenador con 91 años, pide evangelizar también a los creyentes

La Iglesia asturiana arropa al arzobispo emérito en la presentación de su libro, unas reflexiones "cuajadas de esperanza" y una crónica histórica de España

30.11.2017 | 03:48
Gabino Díaz Merchán, a la derecha, junto al arzobispo Sanz Montes, antes del acto de presentación.

A estas alturas el arzobispo emérito de Oviedo Gabino Díaz Merchán, 91 años y lucidez manifiesta, está vacunado contra las vanidades pero lo de ayer fue un pequeño baño de multitudes. La Iglesia asturiana, con el arzobispo Jesús Sanz Montes al frente, acompañó al autor de "Evangelizar en un mundo nuevo", reflexiones y vivencias personales de quien fuera presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Oviedo en tiempos de encrucijadas nacionales.

Díaz Merchán entendió los halagos que le llovieron durante el acto de presentación del libro en la Casa Sacerdotal "porque no me van a poner aquí de vuelta y media", ironizó, pero trató de rebajarlos. Merchán hizo hincapié en la vigencia del Concilio Vaticano II y en la necesidad de ese caminar en común entre Iglesia y sociedad. Apostó el arzobispo emérito "por una pastoral más misionera, pero también con los mismos cristianos. Nos falta insistir en la fe en Dios y en la Iglesia, que no es solo una agrupación humana".

El párroco de San Pedro, de Gijón, Javier Gómez Cuesta, aporta el prólogo, ha estado detrás del largo proceso de edición del nuevo libro de Díaz Merchán, y ayer le tocó poner en situación al auditorio.

"El libro está cuajado de esperanza, Don Gabino siempre fue el más optimista de todos, quizá porque también era el que más rezaba de todos. En este libro está su vida y la nuestra", dijo.

"Evangelizar en un mundo nuevo", libro que el autor dedica a religiosos, religiosas y seglares colaboradores, sirve de recorrido personal y colectivo por la España de la transición, con antecedentes que se remontan a los recuerdos manchegos del niño y adolescente Gabino Díaz Merchán, hasta el profundo cambio de un país hacia la democracia.

"Es la crónica pastoral de la España que hemos vivido, y de cambios profundos y acelerados en un ambiente mutante", explicó Javier Gómez Cuesta. Y lo escribe alguien que "ha sido protagonista y observador en primera línea de ese tiempo", que ha contado cosas, que se calla muchas otras.

El arzobispo Jesús Sanz Montes tiró de memoria para recordar un día de febrero de 1981. Él estudiaba en el seminario de San Juan de los Reyes, en Toledo, cuando saltó la noticia de que habían nombrado a un manchego presidente de la Conferencia Episcopal. Casi treinta años más tarde, en 2009, tras conocerse el nombramiento de Sanz Montes como arzobispo de Oviedo, "Don Gabino me recibió en Asturias con un abrazo de hermano. Y me encontré con un gran hombre, con un cristiano cabal y con un obispo para aprender tantas y tantas cosas".

Aquel manchego que Sanz Montes conoció inicialmente de oídas "sigue siendo hoy un regalo para todos nosotros", dijo el arzobispo. Por su parte Gómez Cuesta se refirió a Gabino Díaz Merchán como "el primero en la curia que tuvo un ordenador, y nunca pirateó un programa". Del arzobispo emérito es el concepto de ciberpastoral "que es como ser misionero en la nube" de internet.

Gabino Díaz Merchán sigue escribiendo en su ordenador aunque ahora no salga de la Casa Sacerdotal "salvo para ir a médicos", según confesó. Animó en su intervención -sin papeles de por medio- a "amparar" a los bautizados que han perdido la fe y a tratar de buscar "otro sentido histórico al término Cristiandad".

El director de la editorial PPC, Pedro Miguel García se refirió a "Evanmgelizar en un mundo nuevo" como "un libro testimonial" que no son unas memorias. Y un apunte a pie de página: "ya me gustaría a mí que Don Gabino escribiera unas memorias y que nosotros pudiéramos editarlas".

El libro es además "un manual de evangelización". Pedro Miguel García quiso destacar "la prudencia y moderación" mostrada en todo momento por Gabino Díaz Merchán cuando le tocó presidir la Conferencia Episcopal en una época convulsa, desde 1981 a 1987. El arzobispo emérito de Oviedo aterrizó en el cargo al frente de los obispos casi coincidiendo con el intento de golpe de Estado del 23-F.

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