Ejercicio físico e interacción para potenciar las capacidades infantiles

01.01.2016 | 23:24

El principal mensaje que pretenden transmitir Agustín Fernández-Tresguerres y Eva Rodríguez es que los padres y los educadores tienen mucha culpa de que los niños sólo sepan jugar y divertirse con una consola. "Vamos a pagar por nuestra comodidad el alto precio de que los niños desconozcan una forma barata y sana de divertirse", advierten.

A su juicio, el libro es ideal para que los adultos enseñen a los niños practicando con ellos. "También es uno de esos volúmenes que merecen estar en bibliotecas y en los centros educativos y para que regalen las empresas que tengan intereses en el mundo infantil", comentan.

Los juegos tradicionales, que casi siempre se realizan sin ayuda de juguetes tecnológicamente complejos, sino con el propio cuerpo o con recursos fácilmente disponibles en la naturaleza, han sido los grandes olvidados en años en lo que han predominado los artilugios sofisticados.

Su regreso no es fácil, y más cuando se enfrentan a rivales tan poderosos como los drones y los robots, que causan furor estas Navidades.

Los defensores de estas actividades que no están de moda alegan a su favor las relaciones sociales que establecen los niños en los juegos, especialmente cuando se realizan al aire libre, y reproducen una genuina cultura infantil.

Los juegos que implican actividad física casi siempre son ejecutados al aire libre, implican alguna forma de expresión corporal y tienden a servirse de habilidades motrices básicas como saltar, correr o caminar, entre otros. Por su relación con la denominada fase de la expresividad motriz de la psicomotricidad son también llamados juegos motrices.

Eva Rodríguez llama la atención sobre la importancia del ejercicio físico en el desarrollo infantil. El juego siempre trasciende lo lúdico.

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