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Asturias está ya en el pico de la tercera ola, pero no hay motivos para celebrarlo

La incertidumbre que despierta la “cepa británica”, los efectos de una meseta larga y las dudas sobre la ocupación hospitalaria venidera obligan a mantener cautelas y restricciones

Una PCR.

Una PCR. EFE

La tercera ola de la pandemia está en el pico en Asturias, pero no es ningún consuelo. ¿Por qué en anteriores ocasiones comenzar una tendencia descendente en los casos detectados diarios era motivo de alivio y ahora no? Hay un elemento nuevo que hace que caminar por esta cresta de la curva sea como hacerlo sobre la superficie helada de un lago: la “cepa británica”.

La evolución de los datos diarios muestra con bastante claridad que los contagios se encuentran en tendencia descendente, aunque de una manera suave, dibujando una meseta que no concede ninguna tranquilidad. Estas son las razones por las que esta vez alcanzar el pico no permite respiro alguno.

La “cepa británica” distorsiona la posible evolución de la pandemia

Asturias es una de las comunidades que ha registrado más porcentaje de contagios debidos a la variante genética VOC 202012/01 (ese fue su nombre inicial, aunque también se la ha denominado linaje B.1.1.7 o 20I/501Y.V1), la denominada “cepa británica”, con una mayor capacidad de transmisión. El primer caso de infección por esta mutación del virus SARS-CoV-2 se detectó en Avilés a finales de diciembre del pasado año, en el contagio de una familia. A partir de entonces, esta variante del virus se ha propagado ampliamente en Avilés (un primer análisis de 41 muestras de enfermos en el concejo avilesino detectó que la mitad de ellos habían sido infectados por la mutación importada del Reino Unido), pero también ha llegado a distintos lugares de Asturias.

El Ministerio de Sanidad ha expresado su preocupación por la difusión de esa variante en España. En Asturias, aproximadamente tres de cada diez contagios corresponden a la “cepa británica” (el 28% de los análisis, según datos de los virólogos del HUCA), mientras que de media en España ese porcentaje se sitúa entre el 5 y el 10 por ciento.

Mutaciones del SARS-CoV-2: actuales variantes que preocupan

Las mutaciones del SARS-CoV-2 han sido observadas de manera global. Los virus, y en particular los virus de RNA como el coronavirus, evolucionan constantemente a través de mutaciones, y mientras que la mayoría de ellas no tienen un impacto significativo, algunas pueden proporcionar al virus ventajas selectivas tales como incrementar la transmisión. Esas mutaciones son causa de preocupación y necesitan ser monitorizadas.

501 Y.V2

VOC 202012/01

P1

Nombre

Primera vez detectado

Enero de 2020

Octubre de 2020

Septiembre de 2020

Sudáfrica

Brasil y Japón

Reino Unido

País en que fue detectado

Primera vez detectado en la UE

28 de diciembre de 2020

No detectado aún

9 de noviembre de 2020

Aumenta la transmisibilidad y posiblemente reduce la eficacia de las vacunas

Aumenta la transmisibilidad y posiblemente reduce la eficacia de las vacunas

Causa de preocupación

Aumenta la transmisibilidad

Mutaciones del SARS-CoV-2:

actuales variantes que preocupan

Las mutaciones del SARS-CoV-2 han sido observadas de manera global. Los virus, y en particular los virus de RNA como el coronavirus, evolucionan constantemente a través de mutaciones, y mientras que la mayoría de ellas no tienen un impacto significativo, algunas pueden proporcionar al virus ventajas selectivas tales como incrementar la transmisión. Esas mutaciones son causa de preocupación y necesitan ser monitorizadas.

VOC 202012/01

Nombre

Primera vez detectado

Septiembre de 2020

Reino Unido

País en que fue detectado

Primera vez detectado

en la UE

9 de noviembre de 2020

Causa de preocupación

Aumenta la transmisibilidad

501 Y.V2

Nombre

Primera vez detectado

Octubre de 2020

Sudáfrica

País en que fue detectado

Primera vez detectado

en la UE

28 de diciembre de 2020

Aumenta la transmisibilidad y posiblemente reduce la eficacia de las vacunas

Causa de preocupación

P1

Nombre

Primera vez detectado

Enero de 2020

Brasil y Japón

País en que fue detectado

Primera vez detectado

en la UE

No detectado aún

Aumenta la transmisibilidad y posiblemente reduce la eficacia de las vacunas

Causa de preocupación

Mutaciones del SARS-CoV-2: actuales variantes que preocupan

Las mutaciones del SARS-CoV-2 han sido observadas de manera global. Los virus, y en particular los virus de RNA como el coronavirus, evolucionan constantemente a través de mutaciones, y mientras que la mayoría de ellas no tienen un impacto significativo, algunas pueden proporcionar al virus ventajas selectivas tales como incrementar la transmisión. Esas mutaciones son causa de preocupación y necesitan ser monitorizadas.

501 Y.V2

VOC 202012/01

P1

Nombre

Primera vez detectado

Octubre de 2020

Enero de 2020

Septiembre de 2020

Sudáfrica

Brasil y Japón

País en que fue detectado

Reino Unido

Primera vez detectado en la UE

28 de diciembre de 2020

No detectado aún

9 de noviembre de 2020

Aumenta la transmisibilidad y posiblemente reduce la eficacia de las vacunas

Aumenta la transmisibilidad y posiblemente reduce la eficacia de las vacunas

Causa de preocupación

Aumenta la transmisibilidad

El riesgo de la variante británica está en el hecho de que, teniendo una mayor transmisibilidad, terminará imponiéndose a otras versiones del virus. Los expertos discrepan sobre la velocidad a la que se producirá esa creciente hegemonía. Desde luego, la expansión se produce a un ritmo menor que el que registró la variante D614G, que es la que en la actualidad circula del virus y que sustituyó a la original que se propagó en Wuhan (China).

¿Por qué muta el virus del Covid?

Los virus que causan el Covid-19 son, al igual que aquellos virus cuya información genética está basada en el ácido ribonucleico (ARN), altamente susceptibles de sufrir mutaciones. Otros virus que integran ADN tienen tasas de mutación más bajas, ya que existe un mecanismo de corrección de las sucesivas copias que se ocasionan cada vez que el virus se reproduce.

Las mutaciones, aleatorias, que se producen en cada mecanismo de replicación del virus, no tienen un objetivo en sí mismas. Se trata de meras alteraciones azarosas en la disposición de los nucleótidos (unidades que forman la secuencia genética del ARN), pero que pueden ser un éxito o un fracaso. Lo que determina que una mutación que haga más agresivo a un virus prospere es una mera aplicación de la selección natural.

Si un virus almacena demasiadas mutaciones pueden acabar resultando tantas que lo inhabiliten . El código genético es, por así decirlo, una especie de manual de instrucciones para la “fabricación” del virus y para su funcionamiento. Imagine que cada virus incorpora su propio manual de instrucciones fotocopiado del de su progenitor, pero con una fotocopiadora que puede aleatoriamente cometer errores. Quizás esos defectos sean tales que resulte ya imposible que esas instrucciones formen un virus efectivo, pero algunas modificaciones pueden crear variantes con plena capacidad para replicarse.

En ese caso, es la selección natural la que decide. Aquellos virus mutantes con más capacidad de contagio tendrán más oportunidades de replicarse, bien porque consigan mejores mecanismos para adentrarse en las células huésped o porque puedan adaptarse mejor al ambiente. Los virus con menor transmisibilidad terminarán por resultar minoritarios y, a la postre, desaparecer, de modo que acabarán imponiéndose las variantes más eficaces.


Pero, en cualquier caso, la alta presencia de la variante británica del virus en Asturias hace que Salud considere muy impredecible la evolución de los casos. Cualquier brote descontrolado con esta versión del virus puede quebrar la tendencia descendente de la curva. Si además se produce una transmisión comunitaria, los sanitarios asturianos contemplarían un ascenso repentino de los contagios sin posibilidad de detenerlos fácilmente.

Con una tercera ola que se encuentra a niveles de contagio comparables a los de la segunda (aunque con mayor velocidad de transmisión y con unos efectos en ingresos, UCIs y fallecimientos sensiblemente más bajos que la anterior), los epidemiólogos asturianos no lanzan las campanas al vuelo. Esta vez hay que iniciar el descenso desde la parte alta de la curva con mucha cautela.

Una larga meseta no es más favorable que un pico aislado y más elevado.

El recorrido de la curva de la epidemia no sigue los principios del montañismo. Parece razonable pensar que tener una curva de contagios achatada y con una larga meseta en su cima, con un número de casos diario no excesivamente elevado, sea mejor que enfrentarse a un súbito pico que multiplique los positivos detectados en un día. Pero no es así. Dadas las oscilaciones diarias de los datos (los llamados “dientes de sierra”), la mejor manera de valorar la evolución es considerando varias jornadas, de ahí que sean las incidencias acumuladas los parámetros que se evalúan para tomar decisiones.

Hay dos parámetros de incidencia: la incidencia acumulada a 7 días, que computa el número total de casos en una semana por cada 100.000 habitantes, y la incidencia acumulada a 14 días, que hace lo propio, pero sumando todos los contagios en dos semanas. En términos globales, es la incidencia a 14 días la que más garantías da de que se han superado las etapas más duras de la pandemia, porque se fija en un mayor margen de tiempo.

En el caso de una curva en descenso, los valores máximos siguen sumando durante catorce días, por lo que una larga meseta puede terminar, a la postre, por incorporar más casos al cómputo total de contagios que un pico estrecho, aunque sea más elevado.

Esta tercera ola en Asturias acumula muchos días con casos en el entorno de los 500, por lo que, si el descenso es muy suave, la incidencia a 14 días tardará mucho tiempo en reducirse de forma significativa, lo que implica que las restricciones se prolongarán más, dado que los indicadores no registran una mejoría inmediata. Si a esta cuestión se le suma el riesgo de “explosión” de contagios por la variante británica se añaden más argumentos para la cautela.

Cuanto más severo sea el descenso, más se retrasa la siguiente ola.

Cuando en la primera ola se adoptaron las medidas drásticas de confinamiento, la circulación del virus se redujo de manera muy notable. Basta ver la curva general de evolución de casos en España para comprobar que el único largo respiro se produjo después de la primera oleada de marzo, que mantuvo a los españoles en casa con severas restricciones. Eso permitió un verano tranquilo y retrasó la segunda ola hasta el otoño.

Evolución de los casos en España Juan Luis Fernández

Los responsables de Salud en Asturias consideran que es clave hacer descender hasta el suelo la tercera ola. Resultará difícil, porque mientras que en la primera embestida del virus apenas había actividad social, ahora existe un amplio margen de interacción, aun con las mayores restricciones vigentes. Eso sí, en cualquier caso, cuanto más se mantengan las limitaciones más tiempo se ganará después, por lo que es altamente probable que se prolonguen durante gran parte del mes de febrero las medidas en los grandes concejos y algunos de los que tienen una mayor incidencia. Y, otra clave, hay que ganar tiempo para…

… vacunar, vacunar, vacunar.

No hay otra forma para tratar de minimizar el impacto de una hipotética cuarta ola que algunos epidemiólogos ya vislumbran en marzo o abril. Si su llegada se retrasa haciendo que la tercera ola toque suelo y se intensifica la campaña de vacunación, es razonable pensar que la incidencia de la siguiente embestida sea menor.

El efecto en la sanidad aún es una incógnita

El paradigma del Covid-19 establece que una semana después de detectarse un número de contagiados parte de ellos terminan hospitalizados; dos semanas después, otra parte menor entra en la UCI. Los hospitales asturianos se encuentran con una ocupación elevadísima, porque tienen una alta presencia de pacientes de otras patologías. La incógnita es si el hecho de que esta ola haya ascendido el doble de rápido que la segunda causará que aún falten días para que se produzca un periodo de gran número de ingresos hospitalarios como ocurrió en noviembre.

El modelo matemático del catedrático de la Universidad de Oviedo Juan Luis Fernández sigue proyectando la probable evolución de la tercera ola en función de los datos diarios. La curva constata ese momento de meseta aparente en el que nos hallamos y pronostica para el final de febrero o la primera semana de marzo la situación en la que Asturias baje de los cien casos diarios, lo que podría dar por sobrepasada la situación actual.

Modelo para la tercera ola

Modelo para la tercera ola Juan Luis Fernández

El pronóstico que realiza Fernández se basa en la aplicación de un modelo cuyos parámetros se ajustan con unas hipótesis que tratan de acercarse al comportamiento de la pandemia en Asturias. El catedrático de la Universidad de Oviedo ha atinado en anticipar el trazo grueso de las olas en Asturias, otras comunidades autónomas y varios países, sin que ello suponga una afirmación tajante. Precisamente eso significa un modelo matemático: una propuesta razonada y basada en hipótesis para tratar de comprender cómo se comporta la realidad.

Juan Luis Fernández recalca la importancia de llevar a cabo una ágil vacunación: “Si se inmunizase al 30 por ciento de la población, la tasa de infección descendería la tercera parte, pasando de 0,15 a 0,10, según nuestro modelo”. Fernández recalca que en esas circunstancias un pico de 400 casos conllevaría una cifra total de unos 16.000 infectados: “Es decir, se producirían muchos más infectados totales para ocasionar un pico como el actual”.

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