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La polémica en torno a uno de los conjuntos patrimoniales más espléndidos de Asturias

La guerra sucia fundacional de los Selgas

Carmen Fagalde denunció por estafa al albacea de la familia por hacer firmar a su hermana Manuela en el lecho de muerte la venta de un edificio en la mejor zona de Madrid, del que quería apropiarse

El "Aníbal vencedor" de Goya

La gestión de la Fundación Selgas-Fagalde, creada para mantener unido el fabuloso legado de La Quinta de El Pito (Cudillero), está en el centro de la polémica tras conocerse que sus responsables pusieron a la venta sus dos principales joyas pictóricas, el Goya “Aníbal vencedor” y el Greco “Inmaculada Concepción”. Estos dos cuadros están inventariados desde 1924 como parte de La Quinta. Los estatutos de la entidad prohíben vender el patrimonio del complejo asturiano. La Fiscalía ha abierto diligencias sobre el caso. La Fundación tiene 95 millones de euros de patrimonio, pero aduce dificultades económicas para tener que acudir a la venta de cuadros. LA NUEVA ESPAÑA ha accedido a los documentos fundacionales de esta entidad, que revelan la encarnizada lucha legal que hubo en 1992 por hacerse con este patrimonio, incluso por encima de la voluntad expresada y reiterada de Carmen Fagalde, la única legítima propietaria de los bienes.

El 2 de octubre de 1992 no debió de ser un día fácil para Carmen Fagalde, que entonces tenía 85 años y estaba postrada en una silla de ruedas tras haberle sido amputada una pierna. Un año antes había perdido a su querida hermana Manuela, con quien vivía “en armonía”, juntas en la casa de la calle Castellón de la Plana, 5, de Madrid. Habían compartido el inmueble con sus maridos respectivos, Ezequiel y Juan Selgas, hermanos también entre ellos. En esa vivienda se celebró el primer patronato de la Fundación Selgas-Fagalde, institución a la que las hermanas habían proyectado dejar todos sus bienes al objeto de que mantuvieran conservado y unido el magnífico patrimonio de La Quinta de El Pito (Cudillero), incluidos sus jardines y colecciones artísticas. Para ellas, la fundación era una entidad “en cuya existencia ambas reconocían el sentido final de su propia experiencia biográfica y personal”. Aquel día debería haber sido una celebración.

La guerra sucia fundacional de los Selgas

Pero no lo fue. Tras la presentación del patronato, la designación de cargos y la lectura de los apoderamientos correspondientes, los rectores de la entidad, con Carmen Fagalde presente, pasaron a abordar un asunto muy desagradable: cómo su albacea, el hombre en el que habían confiado ciegamente durante 24 años, había iniciado un asalto a sus bienes y a su fundación, constituida justo un año antes, en octubre de 1991.

La negativa intervención

Según recoge el acta de ese día, a la que ha tenido acceso LA NUEVA ESPAÑA, el secretario de la entidad, el abogado Rafael García-Hormaechea, da cuenta de la “negativa intervención” de otro abogado, Luis Gozalbo Jornet, que había sido nombrado albacea solidario junto con Carmen Fagalde de la fabulosa herencia que había dejado Manuela Fagalde al fallecer, el 2 de noviembre de 1991.

De esa “negativa intervención” se enteró Carmen Fagalde a través de los inquilinos que tenía en el edificio que poseía en la calle Jorge Juan, número 8, de Madrid, una de las zonas mejor valoradas de la capital desde el punto de vista inmobiliario. Los inquilinos habían advertido a doña Carmen de que los recibos ahora llegaban a nombre de otra empresa propietaria del inmueble, la sociedad Esla, S. A, cuyo accionista mayoritario era Luis Gozalbo.

Tirando del hilo y tras acudir al registro, Carmen Fagalde “se entera de que el mismo día en que se firmó la constitución de la fundación, su hermana, en el lecho de muerte, pues falleció siete días después, y ella misma, afectada como puede suponerse, sin enterarse ninguna de nada, han vendido por escritura pública la referida casa a dicha sociedad”.

Había sido un buen negocio para el comprador. Esla, S. A. pagaría 275 millones de pesetas, pero con estas condiciones: “Cinco millones en mano y en el plazo de treinta años, sin devengar interés alguno, ni obligación para la compradora de pagos parciales a cuenta, pudiendo no obstante dicha parte compradora adelantar dichos pagos a su conveniencia”. Ante esa situación y en ese patronato, Carmen Fagalde, que está “presente, asiente e insiste”, pide como fundadora de la entidad “que bajo ningún concepto ahora ni en el futuro Luis Gonzalbo Jornet tenga relación alguna con la Fundación Selgas-Fagalde, ni aparezca relación con la misma”.

Acceso a la caja fuerte

El acta de esa reunión es solo la punta del iceberg de un conflicto que había estallado meses antes. En concreto, el 9 de junio anterior. Ese día, Carmen Fagalde presenta una querella por estafa contra Luis Gozalbo –hoy ya fallecido–, a cuyo documento ha tenido acceso este periódico. Entre junio y octubre se desató una auténtica batalla legal, con episodios más que ásperos. Un choque por el control de la Fundación Selgas, la verdadera llave de un auténtico tesoro en acciones, inmuebles, fincas, obras de arte y construcciones de alto valor patrimonial como el caso de La Quinta de El Pito.

Un mes después de presentarse la querella, Gozalbo nombró su propio patronato y presentó esos nombramientos al Registro de Fundaciones del Ministerio de Cultura. Entre las personas que Gozalbo designó se encuentra el actual presidente de la entidad, el también abogado Gregorio Peña Varona, con el que este periódico intentó contactar, sin éxito. Un mes después, Gozalbo hacía valer su condición de albacea de Manuela Fagalde para exigir al Ministerio que no aceptase al patronato nombrado por la propia Carmen Fagalde. Ese mismo mes, le mandó una carta, formalizada ante notario, pidiéndole a esta última que “reintegrase de nuevo a la masa hereditaria” los 8,6 millones de pesetas que la propia Carmen Fagalde había ordenado emplear en el premio de pintura organizado por la fundación recién creada.

Hubo más. Los documentos indican que también en agosto continuó la ofensiva de Gozalbo. El día 22, “acompañado de los letrados del Ilustre Colegio de Madrid Gregorio Peña Varona y José María Arauz de Robles”, el albacea repudiado se “presentó” en la casa particular de Carmen Fagalde “con objeto de levantar inventario de los bienes allí existentes” que fueran propiedad de Manuela Fagalde. Ya habían intentado entrar el 7 de agosto.

Al respecto, Gonzalbo le escribe a Carmen Fagalde: “Usted me impide que como albacea testamentario ejecute y lleve a efecto mis obligaciones, y si bien es cierto que el número 5 de la calle Castellón de la Plana constituye su domicilio personal, también lo fue de la difunta doña Manuela y, por tanto, quien esto suscribe, en su condición de albacea, tiene ya no solo el derecho, sino la obligación de inventariar y asegurar los bienes propiedad de la causante”.

Le indica que “no es de mi interés establecer ningún enfrentamiento con usted” y le reclama, además de la entrada a la casa, “el acceso a la caja fuerte o a la cámara acorazada”. Una advertencia final: “Y, por último, espero que haya dado usted las instrucciones adecuadas al personal que custodia La Quinta (de El Pito), al objeto de hacerle saber el derecho que tengo a los citados inmuebles”.

Oferta de pacto

El 19 de agosto, Gozalbo vuelve a escribir a Carmen Fagalde, esta vez para comunicarle que ha nombrado su propio patronato de la fundación, subrayándole que “tiene derecho” dada su condición de albacea de Manuela Fagalde. También le exige a Carmen Fagalde que retire los nombramientos de un patronato del que él ha sido excluido. Acto seguido, matiza: “No es mi interés funcionar unilateralmente en la designación de los miembros del patronato”. Añade que, “de los nueve miembros del patronato, dos, usted y yo, lo somos obligadamente”. Por ello le propone designar a medias a los otros siete. Entre los propuestos por Gonzalbo está Gregorio Peña Varona, “abogado a quien he pedido y solicitado me ayude en el ejercicio del albaceazgo en la herencia de doña Manuela Fagalde, habiéndole apoderado en tal sentido”.

Aquí se produce un apagón en nuestra historia. No es posible detallar, con sustento documental, qué pasó exactamente entre agosto y noviembre de 1992, cuando ya había muerto Carmen Fagalde (fallecida el 31 octubre) y no quedaba ningún descendiente vivo de los Selgas, que habían creado en El Pito su particular Xanadú lleno de bellezas ajardinadas, cuadros y otros objetos decorativos.

El relato solo puede retomarse, con luz y taquígrafos, el día 28 de noviembre, cuando se reúne en El Pito, Cudillero, el patronato de la Fundación Selgas. Uno de los puntos del orden del día es elegir un nuevo presidente en sustitución de Carmen Fagalde. Ese día, y tal como publicó LA NUEVA ESPAÑA, fue elegido presidente Gregorio Peña Varona, que ocupó su puesto en representación de Luis Gozalbo.

A preguntas de este periódico, Peña indicó ese día que tras la muerte de Carmen Fagalde la querella que presentó en vida contra Gozalbo había quedado sin efecto. Tras la reunión, el flamante presidente aseguró que la Fundación Selgas “es, quizá, la fundación de España que cuenta con un patrimonio más importante”, y subrayó que las rentas de sus propiedades aportaban “200 millones de pesetas anuales”.

Peña Varona, presidente de la entidad 29 años después, matizó en aquel momento que ocuparía el cargo “solo unos meses, hasta que se terminen las funciones testamentarias y se ponga en marcha la fundación”. Descartó que fuera a agotar el mandato de cinco años. “Cederé el puesto de presidente a una persona que esté más en relación con la cultura asturiana”, dijo.

Diez años después...

El 27 de marzo de 2012 se constituyó la Fundación Gozalbo-Marqués, proyectada en vida por Luis Gozalbo, una institución “de carácter benéfico, sin ánimo de lucro, e inspiración cristiana”. La esposa del fallecido, María Teresa Marqués, hoy también fallecida y ambos sin descendencia, hizo realidad el deseo fundacional de su marido y en su memoria. Los fines, según detalla esta fundación en su página web, “son contribuir a la asistencia e inclusión social, principalmente a infancia, personas discapacitadas y tercera edad”.

La entidad traza este perfil de su fundador, fallecido el 11 de marzo de 2011: “D. Luis Gozalbo Jornet, nacido en Játiva, tuvo una infancia austera y difícil, en consonancia a la situación que pasaba el país en aquellos años. Con esfuerzo, sacrificio, dedicación y una gran inteligencia, y ya en edad adulta, se matriculó en Derecho y ejerció hasta su retiro como primer jefe de los servicios jurídicos de inspección de Banesto, valorado por su gran conocimiento y rectitud en el trabajo, era considerado un prestigioso abogado. Tras su retiro, siguió trabajando, constituyendo varias empresas en Madrid, tuvo también una gran vocación agrícola que la supo plasmar en su tierra natal, la Comunidad Valenciana, dedicando así todo su tiempo y esfuerzo a ampliar su patrimonio, y que al no tener descendencia, finalmente lo hereda la Fundación Gozalbo-Marqués”. El lema de esta entidad es: “Construyendo un mar de esperanzas”.

Más de 300 millones de pesetas en metálico y en acciones

El cuaderno particional de la herencia de Manuela Fagalde, al que ha tenido acceso LA NUEVA ESPAÑA, revela hasta qué punto la fundación a la que tanto ella como su hermana menor, Carmen, querían donar todos sus bienes, para mantenerlos unidos y conservados, iba a tener recursos suficientes para su sostenimiento futuro. En ese cuaderno se considera que La Quinta de El Pito es un “bien inalienable con todo su contenido” y que esta posesión se encomienda a la Fundación Selgas-Fagalde. En ese aspecto concreto se insiste por dos veces en el cuaderno particional. Entre los bienes que habrían de integrarse en la fundación figuran, expresados en pesetas del año 1992, 97,2 millones en metálico depositados en un banco y en una sociedad de valores. Además, aparecen consignados 100 millones de pesetas depositados en el Banco Español de Crédito (absorbido por el Santander) en acciones de distintas empresas eléctricas, petrolíferas, del metal o del sector de la alimentación. La fundación también recibió otros 107 millones de pesetas que estaban depositados en la sociedad de valores Mediación Bursátil. Por último, en la firma J. L. Contreras y Asociados había otros 26 millones de pesetas depositados. Junto al dinero en metálico y las acciones, el cuaderno particional incluye también un Mercedes-Benz, valorado en 1992 en 3,8 millones de pesetas, y una embarcación, valorada en 2,8 millones. El mismo documento valora en 8,5 millones de pesetas el conjunto de objetos de la sacristía de la casa particular de Madrid, en la calle Castellón de la Plana, número 5, y en 305 millones el “ajuar doméstico” de Manuela Fagalde en La Quinta de El Pito, “consistente en diversos cuadros y obras de arte, mobiliario y objetos de uso personal”. A continuación, describe los inmuebles en Asturias, con diez fincas además de la posesión de La Quinta. También se detallan todas sus posesiones en Madrid, entre las que sobresale el edificio de la calle Jorge Juan, número 8.

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