Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

"¿Nos perdimos algo para repetir ahora con Grueso?", se preguntan los teatreros asturianos

Los profesionales de las artes escénicas del Principado echan de menos más producciones regionales en el Palacio Valdés

Natalio Grueso a la entrada de la Audiencia Provincial, en julio de 2019. Luisma Murias

"¿Nos perdimos algo para ahora repetir con dos obras de Natalio Grueso? ¿Qué necesidad teníamos de esta dosis tan alta?", se preguntó ayer el director y productor de teatro José Rico. Y es que el Ayuntamiento de Avilés –que forma parte del patronato del Centro Niemeyer, la institución que dirigió Grueso y a la que, según una sentencia de la Audiencia Provincial de Asturias causó una serie de daños y perjuicios por valor de 78.819 euros– ha considerado oportuno programar dos montajes que firma Grueso (uno como autor y el otro, como adaptador; los dos, como productor asociado). El primero es su espectáculo "Lorca por Saura" (27 de enero) y el segundo es su particular versión del célebre drama de Peter Shaffer "Equus" (17 de marzo). "Nunca seré censor de nada: no hagamos como en La Scala donde tiran pintura porque han escogido la ópera de un ruso", reclamó el director de escena Etelvino Vázquez.

Natalio Grueso fue condenado en 2020 a ocho años de prisión por un delito continuado de malversación de caudales públicos en concurso con otro continuado en falsedad en documento mercantil –ahora esta sentencia está en revisión en el Tribunal Supremo–. Esta condena viene después de analizar a la gestión que desarrolló en su etapa al frente del Niemeyer, centro que dirigió desde la fundación de la institución que lo gestiona hasta 2011, coincidiendo con el triunfo electoral de Francisco Álvarez-Cascos (entonces, en Foro Asturias). En marzo de 2012 encontró trabajo como director de los teatros municipales de Madrid. Y en enero de 2019 se convirtió en dramaturgo (de entonces es su primera adaptación: "El coronel no tiene quien le escriba", con dirección de Carlos Saura, un director con el que Grueso guarda relación desde que le encargara la primera exposición del Niemeyer –"Luz"– y sellada con el ensayo "Carlos Saura. En busca de la luz").

"Nos han mostrado cómo funciona el mundo: favor por favor. Por eso traen dos veces a Natalio Grueso en la misma temporada", se lamentó Roberto Corte, exeditor de "La ratonera", uno de los hombres de teatro asturiano más reputados. "El mundo es así: o tienes amigos o no los tienes", apuntó. Luis Alija, productor asturiano –en enero pone en el auditorio del Niemeyer la comedia "Swingers"– lo que echa de menos "es más teatro asturiano en la programación de un teatro asturiano". Sobre la elección de las dos obras últimas de Natalio Grueso –la de "Lorca por Saura" todavía no se ha estrenado, aunque sí que se ha presentado públicamente– Alija reclama información. "Si es que las han elegido por razones políticas, que lo expliquen; si es por razones artísticas, que las expliquen también". Lo aclara con una nueva pregunta: "¿Por qué dos obras? ¿Cuál es su relevancia?"

"Resulta que dirige durante unos años el teatro Español. Decide montar todas las obras de teatro de Mario Vargas Llosa y, luego, casualidad, es Vargas Llosa quien le escribe unas palabras introductorias a su primera novela", destacó Corte. "Una novela donde cuenta las peripecias por todo el orbe de una especie de Capitán Tan, por otra parte", apostilló José Rico.

Vázquez insiste en su idea de que no se puede censurar a un artista. De esa misma opinión es Alija, sobremanera por lo que ocurrido en los teatros del Canal hace unas pocas semanas (retiraron "Muero porque no muero", de Paco Bezerra, dice su autor, por injerencias políticas en la programadora del teatro). En todo caso, Grueso vuelve al Palacio Valdés, teatro que fue sede accidental del Niemeyer cuando aún no había Niemeyer.

Compartir el artículo

stats