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  • 24
    Abril
    2019

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    Jardin Huerto Conductividad Exteriores

    La importancia del pH y la conductividad eléctrica en tu huerto

    La importancia del pH y la conductividad eléctrica en tu huerto

     

    En este artículo proponemos un pequeño resumen a modo de introducción, sobre la importancia de la acidez del suelo y la conductividad eléctrica (E.C. siglas en inglés.) para las plantas de tu huerto o jardín.

     

    A pesar de no ser muy tenidos en cuenta por la mayoría de cultivadores aficionados, conocer y saber manejar el pH y la E.C. en nuestro sustrato de cultivo y en el agua de riego, puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso de nuestro pequeño o gran huerto.

     

    Estos dos indicadores determinarán, en gran medida, la disponibilidad para los vegetales, de los nutrientes que necesitan para desarrollarse.


    ¿QUÉ ES LA ACIDEZ? ¿CÓMO SE MIDE?

     

    Todo sustrato de cultivo, o el suelo en el que cultivamos nuestros vegetales y plantas ornamentales favoritas, forma un ecosistema vivo, constituido por numerosos microorganismos, hongos, bacterias y enzimas implicados en casi todos los procesos metabólicos de las plantas. Las enzimas responsables de la mayoría de procesos biológicos, necesitan un rango de acidez específico para poder desarrollarse.  Por tanto, la presencia de estos importantísimos microorganismos dependerá en gran medida de la acidez del suelo.

     

    Para medir la acidez, se utiliza la escala de pH (pondus Hydrogenii), que oscila entre 0 y 14. Se considera que un líquido o sustrato es ácido si tiene un pH entre 0 y 7, y será alcalíno si su pH oscila entre 7 y 14. Un valor de pH de 7 será considerado neutro.

     

    El rango óptimo de pH para la mayoría de cultivos hortícolas oscila entre 5.5 y 6.8 aunque existen excepciones, que deberemos tener en cuenta si cultivamos variedades exóticas o poco conocidas (P.ej. la Azalea se desarrolla mejor con un pH inferior a 5.5)


    IMPORTANCIA DE MEDIR EL PH

     

    Los problemas nutritivos más frecuentes en los cultivos, por carencias o sobre fertilizaciones, ocurren cuando se trabaja con rangos de pH que no son adecuados.

     

    Esto es porque la acidez del suelo determina las reacciones químicas necesarias para que los nutrientes se encuentren en una forma disponible para que las plantas los puedan absorber. Es decir, un rango de pH inadecuado dificultará la solubilidad de los nutrientes en el suelo, de tal modo que las plantas son incapaces de captarlos y metabolizarlos. Esto se traduce finalmente en carencias esenciales, que dan lugar a un mal desarrollo de las plantas y una disminución de la producción final.

     

    Por tanto, al preparar la solución de riego, debemos asegurarnos de que el pH se encuentra en un rango entre 5.5 y 6.8 (midiendolo siempre después de añadir los fertilizantes y otros aditivos nutricionales que utilicemos) De este modo estaremos seguros de que todos los elementos nutritivos se encontrarán en una forma absorbible y asimilable para las plantas.


    ¿CÓMO MEDIR EL PH?

     

    Actualmente existen diferentes opciones para medir el pH en nuestra solución de riego, los más utilizados son los indicadores de pH mediante color y los medidores electrónicos.

     

    Nuestra recomendación para usuarios aficionados, son los medidores de pH por colores; consisten en un reactivo que mezclaremos con el agua de riego en otro recipiente, y según el color nos indica el valor de pH.  Son muy baratos, aunque tienen un margen de error de entre 1 y 2, pero para el cultivador aficionado es una medida aceptable.

     

    Los medidores electrónicos arrojan una medición mucho más precisa, pero son algo más costosos de adquirir y requieren de un mantenimiento (calibrado) periódico.


    ¿SE PUEDE CORREGIR EL PH?

     

    Si el agua de riego no se encuentra entre el rango de pH adecuado, podemos ajustarlo hasta llegar a los niveles óptimos. Esto se puede hacer añadiendo un ácido o un líquido alcalino, para subir o bajar el nivel de pH de la solución. En las tiendas especializadas se pueden encontrar productos específicos para ajustar dicho nivel a precios bastante económicos (10€)

     

    Algunos métodos caseros para bajar el pH de una solución consisten en añadir unas gotas de algún ácido orgánico como limón o vinagre. Y para el caso contrario, si lo que necesitamos es subir el pH podemos añadir un poco de bicarbonato sódico (alcalino).

     

    La importancia del pH y la conductividad eléctrica en tu huerto


    LA CONDUCTIVIDAD ELÉCTRICA (E.C.)

     

    La conductividad eléctrica nos da una medida de la cantidad de sales (nutrientes) disueltos en una solución de riego o en el sustrato. Se basa en la capacidad que tienen los diferentes elementos para transportar la electricidad, de tal modo que a mayor concentración de sales, la solución tendrá mayor electroconductividad.

     

    Con esta medida podemos saber exactamente la cantidad de nutrientes que hay en el agua de riego; a mayor concentración de nutrientes, mayor es el valor de la E.C.

     

    Para medir la E.C. se utilizan medidores electrónicos, y las unidades de medida más extendidas son milisiemens por centímetro (mS/cm) en Europa y partes por millón (p.p.m) en Estados Unidos.

     

    Normalmente, se recomienda una E.C. de 0.5 a 0.8 mS/cm en las primeras etapas de crecimiento, y de 1 a 1.9 en las últimas etapas de fructificación (estos valores son orientativos y difieren de unas variedades a otras)


    IMPORTANCIA DE LA CONDUCTIVIDAD ELÉCTRICA

     

    Como hemos visto, la E.C. nos indica la cantidad de nutrientes disueltos en la solución de riego y deberemos tenerla muy en cuenta, para no provocar problemas por carencia o exceso de nutrientes en nuestros cultivos. De esta resumida  explicación, podemos deducir, que la única forma de subir o bajar la conductividad eléctrica del agua, será añadiendo más nutrientes en caso de querer elevarla. O diluir más la solución de riego (añadir más agua) si lo que necesitamos es disminuir la E.C.

     

    Un aspecto importante a tener en cuenta, es que las sales que no son absorbidas por las plantas, se acumulan en el sustrato, pudiendo llegar a provocar saturación por exceso de sales que las plantas no son capaces de asimilar.

     

    Realizar mediciones de la E.C. del agua de drenaje del macetero es una buena forma de saber el nivel de sales acumuladas en el sustrato. Si la E.C. del agua de drenaje es mayor que la del agua que usamos para regar, significa que posiblemente existe exceso de nutrientes en el sustrato. Podemos bajar el nivel de sales acumuladas en un sustrato, realizando un lavado de raices, regando con abundante agua para drenar lo máximo posible.

     

    En las zonas de la península con aguas duras (con muchas sales disueltas), como el sur o levante, los niveles de E.C. de partida serán elevados, lo cual disminuye la cantidad de nutrientes que se pueden añadir a la solución de riego. En cambio en las zonas con aguas blandas (con poca concentración de sales) como Asturias y otras zonas del norte, podemos añadir mayor concentración de elementos nutritivos, porque la E.C. de partida será menor.


    CONCLUSIÓN

     

    Medir el valor de pH y E.C. en el agua de riego, son dos sencillos pasos que pueden hacer que tu cosecha sea mucho más productiva y sabrosa. Nos permite asegurarnos de que todos los elementos que las plantas automáticas necesitan para desarrollarse, se encuentran en la proporción adecuada, y en una forma química asimilable.

     

    Para corregir el valor de pH, podemos utilizar multitud de productos ácidos o alcalinos disponibles en el mercado y algunos trucos caseros que podemos encontrar en las despensas de la mayoría de nuestros hogares.

     

    La E.C. aumenta conforme añadimos nutrientes al agua, y podemos reducirla, en caso de ser necesario, añadiendo más agua a la solución de riego para hacerla más diluida.

     

    A modo de consejo, debemos tener en cuenta, que la mayoría de especies vegetales no necesitan valores muy elevados de E.C. por lo que recomendamos, no alcanzar los niveles máximos durante muchos riegos consecutivos.

     

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