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  • La banca.

    Anda, cómo todo, un poco revuelto esto de la banca. Los grandes bancos están cotizando a la baja, con una gran volatilidad. Algunos de ellos tienen su cotización en torno a los cinco euros/acción, cuando hace un año rondaban los nueve. Parece una buena ocasión para comprar, pero bajar hasta el 0,1 euros/acción es también una posibilidad, y permanecer ahí, per secula / seculorum, puede ser una alternativa. Se ha perdido mucho y se recuperará, es un suponer, pero mientras tanto hay que contentarse con los dividendos, que vendrán o no. En fin incertidumbre y más incertidumbre, y ya se sabe que el dinero no es precisamente el Cid Campeador.

    Esto de la banca da para mucho, sin entrar a fondo en la cuestión vemos que dos grandes, que están que lo tiran, han tenido, en 2017, una cuenta de resultados negativa en España. Es decir han perdido dinero en nuestro país: el Santander 1.376 millones y el BBVA 856.Cómo han ganado mucho en otros la cosa tira para delante. Llama la atención que los directivos españoles se han llevado unas primas más que aceptables. Es de suponer que esas primas serán por haber perdido poco, siempre se puede perder más, pero también se puede ganar o perder menos.

    Las retribuciones, primas y emolumentos no ordinarios de los directivos rozan el escándalo. El ex Presidente del BBVA se marcha con 80 millones de nada. Naturalmente, es un suponer, los de ahora esperarán que cuando llegue su turno se porten con ellos cómo ellos se han portado con los anteriores, y a seguir la rueda de la fortuna.

    Entra dentro de lo razonable que las empresas privadas paguen lo que crean conveniente, pero los bancos son empresas privadas un tanto especiales. No son cómo el súper de la esquina o la lavandería de al lado, es una actividad regulada y sometida a controles y supervisiones muy estrictas, que parece que no alcanzan a las retribuciones de los superdirectivos.

    Un banco es de sus accionistas y una obligación de los que en él trabajan es crear valor, en forma de dividendos, y de aumento de la cotización de las acciones, para ellos. Un banco no es de sus directivos ni de sus trabajadores, es de sus accionistas y lo que se llevan los directivos no queda para ellos. La cosa es así de simple, o para ti o para mi, lamentablemente no da para todos.

    Naturalmente las retribuciones son aprobadas por un comité ad hoc, que evidentemente no ha caído del cielo, pero esto de los 80 millones es un poco fuerte. Es sabido, y el Comité de Retribuciones lo sabe muy bien, que sí las cosas van mal, papá Estado vendrá corriendo para ponerlas bien, y trabajar con red es un lujo que pocos pueden permitirse.

    Los mitos duran lo que duran, y la eficacia y rigor de la banca, puesta siempre cómo ejemplo también se tambalea. Se concentran entidades, tienen pérdidas, desaparecen locales físicos, las promociones de ayer vuelan bajo el lema de sí te he visto no me acuerdo, y muchos pueblos se quedan sin el servicio físico de cualquier entidad.

    La sociedad cambia y la banca tiene también que cambiar, pero hacerlo a remolque de casos de ética dudosa, o de sentencias judiciales, no es el modo en que unas Entidades de esa naturaleza deben de hacerlo. Tienen dinero y materia gris, y hay que pedirles, además de ejemplaridad, que estén en el grupo que lidere la transición hacia no se sabe muy bien donde, pero que estén ahí, y no mezclada en asuntos tan turbios, y tan antiguos, cómo los de cierto comisario sobradamente conocido.

     

     

     

     

     

     

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