El soterramiento de vías de Langreo cumple 14 años en obra con un coste que pasó de 55 a 130 millones

La gran obra ferroviaria debería haber terminado en 2012 y en el mejor de los casos lo hará a finales de 2024, con 12 años de retraso

La colocación de la primera piedra del soterramiento, en noviembre de 2009, con Vicente Álvarez Areces en primer término. Detrás, Francisco González Buendía, Esther Díaz, Ángel Villalba y José Ángel Fernández Villa. | LNE

La colocación de la primera piedra del soterramiento, en noviembre de 2009, con Vicente Álvarez Areces en primer término. Detrás, Francisco González Buendía, Esther Díaz, Ángel Villalba y José Ángel Fernández Villa. | LNE / Luisma Díaz

Luisma Díaz

Una generación de langreanos ya ha crecido con las obras del soterramiento de las vías de Feve en La Felguera. Unos trabajos cuya primera piedra se colocó el 16 de noviembre de 2009 y que, según los plazos iniciales, iba a tardar casi 3 años en ejecutarse, 35 meses exactamente. Si el mundo fuese un lugar ideal y las administraciones implicadas en la obra hubiese cumplido sus compromisos, los trenes ya circularían desde finales de 2012 bajo tierra, y la recta de Valnalón sería un bonito bulevar, muy distinto a la gran zanja en obras que lleva siendo los últimos 14 años. Los últimos plazos ofrecidos por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, Adif, marcan a finales de 2024 la conclusión del faraónico proyecto.

Cuatro presidentes del Principado, cuatro alcaldes y tres presidentes del Gobierno han pasado ya desde que se iniciaron las obras. Los trabajos del soterramiento contaban inicialmente con un presupuesto de casi 55 millones de euros. Finalmente, y si no se producen más contratiempos, los 1.790 metros de túnel que atraviesa La Felguera costará más de 130 millones, más del doble de lo previsto. La última inversión que se está llevando a cabo incluye un paquete de obras de 47 millones de euros.

Por comparar con otras obras de larga duración, el soterramiento de vías de Langreo ha superado ya, de largo, a la ampliación del canal de Panamá, que duró 9 años. Sus 14 años, 15 si por fin se cumplen los plazos, distarán todavía de los 20 que tardó en abrir la Variante de Pajares. En términos históricos, la construcción del Monasterio del Escorial, que dio luz al dicho popular "durar más que la obra del Escorial", se prolongó 21 años.

Vicente Álvarez Areces fue el presidente del Principado encargado de poner la primera piedra del soterramiento en aquel ya lejano 16 de noviembre de 2009. Los trabajos iban a pagarse íntegramente con fondos mineros, 55 millones. Pero el proyecto nació ya incompleto . Pocos meses después se supo que ese dinero iba a pagar el túnel por el que circularía el tren, pero no la "superestrucutura", es decir, las catenarias, las nuevas vías, la señalización, que iba a tener que sufragarse aparte.

Los retrasos en las obras no tardaron en llegar. Primero, estuvieron paradas casi un año por una serie de desacuerdos entre la empresa adjudicataria y el Principado por los sobrecostes (solo el túnel acabó costando 83 millones). Luego, a finales de 2011, con la llegada de Mariano Rajoy al Gobierno, se suprimieron los fondos mineros. En su segundo mandato se dio un impulso a los trabajos, que parecían que por fin iban a toda máquina, pero a finales de 2017 volvieron a paralizarse. Casi cuatro años de mandato del Ejecutivo de Pedro Sánchez han sido necesarios para retomarlas, y todavía falta, al menos, un año más para que se completen.

La situación de hartazgo vecinal se concretó en la composición de una plataforma que lleva años denunciando los retrasos, sobrecostes, cambios de proyecto y los incumplimientos del que tendría que haber sido un proyecto que sirviera de revulsivo urbanístico para La Felguera, eliminando barreras y uniendo peatonalmente el grueso de su zona residencial con Valnalón y con áreas históricas, como el emblemático barrio Urquijo. La "falta de compromiso político" que ha sufrido la obra es, según los vecinos, la principal causa de su retraso.

Prácticamente, desde el inicio de su mandato, en el pasado mes de junio, el nuevo alcalde de Langreo, Roberto García, ha lamentado la situación de "abandono" del transporte público en el concejo. Comenzando por el tren. El soterramiento está integrado en la línea Gijón-Laviana, perteneciente a la antigua Feve. Un trayecto que a principios de siglo contaba con más de 1,2 millones de viajeros, y cuyas últimas cifras –ya no se actualizan anualmente por líneas, dejó de hacerse en 2016– dejaban en 440.000 sus usuarios. Un número que tampoco ha dejado de descender.

"Tenemos un grave problema de comunicación con Gijón", afirmó este viernes el regidor langreano durante un encuentro con los responsables de la Cámara de Comercio. "Primero, por el soterramiento, y después, por que la empresa de autobuses no cumple correctamente con el servicio y deja fuera a muchos viajeros", expuso García. El problema del transporte de viajeros por carretera es reciente. El del soterramiento y el ferrocarril es una larga historia.