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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión sobre el Oviedo y el Sporting: Malta y las Feroe ya no existen

En esto del fúrgol no quedan enemigos pequeños. Ya hay que sudar para ganar a equipos de Tercera o a selecciones de cuarta fila. Ya no hay marcadores de 12-0, y si los hay, son noticia. Y si no que se lo digan a los dos grandes de la madreñina furgolística en su estreno copero

Los jugadores del Oviedo celebran uno de sus goles ante la Gimnástica de Torrelavega Jose Antonio MIGUELEZ

Ya saben, amiguinos y amiguinas, en esto del fúrgol no quedan enemigos pequeños. Ya hay que sudar para ganar a equipos de Tercera División o a selecciones de cuarta fila como podían ser en su momento Malta e Islas Feroe. Ya no hay marcadores de 12-0, y si los hay, son noticia. Y si no que se lo digan a los dos grandes de la madreñina furgolística en su primera participación este curso en la Copa del Rey. El Sporting tuvo que esperar al final de la prórroga para deshacerse del Beasain. Al Oviedo le pasó algo muy parecido en Torrelavega tras dejarse levantar un 0-2 que en otros tiempos sería definitivo. Lo que parecía una eliminatoria de esas que gijoneses y carbayones debían ganar sin bajarse del autobús se convirtió en un pequeño marrón: más minutos para unas piernas ya cargadas en unas plantillas machacadas por las lesiones. Tanto es así que el Sporting ha tenido que tirar del mercado de los jugadores en paro para reforzar el centro de su defensa, despoblándolo de futbolistas con el carné de profesional del ramo.

Por lo demás, y una vez solventada la primera parada en la Copa, lo siguiente, al margen de la Liga en Segunda División, donde nada se detiene ocurra lo que ocurra, es el Mundial de Qatar. Sí, ese que se va a jugar en invierno y que, cuentan, incumplió, incumple e incumplirá la lista del top 100 de los derechos humanos más importantes.

Pero, al margen de las protestas de los de siempre y de unos pocos de los menos habituales, nada de nada. Habrá fútbol en el rico Qatar, que se ha dejado un buen pastizal por el camino para convencer a los que mandan y para adaptarse a las exigencias de la FIFA en cuanto a estadios, organización y demás asuntos que poco tienen que ver con lo que ocurre en el verde. Por desgracia, nada nuevo, ¿oyisti, güey?

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