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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión sobre el Oviedo y el Sporting: Una misión azul y Djuka

Cervera quiere un delantero con velocidad y desborde y Abelardo receta banquillo a Djuka ante la mala racha del serbio y el buen momento de forma de Cristo

El Fondo Norte del Tartiere, durante el Real Oviedo-Granada IRMA COLLIN

Día de resaca en la madreñina furgolística. El oviedismo anda eufórico por eso de haber vuelto a ganar, y no de cualquier manera, y por ver que el cerverismo comienza a funcionar. Ahora hay que comprobar si la mejoría se alargará en el tiempo, sobre todo en lo que a los resultados se refiere, o volverán los baches, las curvas y los altibajos. Mientras esto llega, que hay Copa por el medio, el Almirante Cervera suspira por otro delantero que complemente a los tres que ya tiene, todos de un corte parecido. El técnico azul quiere velocidad y desborde, dos virtudes que en esto del fúrgol cuesta dinero, salvo que se eche mano de la sección de retales y oportunidades. Será la primera gran misión de Roberto Suárez, el nuevo director deportivo de la casa azul. Esa y, seguramente, mostrar su habilidad para aligerar la plantilla, ya que hará falta por eso de tener el límite salarial bajo mínimos.

Mientras, a 28 kilómetros, hay quien centra el debate en Mariño, que lleva dos fallos casi consecutivos de los que cantan y cuestan puntos. Tampoco hay que olvidarse de Djuka, con un contrato que recuerda a aquel que en su momento el Athletic le hizo a Julen Guerrero, y al que Abelardo ha dado jarabe de banquillo después de animarlo públicamente durante la semana. Al serbio se le vio, cuando menos, desganado en los minutos que salió en La Rosaleda, por lo que entre la buena racha de Cristo y la mala del serbio pinta que la suplencia irá para largo, ¿oyisti, güey?

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