18 de enero de 2019
18.01.2019

Una gijonesa deja en 8.000 euros una deuda de un millón por la ley de segunda oportunidad

La mujer, que avaló a la empresa de su exmarido antes de que fuera a la quiebra, tuvo durante dos años sus cuentas bancarias embargadas

18.01.2019 | 03:02
Javier Dapena.

Una mujer gijonesa ha logrado el amparo judicial después de que se viera obligada a pagar una deuda de un millón y medio de euros que le dejó su exmarido tras avalar un crédito para su empresa. Ahora ha sido exonerada del pago de ese importe -solo ha tenido que abonar 8.000 euros- gracias a la ley de segunda oportunidad.

La afectada, representada por el abogado gijonés Javier Dapena, avaló a su marido cuando la empresa de éste pasaba por dificultades económicas. El dinero recibido por entidades bancarias se empleó, como ocurre en muchos casos, para refinanciar la compañía, gastarlo en un ERE y tapar con parches los agujeros. Pero nada de eso dio resultado y la empresa entró en concurso de acreedores, se liquidó y allí no quedaba ni euro para hacer frente a las deudas.

Los bancos entonces siguieron su causa contra los avalistas, en este caso la mujer gijonesa, de 50 años y madre de una hija. Su ahora exmarido no dio señales de vida, estando localizado pero sin solvencia conocida y ella se vio ante una deuda de 1.500.000 euros, en números redondos. "Hubiese necesitado dos o tres vidas como mínimo para devolver el dinero", reflexiona su abogado Javier Dapena, que inició los trámites para que la mujer pudiese beneficiarse de la ley de la segunda oportunidad, aprobada en 2015.

Al amparo de esta ley, buscaron un acuerdo de mediación de pagos con el banco. "Es un procedimiento ante un notario, que nombra un mediador concursal para llegar a un acuerdo con los acreedores para intentar hacer una quita de la deuda al afectado que puede ser de hasta el 99,9 por cierto y que obliga a ir pagándolo en un plazo de diez años", expone el letrado gijonés. En el caso de esta gijonesa "propusimos una quita muy agresiva, del 93%, lo que supondría que ella tuviese que pagar alrededor de los 60.000 euros, una cifra mucho más asumible". Los acreedores no aceptaron.

El siguiente paso de esta mujer -que durante cerca de dos años tuvo su tarjeta, sus cuentas y hasta la declaración de la renta embargadas- fue un concurso por la vía judicial en el que solicitó la exoneración de la deuda. "Si una persona no ha hecho ninguna barbaridad, si eres deudor de buena fe, es decir, que no has estafado a nadie, ni has hecho un desfalco y es solo que te fue mal una empresa, esta ley ayuda", expone el abogado, que logró que el juzgado diese la razón a la mujer y la exonerase del pago del millón y medio de euros. "Además esta señora ni siquiera llegó a ver ese dinero, ni mucho menos lo disfrutó, se utilizó directamente en la empresa que luego quebró", recuerda.

Finalmente, la afectada logró eludir el pago de ese millón y medio de euros y todo quedó en 8.000 euros -parte de su sueldo se quedaba retenido en el juzgado y la venta del coche- que fue abonando mes a mes al banco hasta cumplir. "Le ha permitido que pueda seguir adelante", reflexiona Javier Dapena. "Nos hubiese gustado que el procedimiento durase menos, por la mujer, pero al final fue un año y medio hasta que lo consiguió", concluye sobre el caso.

El letrado gijonés describe la ley de segunda oportunidad como "la gran desconocida". "En la época de la crisis, me consta, hubo mucha gente que hizo préstamos a través de sus empresas, las avalaban personalmente y luego desaparecieron o entraron en concurso; pero la entidades bancarias tenían esos avales y te tenían agarrado para devolver el préstamo, porque el Código Civil dice que tú respondes con tus bienes presentes y futuros", expone. "Si tienes 80 años el futuro no es muy halagüeño, pero si tienes 50 años el futuro, en principio, es mucho mayor", añade Javier Dapena.

"Fresh start"

En ese caso, "como eres persona física se te liquida lo que tienes; cuando llegamos a un punto en que se ha liquidado todo y no queda nada, se trata de pedir la exoneración del pasivo, es decir, quíteme toda la deuda una vez que se me quitan todos los bienes", explica. "Es lo que los americanos llaman 'fresh start', que quiere decir empezar e nuevo y significa que puedo tener lo que tenga de deuda que me lo quito de en medio. "Hay mucha gente en esta situación, personas que han avalado y se encuentran con esta situación", lamenta.

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