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Prisión sin fianza para Papagore ante “la reiteración delictiva” de agredir a policías

El exmilitar senegalés tiene ya una orden de expulsión, paralizada por el covid | Cuatro coches de la Guardia Civil escoltaron su traslado a prisión

Así fue el impresionante despliegue policial para trasladar a prisión a Papagore Ndoye I. P.

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Así fue el impresionante despliegue policial para trasladar a prisión a Papagore Ndoye I. Peláez

El exmilitar senegalés Papagore Ndoye, de 43 años, ha pasado ya su primera noche en la cárcel de Asturias después de que la magistrada del Juzgado de Instrucción número 1, en funciones de guardia, decretase ayer su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza por agredir, tal y como adelantó LA NUEVA ESPAÑA, a varios policías. Nueve de ellos sufrieron heridas de distinta consideración. La decisión, de acuerdo a la petición de la fiscal, se tomó por “los bastantes indicios de la comisión de un delito continuado de atentado a agente de la autoridad, por sus antecedentes, para evitar la reiteración delictiva e impedir que se sustraiga de la acción de la justicia”. Además, la fiscal destacó también que este individuo, condenado ya hasta en tres ocasiones por hechos similares, se encuentra en situación irregular en España toda vez que existe una resolución firme de expulsión del territorio nacional, que todavía no se ha materializado por la situación sanitaria, por la falta de arraigo familiar y laboral en el país.

El nuevo episodio violento protagonizado por Papagore Ndoye, que ayer se acogió a su derecho a no declarar, tuvo lugar el pasado sábado a última hora de la mañana, momento en el que hasta tres patrullas de la Policía Nacional acudieron a la calle Jacques Cousteau, en Montevil, alertados por varios vecinos que advertían de una fuerte discusión entre el exmilitar y su pareja sentimental, que luego negó cualquier altercado argumentando que la pelea había sido en el piso de arriba, tal y como relató a este periódico. Los gritos de Ndoye, en cambio, se escuchaban desde la calle, y su actitud violenta fue en aumento al ver a los agentes. Lejos de atender a razones, les atacó con ímpetu, provocando momentos de tensión y peligro para los intervinientes. El piso donde fue engrilletado está en la tercera planta y da a un gran patio de luces, por lo que un traspiés por los envites del detenido hubiese podido provocar la caída al vacío de alguno de los policías.

El traslado a la comisaría de El Natahoyo fue igual de violento, llegando a reventar dos cristales y desencajando la puerta del coche patrulla a patadas. No faltaron las amenazas de muerte (“en mi país os mataba y no se enteraba nadie”, por ejemplo) y escupitajos a los policías. En los calabozos más de lo mismo, provocando más agentes heridos. Durante si estancia el fin de semana, hasta que ayer pasó a disposición judicial, intercaló momentos de gran alteración con otros de tranquilidad.

El balance total, confirman fuentes policiales, fue de nueve asistidos: cinco lesionados médicamente y dos de ellos de mayor consideración. A uno lo empotró contra una puerta y a otro, en comisaría, le mordió. El resto sufrieron arañazos y heridas de menor consideración. La mayoría ejercerán la acusación contra él por las lesiones y estarán representados por la abogada Sylvia Garrido Galindo, del sindicato Jupol.

Papagore Ndoye, que tiene recurrida ante el Supremo su última condena por atentado a la autoridad, llegó al Palacio de Justicia más tranquilo, y estuvo representado por la abogada del turno de oficio, Nélida García, que recurrirá el auto de ingreso en prisión provisional. Sí fue llamativo el despliegue de seguridad para llevar a cabo su traslado al Centro Penitenciario de Asturias, en Villabona. Hasta cuatro vehículos de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil (USECIC), supervisaron su salida del calabozo del juzgado, más tranquilo que estos días atrás, y escoltaron el furgón hasta prisión.

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Papagore, camino de prisión M. L.

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