17 de septiembre de 2016
17.09.2016
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Jerónimo Granda afila la lengua en la Catedral

El cantautor ovetense ironiza con la falta de gobierno en el primer concierto mateíno, en el que le acompañó la banda de música local

17.09.2016 | 05:10
Jerónimo Granda, ayer, junto a los miembros de la Banda de Música "Ciudad de Oviedo" y la Sinfónica Infantil y Juvenil del Principado.

"Las nueve por el reloj de la Catedral. Buenas noches señoras y señores, sean bienvenidos al comienzo musical de San Mateo 2016". Con estas palabras daba ayer comienzo Jerónimo Granda al primer concierto de las fiestas ovetenses en la plaza de la Catedral. Una plaza que, si bien no estaba llena, apenas dejaba entrever a la estatua de La Regenta entre el remolino de gente que acudió a las inmediaciones del escenario, como atraída por la música, que fue capaz de ahuyentar la lluvia.

Con la escopeta cargada, la lengua afilada y el sombrero puesto, el cantautor ovetense con residencia en Gijón no dejó de arrancar carcajadas al público presente, sobre todo con sus alusiones constantes a la seguridad, para Granda excesiva, que rodeaba al evento. El otro tema recurrente, la manida falta de gobierno, "a ver si hay suerte y quedamos así pa siempre, porque total...", enfatizaba el cantautor.

Así dio comienzo el espectáculo, en el que estuvo acompañado por la Banda Sinfónica Infantil y Juvenil del Principado de Asturias, quienes interpretaron temas recientes y animados, como el "Upton funk" de Bruno Mars, junto con clásicos del rock, como el "Satisfaction" de los Rolling Stones.

Tras ellos, llegaron "los mayores, a falta de una banda, dos" como bromeaba Granda en referencia a la Banda de Música Ciudad de Oviedo, que interpretó desde un mambo a música brasileña, para dar paso, a eso de las 22.20 horas, a Granda, quien interpretó junto a la banda, parte de su "basto repertorio, con b y con v", como bromeaba el cantante, desde "Coplas de carnaval" a "Pepe el mazcayu" o clásicos como "Pescadores", llegando incluso a hacer un homenaje e Alejandro Casona.

Este "experimento novedoso", como lo calificó el propio Granda, de ver a un díscolo cantautor fusionarse con una banda de música clásica, alegró la noche a propios y extraños, hasta el punto de hacer que el mismo Granda se animase con un histriónico baile, tal como es él en su totalidad, despidiéndose del escenario tras reivindicar, con su última canción, que "el futuro de Asturias está en los nabos", en alusión al certamen celebrado cada año en Morcín.

Granda cumplió en su retorno a los escenarios de San Mateo y dio paso a otro de los platos fuertes de la noche: Diana Navarro. La malagueña lo hizo en cuanto se despejó de las tablas de la Catedral los restos del concierto de Granda, y después de que la artista andaluza hubiera participado en la apertura de San Mateo dan candela la chupinazo en el balcón del Ayuntamiento.

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