Luz Marina Hincapié, empresaria. Puso en marcha en Quirós un negocio que no había en el concejo: una lavandería. Descubrió que había demanda, sobre todo gracias a las casas de turismo rural. Luz Marina Hincapié García, casada con un quirosano, llegó a España desde su Colombia natal, huyendo de la inseguridad y de la extorsión de los grupos armados. En Quirós encontró una nueva vida, una vida tranquila, un futuro. Y ahora proyecta abrir también un bar. No para.

"Llegué un 9 de febrero del año 2000. De Colombia directa a Asturias porque yo tengo mucha familia aquí… Voy para veintitrés años en España. Soy de la zona de Medellín, de una zona cafetera de campo. Y vine al campo acá también. De Oviedo no me moví sino cuando ya vine hace catorce años a Quirós. En Oviedo yo ya tenía una empresa de limpieza. Empecé trabajando con una empresa de las mejores de Asturias, pero luego yo fui cogiendo mucha fuerza y monté mi propia empresa. Llegué a tener cinco empleadas".

"En ese tiempo yo conocí a un quirosano. Fue una cosa muy bonita. Me vine a Quirós un fin de semana y me encantó y no quise volver a Oviedo. Si volvía a trabajar, venía todos los fines de semana para acá. Me iba el domingo o el lunes por la mañana a trabajar y volvía. Hasta que un año después de conocerlo a él me vine para Quirós y nos organizamos aquí en Santa Marina, donde vivimos. Yo tenía un hijo en Colombia, que me lo traje a los dos años. Ahora tiene 29 años, estudió Geografía e idiomas y me dice que cuando tenga unos ahorros quiere invertir también en Quirós, tener algo, un hotelito o una casa rural. Con el quirosano, que se prejubiló de la minería hace ya como siete años, tuve dos niños: uno que tiene 13 y una de niña de 9 años".

"En Colombia, mi padre tenía una fábrica de caña de azúcar. Hacíamos la panela, el azúcar moreno, teníamos cacao, teníamos café… Todo lo producíamos nosotros. Cuando me vine para acá, la situación allí no era buena, más que todo por la inseguridad. En el momento en el que empiezas a prosperar y a echar para adelante los grupos de delincuentes te comienzan a cobrar una ‘vacuna’, como lo llaman. Trabajar para que otro delincuente venga y te quite lo que uno gana con esfuerzo pues no es justo. Yo me niego rotundamente. Si me quedaba, o perdía la vida o me quedaba manteniéndolos a ellos, dándoles un dinero por cuidarlo a uno. Y por no quitarle también lo de uno".

"Ellos cobran una ‘vacuna’ y si no la pagas te tiran una bomba o te quitan la vida de un familiar para que te duela. Así, o la pagas o la pagas. Yo tengo a muchas amigas que están aquí porque allí vivían bien y les tocó. Tengo familiares que en este momento también les cobran una ‘vacuna’ porque no les quiten el negocio, no los maten o no les tiren una bomba. Y cuando no son secuestros. Entonces tienes que dar tu dinero, vender tu casa y tus propiedades para salvar a esa persona. Entonces es mejor evitar eso. Por ese lado yo estoy salvada, pero hay mucha gente que lo está pasando muy mal. Por todo eso yo siempre digo que mi país es España, yo me siento aquí protegida. Para mí esto es un paraíso porque allí lo pasé muy mal. Siento que se pueden echar para adelante muchas cosas. La mayoría de mi familia son muy emprendedores. Mi padre ya tenía su propio negocio y siempre no se inculcó que trabajásemos para nosotros por nuestra cuenta".

"Cuando vine a Quirós yo veía que había gente que llevaba ropa a Oviedo, a esas lavanderías de monedas y yo me preguntaba que si no había una lavandería aquí, porque la más cercana estaba en Teverga. Pues me voy a poner yo a mirar. Un día cogí, llamé a toda la gente de Quirós, a todos los hoteles, a las casas rurales de Quirós. Fue un verano y claro que sí que me dijeron que una lavandería en Quirós sería genial. Como quince negocios que ya me dieron aceptación. Pues esto va a ser señal de que aquí se puede, me dije, y yo me puse en marcha. Comencé a averiguar sobre las máquinas de lavado, sobre proveedores, y las ayudas que había del plan Leader, que estaban bien. Y así fui para adelante".

"Comencé con muchas ganas porque veía que el concejo no tenía este servicio. Ahora ya tengo unos clientes fijos y la verdad es que no me arrepiento. Yo fui la primera que comencé en las naves en el polígono de Bárzana. Los primeros meses fue muy duro, después yo vi que el boca a boca de la gente, que me tenía mucho cariño, empezó a funcionar. La gente del pueblo era la que me ayudaba a echarlo adelante con cosas que me traía para lavar, porque yo les limpio de todo, lo mismo trajes que alfombras. Y luego también estaba la ropa de las casas rurales. Ahora, que llevo cinco años pasadinos con la lavandería, ya yo veo que está dando una ganancia, ya me queda muy poco para terminar de pagarla. Me dieron una subvención que es muy importante, que me ayudó mucho a mí para salir a flote".

"Y ahora tengo otro proyecto para poner con unos chicos de Villamarcel. Vamos a reabrir un bar que siempre existió en Santa Marina y que llamaban El Vikingo y que se cerró. Yo creo todo lo que se ponga en el concejo dará más vida. Estamos pintando y ya tenemos todo preparado a ver si lo abrimos en febrero. Vamos a poner tapas y buen café porque antes solamente se ponían copas, ni pinchos ni nada. Nosotros vamos a poner para que los turistas que vienen a las casas rurales tengan donde comer un buen desayuno, una buena tapa con cosas de aquí, todo productos de aquí mismo. El embutido de Quirós y el pan de aquí mismo, que ahora también tenemos una panadería en el polígono. No lo vamos a llamar El Vikingo, que se llamaba así por el dueño de antes, que era belga, decía que era vikingo. Realmente parecía vikingo, tenía el pelo larguísimo y todo blanco, era muy gracioso. Nosotros lo vamos a llamar Los Garrafes (afloramientos de agua que se producen en el deshielo en el concejo quirosano)".

"Y creo que Quirós está sin explotar. Digo yo que aquí, por ejemplo, haría falta un taller. En el polígono aún hay tres naves vacías. Tenemos una panadería, una empresa de alquiler de bicicletas y otros que camperizan furgonetas y un ferreiro, además de mi lavandería".

"Necesitamos repoblar. Yo, de hecho, me he traído muchas amistades. He traído diez personas de Colombia, aparte de mi familia, que han venido con mi ayuda. Están todas con sus papeles con sus trabajos. En Quirós tengo tres. Les ayudé para que ellos pidan el asilo porque allí estaban corriendo peligro, estuvieron secuestrados, son unas buenas personas, son amistades de mi infancia. Quirós es un consejo muy bueno. Cuando lo conocen a uno, le dan todo, hasta el corazón si es posible. Los que yo he traído también ven que son gente trabajadora que no vienen a chupar del bote ni a comer ayudas, vienen a vivir y a salvarse de un peligro que tuvieron allí. Vienen a trabajar, no vienen a hacer daño a nadie".