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Asturias ante la batalla de la tercera ola: habrá restricciones en la hostelería, pero sin llegar al cierre

El Gobierno asturiano se plantea escenarios de limitaciones graduales si siguen aumentando los casos, pero con el menor impacto económico posible: ¿Cuándo y como llegarán las nuevas medidas?

El laboratorio de análisis del HUCA.

El laboratorio de análisis del HUCA.

Asturias libra en estos momentos una carrera: cabalga fustigando el ritmo de vacunación mientras la tercera ola del Covid viene detrás ganando terreno. El deseo que algunos expertos sanitarios ansiaban antes de las vacaciones navideñas de que la tercera ola no empezase a enseñar sus dientes hasta finales de enero no se ha cumplido. Los más pesimistas ya advertían, en cuanto se relajaron las restricciones y ante el esperado crecimiento de la interacción social en las fiestas, de que era posible que los casos repuntasen ya muy a principios de enero.

El Gobierno regional comienza a vislumbrar en un horizonte próximo el dilema de si aplicar de nuevo severas restricciones, en especial en la hostelería, un sector muy castigado y cansado de una actividad intermitente que resulta fatal para la continuidad de muchos negocios.

Por lo pronto, el próximo lunes 11 de enero deberá pronunciarse sobre las actuales limitaciones, al concluir las actualmente vigentes, decretadas el pasado 18 de diciembre y que entraron en vigor el 23 de ese mismo mes. Esas normas establecen, por ejemplo, la prohibición del consumo en barra, la limitación a cuatro personas por mesa, o la obligación de guardar distancia de 2 metros entre silla y silla de diferentes mesas.

Evolución de los casos en Asturias

Evolución de los casos en Asturias Juan Luis Fernández

Mantener el lunes las actuales medidas, lo más probable

El Gobierno regional tendrá, pues, que decidir el lunes si prorroga las actuales medidas (lo que parece más probable en estos momentos) o por el contrario las endurece. Los hosteleros son conscientes de que la situación empeora. Esta misma tarde, la patronal OTEA celebró una videoconferencia con sus asociados en la que el presidente de la entidad reconoció que la tendencia de la pandemia es preocupante, pero aseguró desconocer las intenciones del Principado.

La evolución de la pandemia tiene su propia inercia, igual que un camión cuesta abajo: cuanta más velocidad adquiere, más difícil resulta detenerlo. Existe un retraso entre el crecimiento de los contagios y su traslación en la ocupación hospitalaria, que es el verdadero quid del problema que supone el Covid-19. Un porcentaje de las personas que resultan infectadas por el coronavirus necesitará atención médica; de estos, un porcentaje menor requerirá de ingreso en las Unidades de Cuidados Intensivos, y lamentablemente, otro porcentaje más pequeño fallecerá por las complicaciones causadas por la enfermedad.

El empeoramiento que obliga al ingreso hospitalario se suele producir días después del contagio. Los expertos calculan que hay una media de una semana desde que se produce una serie de contagios hasta que esas mismas personas terminan ingresando en un hospital; al cabo de una semana parte de esos enfermos terminan en la UCI. Por tanto, aunque se tomen medidas un día específico, aún habrá una semana o dos semanas en las que no se podrá detener la “inercia” de la pandemia en los hospitales.

¿Cuándo tomar medidas?

Por tanto, la pregunta a la que se enfrenta el Gobierno es cuánto puede esperar para llevar a cabo nuevas restricciones. La intención del Ejecutivo, según las fuentes consultadas, es que el impacto económico sea el menor posible. Por ejemplo, será difícil que se tomen medidas sobre el pequeño comercio de proximidad, que ya recibió alivio antes que la hostelería en el último cierre. Sin embargo, los expertos sanitarios siguen recalcando que es en los encuentros sociales en hogares u hostelería cuando más riesgo existe de contagio. No se trata de que los locales incumplan medidas de seguridad, sino que los propios clientes se despojan de la mascarilla y es más factible una infección.

Salud confiaba en que, si la aplicación de las vacunas se anticipaba lo suficiente a la llegada de la tercera ola, la inmunización del colectivo de los mayores de las residencias de ancianos pudiese suponer algún alivio. No es una gran cantidad de población, pero sí muy vulnerable, no solo por su edad sino por la alta interacción y posibilidad de contagio que existe por la convivencia en los centros residenciales.

Sin embargo, como ya apuntó el catedrático de Matemáticas de la Universidad de Oviedo Juan Luis Fernández, la tercera ola ya está aquí y los mayores de las residencias aún no han recibido la segunda dosis de la vacuna, que se supone es la que concede la inmunidad garantizada.

El problema sanitario

Si la oleada que parece estar comenzando se desarrolla con rapidez, el Principado tendrá que fijar restricciones sobre la hostelería de manera más anticipada de lo que preveía en diciembre. Y es que, además, Asturias tiene ciertos indicadores que lastran su capacidad de resistencia en esta nueva etapa.

Los indicadores sanitarios lastran la situación de Asturias ante la tercera ola; son peores que al inicio de la segunda embestida del virus.

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El número de contagios diarios está en fase ascendente; de hecho, el Principado pasó esta misma semana de una calificación riesgo medio a alto. Lo cierto es que el número de casos es similar al que presentaba la comunidad autónoma a principios de octubre, en torno al 11 de ese mes.

Si buscamos similitudes con lo que ocurrió con la segunda ola, el Gobierno regional no impuso el cierre de la hostelería hasta el 4 de noviembre, casi un mes más tarde y cuando ya esos días los sanitarios enviaban mensajes de alarma sobre la situación en los hospitales. Para entonces, la incidencia acumulada en siete días alcanzaba ya los 226 casos por cada 100.000 habitantes. Diez días después, el 14 de noviembre, la incidencia en Asturias llegó al máximo de la segunda ola: 373 casos por 100.000 habitantes.

En la actualidad esa tasa está en 84,08 casos por cada 100.000 habitantes. Podría considerarse que es mucho más baja que la referida el día en que el Principado tomó medidas sobre la hostelería en la segunda ola, pero hay otros factores determinantes. En octubre y noviembre, Asturias estaba en ascenso de la ola, las plantas de los hospitales se iban llenando poco a poco en un goteo tras varias semanas sin apenas casos. Así, el 11 de octubre estaban ocupadas por Covid el 4,6 por ciento de las camas de hospital y el 7,7 por ciento de las UCI. Ahora, en cambio, con un número de casos diarios similar, la ocupación en planta es del 7,2 por ciento y en las UCI ese porcentaje es sensiblemente mayor: el 19,2 por ciento; es decir, una de cada cinco camas UCI disponibles en Asturias ya está ocupada por enfermos de Covid.

Un preocupante escenario

Así las cosas, un aumento de casos a un ritmo similar al que se produjo en la segunda ola tendría una incidencia en los servicios sanitarios mucho mayor y de manera más rápida. Un cálculo meramente estimativo podría apuntar que, si se replicase la segunda ola, en mes y medio la ocupación de las UCI en Asturias se hallaría en un intolerable 60 por ciento. La ocupación de camas podría situarse en torno al 50 por ciento.

Si se replicase la segunda ola, en mes y medio la ocupación de las UCI en Asturias se hallaría en un intolerable 60 por ciento

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Si el ritmo de contagios continúa ascendiendo (la velocidad a la que aumenta ahora es bastante similar a la que había a principios de octubre), seguramente el Principado deba valorar tomar medidas a lo largo de la próxima semana, antes de quince días, en cualquier caso. Las limitaciones de horario pueden ser una alternativa, sostienen algunas fuentes, antes de plantear un cierre total de la actividad hostelera que el Gobierno regional quiere evitar a toda costa. Hay otras alternativas, como decretar cierres localizados únicamente en las zonas con incidencia desbocada. En cualquier caso, reducir el impacto económico, no solo para los hosteleros sino también para la administración, que deberá establecer compensaciones, es una de las prioridades.

Tendencia de la tercera ola

Un abanico de posibilidades

Todo esto está sobre la mesa, pero como mera hipótesis. Si las primeras dosis de las vacunas tienen algún efecto atenuador de la tercera ola se irá viendo. Si el refuerzo de los controles y cribados logra retrasar el ascenso, todo ello será tiempo ganado, también para que la actividad hostelera siga abierta. Pero habrá un momento en que el Gobierno regional tendrá que enfrentarse a la decisión de imponer algunas restricciones para cortar el ascenso de la ocupación hospitalaria. ¿Cuándo? Es probable que antes de quince días. ¿Cómo de severas? Los expertos sanitarios y epidemiólogos tendrán que evaluar el ritmo de crecimiento de las distintas variables para estimar cuánto se puede sostener una situación de alto número de contagios sin que los hospitales terminen saturados.

El catedrático Juan Luis Fernández considera que la existencia de 200 contagios diarios marca el momento en que decidir sobre la imposición de medidas restrictivas. Al ritmo actual esa situación podría darse ya a principios de la próxima semana. Según Fernández “cuanto primero se actúa, más se acorta la ola; con los datos actuales podríamos estar hablando de un número total de contagiados en esta nueva etapa que podría estar entre los 5.000 y los 10.000 asturianos. Si se retrasan las decisiones, esa cifra aumentará”.

 

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