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Los actores de "La vida es sueño", a los escolares del Niemeyer: "Habéis sido un publicazo"

"Los clásicos hablan para todas las épocas", explica la compañía a los estudiantes que llenaron el auditorio

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Representación de un clásico de Calderón, "La vida es sueño", en el Centro Niemeyer, para chavales MARA VILLAMUZA

Manuel Moya, que es Astolfo en "La vida es sueño" de Declan Donnellan, fue el primero de la compañía en regresar a la boca del escenario del Niemeyer para protagonizar el encuentro con los espectadores que ayer por la mañana casi llenaron el auditorio del complejo cultural de la ría. "Habéis sido un publicazo: de diez. Nos habéis facilitado mucho el trabajo", confesó dirigiéndose a los chavales que se plantaron en Avilés para asistir a una de las grandes funciones del momento. "Hemos hecho poco esta función: en Madrid todavía no se ha visto", subrayó el actor asturiano Ernesto Arias, el rey Basilio, el que tiene el sueño entero de la emblemática obra del siglo de Oro.

Los escolares llegaron de la Escuela Superior de Arte Dramático (Gijón), de los institutos avilesinos Carreño Miranda y Número 5, del César Rodríguez de Grado, el ovetense de La Corredoria y del IES El Batán, que es de Mieres. Y cuando les tocó preguntar lo hicieron, por ejemplo, sobre cómo fue el proceso de montaje, cuál es el presupuesto del espectáculo o si la escenografía –puertas verdes que se abren y se cierran– tenía que ver o no con el palacio Esmeralda de "El mago de Oz" por aquello de que la vida sí, es un sueño. O se le va pareciendo con los años.

Josete Corral, el ayudante de dirección –Declan Donnellan y Nick Ormerod no acudieron a las funciones de ayer en Avilés: porque si el día empezó con una "matinée" terminó con una tarde espectacular– fue el encargado de "hacer tiempo" mientras los actores se pegaban una ducha tras dos horas perdidos en la corte polaca del rey Basilio, el príncipe Segismundo y el alcaide Clotaldo. "¿Qué es la vida?", preguntó así como por preguntar. Y el personal que se quedó a escuchar los secretos de la función –algunos institutos se dieron prisa en regresar a casa– respondió: "Un frenesí". Y en ese frenesí se fueron moviendo las preguntas. Hubo quienes querían explicaciones sobre la modernidad del montaje y los actores negaron la mayor. "A Declan no le gusta decir que moderniza los clásicos no son de una época determinada: hablan para todas las épocas", señaló el ayudante de dirección. David Luque, por su lado, apostilló: "El vestuario es moderno, pero decimos todo lo que escribió Calderón". Y no le faltaba razón. Pero hay una canción de Carmen Miranda que es el "leitmotiv" del espectáculo. Y están las puertas que se abren y se cierran que asemejan la escena a una película de cine mudo, pero sin tartas.

La compañía confesó el secreto de la creación de "La vida es sueño". "Declan y Ormerod nos llevaron a una casa rural una semana en el campo y proponían ejercicios sobre la obra. De allí salió mucho material de la obra", explicó Corral, que volvió sobre el público que había ovacionado despierto el sueño de ver teatro internacional en Avilés.

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