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Antonio Romero

Sobre este blog de Sociedad

Explorando los rincones de España en sus paisajes, caminos, pueblos o ciudades. Historia, arquitectura, naturaleza, cultura o gastronomía de norte a sur y de oeste a este.


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  • 30
    Enero
    2017

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    viajes pueblos negros Arquitectura Negra Guadalajara

    Viaje al pasado de los pueblos negros

    Los pueblos negros de Guadalajara salpican un pequeño territorio al sur de la Sierra Norte de la provincia, como un archipiélago remoto pero a salvo del abandono por sus casas de pizarra, una arquitectura popular casi extraterrestre en el centro de España y, a veces, en su mismo entorno.

    El uso principal de este tipo de roca también se puede ver en Madrid, como en el pueblo de Patones de Arriba, o en Segovia, en poblaciones que a veces transitan hacia un estilo más colorido, la arquitectura roja.

    Viaje al pasado de los pueblos negros

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    Viaje al pasado de los pueblos negros
    Calles e iglesia en Roblelacasa. Fotos: A.R.

    Sin embargo, es en Guadalajara donde se encuentran los mejores ejemplos. Aquí se pueden contar al menos Majaelrayo, Robleluengo, Roblelacasa, Campillo de Ranas, Campillejo, El Espinar o Valverde de los Arroyos. En ellos, las casas y el resto de construcciones, extrañas aunque de una coherencia radical en su medio, parecen haber surgido de la propia tierra con los tonos oscuros de la pizarra: grises, violáceos, pardos o negros, desde las fachadas a los tejados.

    Es un territorio distante, casi aislado durante años, pese a que hasta Guadalajara hay unos 70 kilómetros y a Madrid apenas 120. Circundado de bosques, como el Hayedo de Tejera Negra, el más meridional de Europa, constituye un espacio natural privilegiado, con el pico Ocejón como espectador casi permarnente.

    Viaje al pasado de los pueblos negros

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    Viaje al pasado de los pueblos negros
    Vista de Majaelrayo y viviendas y detalles de muros y tejados en la localidad. Fotos: A.R.

    En el camino, los pueblos de la arquitectura negra aparecen dispersos y como camuflados en su propio ambiente. Como unas formaciones de pizarra un poco mayores y más regulares que los bloques de los que se extrajeron las lajas con las que están levantados. El silencio llena las calles contadas de estos caseríos de puertas y pequeñísimas ventanas cerradas. El invierno, tan largo aquí, parece congelado en el paisaje urbano, incluso un poco siniestro por lo sobrio y oscuro y hasta por las enigmáticas cruces blancas de piedras de cuarzo engarzadas entre las pizarras de algunos muros.

    Viaje al pasado de los pueblos negros

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    Casas en Valverde de los Arroyos. Fotos: A.R.

    Viaje al pasado de los pueblos negros
    Edificios con cruces blancas en El Espinar. Fotos: A.R.

    "El último día de la creación, cuando ya no quedaba casi luz, Dios hizo estos pueblos, por ello la oscuridad", cuenta una leyenda de la zona incidiendo en su aire primitivo, aunque, pese a todo, no dejan de resultar acogedores.

    Todos estos núcleos, por encima de los 1.000 metros de altitud, suman poco más de 300 habitantes en total, intercalados entre otro puñado de poblaciones, curiosamente ajenas a este peculiar estilo constructivo.

    Viaje al pasado de los pueblos negros

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    Viaje al pasado de los pueblos negros
    Campillo de Ranas, el pueblo más grande de la Arquitectura Negra. Fotos: A.R.

    Valverde de los Arroyos es quizás el más turístico, aunque puede que el menos negro. La cuarcita insufla un tono más dorado a sus casas, muchas restauradas o levantadas recientemente en el estilo tradicional, como en las demás poblaciones. Constituye, también, un punto de partida estratégico para excursiones de montaña. Algo alejado de éste se halla el resto. De Campillo de Ranas, el más grande de todos, ha hablado hasta The New York Times porque, además de pueblo negro, ha casado a decenas de parejas homosexuales, que lo escogieron convirtiéndolo en un referente de libertad. Las horas lentas aún las cuenta un castigado reloj de sol junto a la iglesia de Santa María Magdalena. Al igual que Majaelrayo, atesora un buen número de los mejores ejemplos de esta arquitectura.

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    Viaje al pasado de los pueblos negros
    Cinco imágenes de Robleluengo. Fotos: A.R.

    Más humilde pero imprescindible de visitar es El Espinar, con su negro y austero atractivo rústico. O Roblelacasa, de calles y casas restauradas e impecables. Y, claro, Robleluengo, un pueblo de un bucolismo casi de juguete, lleno de rincones con encanto, como su ermita de San Pedro.

    Quizás sea su rareza atávica y, a pesar de todo, su cercanía a la capital la que los salva hasta hoy de la decadencia, resistiendo en parte como refugios de segundas viviendas y destinos de turismo rural. Aunque queda muy lejos la vitalidad de su duro pasado, al menos hoy sobreviven para conservar un paisaje tan singular.

     

     

     

     

     

     

     

     

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