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Guillermo

La crítica, la sátira y el sarcasmo hacen esta profesión apasionante. Estudiante de periodismo, cuento lo que veo y como lo veo. Por el momento no escribo para nadie, sólo para mis lectores. En mi vida siempre he tenido una pluma en la mano y un balón en los pies, pero si tiene que caer alguno, que ...


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  • 12
    Marzo
    2018

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    SOCIEDAD Oviedo

    La boina de #SR4

    Hace unos días llegaba a mí, a través de uno de los multitudinarios grupos de whatsapp a los que estoy sometido por exceso, una foto de Sergio Ramos. En ella se le veía radiante y recolocado en el parking de Valdebebas con su nueva adquisición; un Fiat 600. Posaba sonriente con una boina calada y una corbata perfectamente ajustada junto a unos pantalones pitillos, de la misma manera, bien ajustados.

    Aquí en el norte de Lanzarote hay un mercadillo en el que, hace cosa de cuatro años me compré una boina en un puesto regentado por un matrimonio (supongo que ese sería el parentesco) de gitanos. La boina me costó 1,50 euros y por ese precio pensé, con que me la ponga una vez casi habré amortizado la inversión. Con lo que me la llevé a casa y no sólo una, sino que en varias ocasiones he recurrido a ella y ahí sigue. Es una "boina de ancianos" para entendernos, que dejando de lado parcialmente el sentido de la vergüenza, uno se la puede poner sin problema.

    El caso es que siempre me han gustado las boinas. Quizá porque me evoca el señorío inglés, la elegancia prístina, los estudiantes de Oxford y todas esas cosas. Algo que se me ha caído por los suelos tras ver al central blanco con su boina acompañada de un hastag algo menos refinado que rezaba algo así como #SR4.

    Dicho esto, recuerdo un consejo que me dieron hace tiempo. "Tú camina por el mundo y cuando veas cómo se comporta la gente, haz lo contrario. Te irá bien". Y en esas estoy; no sé aún si meter la boina en el fondo del cajón o tirarla directamente a la basura.

     

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