Un análisis sosegado de la asignación prevista para Gijón en los Presupuestos regionales, libre de términos grandilocuentes, exige tener en cuenta dos aspectos: la variación de la inversión total con respecto al anterior ejercicio y las prioridades fijadas en el documento elaborado por el Ejecutivo de Adrián Barbón. Respecto al primer apartado, los 56,5 millones que recibirá la ciudad de las arcas autonómicas son el doble de los anotados en las cuentas de 2021, que produjeron una catarata de críticas tanto del gobierno local como de la oposición en el Ayuntamiento. Y, en relación al segundo punto, no es difícil advertir que el Principado ha optado por acelerar las mejoras en el centro de salud Puerta de la Villa y la construcción del anunciado para Nuevo Roces, en detrimento del colegio de este barrio y del consultorio de Vega-La Camocha. Dicho esto, toca bajar al detalle antes de emitir un juicio definitivo sobre el documento. Porque no es oro todo lo que reluce y algunas partidas ni siquiera tienen brillo.

Que la inversión global para Gijón crezca responde, básicamente, a la colosal obra de ampliación del Hospital Universitario de Cabueñes, que recibirá 38,1 millones. Se trata sin lugar a debate del principal proyecto del Gobierno regional para la ciudad (y para el resto de Asturias) y es gratificante contemplar las partidas en el borrador de los Presupuestos después de una década de retrasos. Pero, al mismo tiempo, es una obra ya en marcha y que seguirá engordando los números en próximo ejercicios. Es decir, no es un generoso estímulo de nuevo cuño, sino un compromiso adquirido de acuerdo a una necesidad real y que va en aumento: mejorar las prestaciones sanitarias en un contexto de imparable envejecimiento de la población. El resto de las cifras de las cuentas se mueven en parámetros similares a los de anteriores años. Casi nada nuevo bajo el sol. El otro gran foco de las inversiones autonómicas es Nuevo Roces, que se lleva una de cal y otra de arena. Los 3,2 millones asignados para el esperado centro de salud contrastan con los 450.000 previstos para el colegio, una cantidad modesta si se tiene en cuenta que el propio Barbón anunció hace semanas que se trata de un proyecto básico. El enfado se ha instalado además en La Camocha por los 160.000 euros anunciados para el consultorio.

Conocidas las cantidades y sus circunstancias, parece obvio que las cuentas regionales no son un ataque a Gijón, como algunos han vendido en los últimos días, pero tampoco un maná caído del cielo. Ni provocan escándalo, como ocurre con los Presupuestos Generales del Estado, ni dejan un solo motivo para la celebración.