Jorge Álvarez-Nava, vicepresidente y programador de la asociación musical Bocanegra. Este mes de enero cumplen 15 años de existencia y en ese tiempo esa entidad sin ánimo de lucro ha convertido la sala de conciertos que tiene en el pueblo piloñés de Valles en una referencia para entendidos del rock, el blues y el soul, de la música en general. Su prestigio es tal que acogen a grupos extranjeros que solo hacen paradas en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, pero sí reservan una fecha para ir a tocar a Valles.

La asociación Bocanegra de Piloña, que el próximo enero cumplirá 15 años de existencia, es un fenómeno único en la cultura en Asturias. Demuestra que el rock también sirve para hacer desarrollo rural. Cada año, Bocanegra organiza unos 15 conciertos. De todos los géneros, pero con predominancia del rock, funky, soul y blues. La peculiaridad es que su sala está en el pueblo piloñés de Valles. Su programación, con grupos locales, regionales, nacionales y extranjeros, ha adquirido tal prestigio que algunos de los intérpretes internacionales que tocan en Valles suelen llegar a España en una escogida gira con paradas en Barcelona, Madrid, alguna que otra gran ciudad, y… Valles. Jorge Álvarez-Nava de Oñate, vicepresidente y programador de Bocanegra, cuenta cómo consiguieron convertir una pequeña nave con un hórreo delante en lugar de culto para los amantes de la mejor música en directo.

"Esto es fruto de la casualidad. La verdad es que ahora no tiene nada que ver con los inicios de Bocanegra. Fue como todo, una rueda, una cosa llevó a la otra. Esto surgió porque se hacía un festival en memoria un amigo que se había muerto bastante joven, con cincuenta y algo: José Cuevas, conocido como Pepe Bocanegra porque era un tipo muy ácido, muy sarcástico, un tipo que siempre punzaba. Pepe tenía mucha relación con la música y los grupos. Los que le hicieron aquel festival no éramos ni nosotros, fue otro colectivo de amigos, aunque yo personalmente colaboré con ellos en temas de sonido, les eché una mano. Hicieron tres festivales donde La Cueva y el cuarto no se iba ya a hacer. Entonces la hermana de Pepe Bocanegra, a la que conocíamos, que antes había tenido el Ensayo en la Plaza de Riego de Oviedo, cogió el bar de Valles. Y un día que fuimos por allí, hablando con ella, nos comentó que le apetecía seguir haciéndole el homenaje en Valles. Había un local junto al bar que estaba parado, que era en parte el almacén. Surgió la idea: por qué no se arregla esto y se mete aquí de vez en cuando a un grupo de colegas que venga a tocar. Total, que le echamos una mano y se hizo allí el festival, que fue un éxito rotundo".

"Surgió porque aquel día estábamos en Valles tomando algo, si aquel día no subimos no se hubiera hecho nada. El cuarto festival fue en 2007 y arrancamos la asociación en enero de 2008. Pronto cumpliremos 15 años. En octubre, noviembre, diciembre de 2007 se acondicionó un poco el local donde estamos ahora y arrancamos en enero. En principio era más asunto del bar que otra cosa, pero el teniente de alcalde de Piloña de aquella, José Ángel Allende, nos dijo que por qué no hacíamos una asociación y así podíamos recibir alguna ayuda para el festival. Pues hicimos la asociación y cuando nos dimos cuenta éramos 180 socios. Fue una cosa que despegó así, sin más".

"Ahora hay unos 300 socios, el número lo tenemos limitado al aforo. Y hay lista de espera para ser socio. Según la gente se va dando de baja, otros se van incorporando. Tenemos socios de toda Asturias. Los socios tienen preferencia en las entradas y pagan menos, lógicamente, que los no socios. Aproximadamente hacemos 15 conciertos al año. Ese local en su día fue el salón del pueblo. La gente iba a bailar, con acordeonista incluso. Hay alguna foto de la época, sería por los años 50 o 60. Luego ya quedó como almacén del bar, ahí cerrado, y luego ya nosotros le dimos uso. El bar de al lado es el que lleva la barra de los conciertos, nosotros ahí no intervenimos. El local tiene el tamaño justo, está también un poco apartado, no está en el bajo de un edificio donde puedes tener problemas con el vecino de encima. Los horarios procuramos siempre llevarlos a rajatabla, en ese sentido somos bastante estrictos. A las once y cuarto de la noche el concierto arranca sí o sí. A la una normalmente está finiquitado".

«Hay bandas que solo vienen a España cuatro días y uno de ellos es a Valles»

"Trajimos cosas distintas a lo largo de estos años. En cada fase va viniendo algo relevante. Hubo muy buenas bandas locales, regionales, nacionales e internacionales. Las oficinas de contratación de los grupos se fijan en donde actúan otros grupos y vas cogiendo un poco de caché. Nos ofrecen bandas que muchas veces sólo vienen tres o cuatro días a España y uno de ellos es en Valles. Nosotros tampoco podemos pagar a golpe de talonario, como un ayuntamiento o una sala grande, pero muchas veces los grupos quieren venir y a la oficina le interesa que vengan aquí como referencia y nosotros nos aprovechamos de eso. Luego tienes que lograr que encaje en el presupuesto. Pero hablas con ellos, negocias, explicas lo que haces y cómo lo haces y la gran mayoría lo entiende y por eso llegas a acuerdos".

"Aquí hay un trato mucho más cercano con los artistas, bajamos a cenar con ellos e interactúas mucho más. Es mucho más familiar. Hay bandas más o menos herméticas, pero por regla general llegan a un sitio donde encuentran un hórreo o están viendo enfrente los Picos de Europa y se sorprenden, empiezan a hacer fotos y se interesan. La verdad es que es divertido y presta. Ves que ellos se divierten también y les gusta. Y todos, cuando se van, quieren repetir".

"Nosotros nos autofinanciamos. El Ayuntamiento da ayudas que, a lo mejor, suponen un 5% del presupuesto. Que no se crean, como nos pasó con algún comentario, que estamos subvencionados. El 95% lo sacamos con las taquillas y por patrocinadores, que son muy importantes para nosotros. La ayuda que más valoramos del Ayuntamiento, más que la económica, es el hecho de que nos agilice los permisos. Tenemos todos los papeles en regla, pero le estamos sumamente agradecidos porque luego ya sabes cómo son los trámites burocráticos. Es una gran ayuda. Estamos muy agradecidos con las instituciones y con los músicos de la zona, que nos ayudaron. Y también estamos muy agradecidos a la familia Camblor porque desinteresadamente nos cede el local. Son maravillosos. Sin su apoyo esto sería imposible".

"La gente del pueblo nos recibe muy bien. La presidenta de la asociación es del pueblo, hay varias vocales y socios que son del pueblo. Agradecemos la tolerancia que tienen con nosotros, que es un pueblo tranquilo, pequeño, y cuando se monta un concierto siempre hay ajetreo de coches y gente. Pero pones a Valles en el mapa. Mucha gente alquila casas rurales para los conciertos. Ayuda a la economía de la zona".

"En Bocanegra somos un equipo muy amplio. Somos 22 personas en la directiva y cada uno tiene su faceta. No hay nadie que no haga nada. Hay trabajo para todos. Hay una clave que hace que un proyecto así funcione y te lo digo muy claramente: no hay dinero por el medio. No hay nada para nosotros. Los directivos pagamos nuestra entrada, aunque tú trabajes y montes equipo y al día siguiente haya que recoger todo. Los que entran la directiva entran a trabajar. Esto es completamente altruista. Los primeros que nos divertimos somos nosotros, así que ya está justificado".