La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Habla el entorno de los acusados de la paliza mortal de Fomento: "Fue una bronca como tantas"

El homicidio a golpes de José Antonio Justel, aseguran, se produjo tras "una discusión habitual de discoteca cuando la gente bebe de fiesta"

48

En imágenes: Operativo policial en los Juzgados tras la llegada de los dos detenidos por la paliza mortal de Fomento Ángel González/ G. C.

Fue una discusión "como tantas otras que se producen en una discoteca" lo que originó la brutal paliza que acabó con la vida de José Antonio Justel Alonso, hace poco más de una semana en Fomento. Al menos, es lo que aseguran fuentes cercanas a los dos jóvenes detenidos por un presunto delito de homicidio a raíz de una bronca que, según explican, no fue diferente a "otras que se producen habitualmente de noche", sobre todo cuando sus participantes "beben bastante alcohol". No había, según defienden, más motivo alguno que ese. Lo que se salió de la normalidad fue su fatídico desenlace: la vida truncada del cartero leonés de 44 años a raíz de los importantes golpes que recibió a la entrada del pub del que acababan de ser desalojados por los porteros.

Por ello, desde el viernes permanecen provisionalmente en Villabona a la espera de juicio, "tranquilos", aunque al mismo tiempo "preocupados" por lo sucedido. La prisión provisional y sin fianza fue una medida tomada por la magistrada titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Gijón, en funciones de guardia a raíz de la petición de la Fiscalía, que entiende que hay "indicios suficientes sobre la autoría" y que existe "riesgo de fuga" por unos hechos "graves". Con el secreto de sumario ya levantado, aún no han trascendido los motivos por los que se desencadenó el altercado entre los jóvenes de 27 y 30 años, Brayan H. M. y Adrián G. G., y la víctima.

Ninguno de los dos arrestados quiso someterse a las preguntas ni de la Policía Nacional ni de la juez. Solo Brayan H. M. rompió su silencio para asegurar que no se acordaba de nada de lo sucedido porque "llevaba bebiendo alcohol desde por la tarde" por una celebración familiar. Su abogado, Luis Tuero, ya trabaja en escudriñar las investigaciones y pruebas recopiladas por la Policía Nacional. El letrado se muestra prudente a la espera de visualizar las grabaciones existentes de la paliza, aunque habla de "mala suerte" y una agresión de "unos tres segundos". En el vídeo captado por la cámara de seguridad del local, una pieza clave en el sumario, se ve a su cliente propinar un puñetazo por la espalda a la víctima nada más abandonar el local y luego continúa durante siete segundos dándole más golpes.

En las imágenes queda menos clara la participación de Adrián G. G., aunque varios testigos apuntan a su participación. Precisamente, falta por conocer quién le representará. Por ahora, lo hace el abogado del turno de oficio, aunque la familia optará por los servicios de uno particular. Tampoco se ha personado todavía la familia del fallecido como acusación particular. Es solo cuestión de tiempo. Lo hará para exigir para ambos acusados "la máxima pena posible" por una paliza que privó de su padre a un niño de seis años. Según se despeje el tablero.

Las últimas piezas que permanecían hasta el viernes bajo secreto de sumario, ya levantado por la jueza, eran las escuchas telefónicas en los móviles de los presuntos autores, tal y como desveló LA NUEVA ESPAÑA, un elemento clave en el operativo de la Policía Nacional para dar caza en Avilés y Gijón respectivamente a los dos acusados, que permanecieron ocultos hasta el pasado martes tras perpetrar el crimen. La clave en este caso, según explicaron expertos a este periódico, será determinar si los golpes a la víctima se propinaron o no con la intención de acabar con su vida. Dilucidar la intención tanto directa como eventual de la agresión podría elevar el cargo a homicidio alevoso, es decir, asesinato. De hecho, la calificación penal actual, la de homicidio, es susceptible de ser modificada.

Emotivo minuto de silencio de los compañeros de Correos en homenaje a la víctima del crimen


A la puerta de la oficina de Correos de la avenida de Castilla, esa que tantas veces cruzó José Antonio Justel en su día a día, guardaron ayer a las nueve de la mañana un emotivo minuto de silencio casi una veintena de compañeros para rendir homenaje a una persona "dulce y accesible" que "siempre ayudaba". Su ausencia pesa en la oficina de la delegación de Correos del barrio de La Arena porque nunca olvidarán a "Josín", el mote con el que en ocasiones solían referirse a alguien "callado", pero que siempre "echaba una mano en todo". Sus compañeros ya mostraron su cariño al fallecido enviando un ramo de flores para estar presentes de manera simbólica en el funeral que se celebró en Santa Marina del Rey, el pueblo leonés de su madre. Justel llevaba trabajando en esta oficina desde el pasado mes desde febrero. Antes, había formado parte de la Unidad de Servicios Urgentes en la sede principal, la de la plaza del Seis de Agosto. Natural de León, pero afincado en Gijón desde hace años, Justel Alonso también formó parte de Podemos en sus comienzos en la ciudad, como miembro del grupo de trabajo de Urbanismo y Medio Ambiente.

Compartir el artículo

stats