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Alejandro Ortea

Varadero de Fomento

Alejandro Ortea

Prisas de última hora

No se hace en medio año lo que no se ha hecho en tres y medio

Como cada temporada invernal desde hace ciento treinta y ocho años, se corta, día sí y día también, la vía ferroviaria de la rampa de Pajares. No será este invierno la primera vez que esto suceda. Lo curioso es que siga siendo noticia que merezca tratamiento en los medios de comunicación como si fuera una novedad. Otro clásico es que Álvarez-Cascos Fernández funde otro micro partido y le ponga ojitos al PP. Lleva consigo a Pedro Leal, su buen Sancho Panza, que se supone atienda "pro bono" los pleitos que le surjan al menguado prócer, dada la intemperancia de este Godzilla a la asturiana; otra no noticia. Pero nosotros a lo nuestro.

Avanzan los trabajos burocráticos para la instalación del hospital de Quirón en el Nuevo Gijón. Le queda al expediente mucha tramitación y no es nada improbable de que finalice el mandato sin que terminen los trámites y que la operación la remate la próxima corporación. Antes que nada, se requiere corregir el actual estado urbanístico de los solares con una modificación puntual del Plan General de Ordenación y un plan especial. Después ya habrá vía libre para realizar la permuta que, requiere pasar por la correspondiente comisión municipal y ser refrendado en un pleno consistorial. Total nada. Lo que ha pasado estos días es que se han desestimado las alegaciones presentadas por entidades tan conspicuas como el sindicato de la corriente y los políticos de Podemos, como si no tuvieran nada que ver los unos con los otros. El principal argumento de estos alegantes es que poner un hospital privado es un ataque a la sanidad pública. El argumento es bastardo, puesto que existen en la ciudad y en toda España clínicas y hospitales privados sin menoscabo de las magníficas instalaciones públicas que garantizan una sanidad de calidad para todo el mundo. Se trata, por tanto, de una cuestión ideológica que para sostenerla hace tanta fe como para creer en el agua milagrosa de la fuente de Lourdes. Pero no es inocente y, por las características de los que se oponen, estamos ante una operación más de las que llevan años intentando hacer daño a nuestra villa marinera y su concejo. A pesar de todo, la nave va, y eso es bueno para todos.

Mucho es lo que se quiere hacer en este final de mandato. Por ejemplo, desde el 2019 hasta ahora no les ha dado tiempo a nuestros munícipes a mejorar la ordenanza de animales a la que ahora quieren ponerle el nombre de ordenanza de bienestar animal, como para justificar la existencia de una concejalía delegada con esa denominación. No es nada del otro mundo, copia casi literal de la ya existente. Otra vergüenza.

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