El incremento imparable de los precios de la energía y la necesidad de velar por un futuro más sostenible ha llevado a un grupo de 45 vecinos de la urbanización de La Fresneda a constituir la primera comunidad energética del concejo de Siero, la segunda en la comarca del Nora tras la creada hace unos meses en Llanera. Con ello pretenden autoabastecerse con energía limpia, instalando placas solares en las superficies disponibles en la localidad para generar electricidad suficiente para todos sus socios.

"Ahora mismo estamos en la fase de presentación de una propuesta al Ayuntamiento para la creación de una instalación fotovoltaica capaz de generar un pico de 100 kilovatios hora", explica Tomás Pavón, elegido presidente de la directiva de la comunidad energética local.

La primera de las reuniones para sondear la posibilidad de poner en marcha algo así en la localidad se celebró el pasado otoño y desde entonces la respuesta de los habitantes de La Fresneda ha sido "muy buena", reconoce Pavón. Así, tienen contabilizados más de 70 interesados en sumarse a esta propuesta para autogenerar energía y de ellos 45 ya han formalizado su adhesión a la comunidad como socios. El siguiente paso es el de crear las instalaciones necesarias y para ello proponen al Consistorio sierense la colocación de las placas solares sobre edificios de titularidad municipal. La primera propuesta es la de utilizar el tejado del colegio de Primaria de la urbanización. "Es el lugar más apropiado, mejor orientado y con una mayor superficie útil", explica el presidente de la comunidad energética.

Centro pionero

Con ello serían capaces de generar energía suficiente para abastecer al colegio durante la mañana, y el excedente se repartiría entre los socios. "Sería el primer colegio de Asturias en contar con una instalación de estas características, y además de suministrarle energía gratis, también los niños pueden aprender de primera mano sobre la importancia de las renovables y del cuidado del medio ambiente", razona Pavón.

Otra de las opciones que se barajan sería la techumbre del polideportivo municipal de la localidad, si bien en este caso "la orientación es peor, más al este, y daría para cubrir las necesidades de menos asociados". Y por último, se contempla también la alternativa del Centro de Estudios de La Fresneda, con una superficie aprovechable para paneles más pequeña, capaz de generar una potencia máxima de 36 kilovatios hora. En todo caso, "no son opciones excluyentes, sino todo lo contrario", sostienen los miembros de la comunidad, toda vez que "es una actuación escalable, a medida que se vaya sumando más gente, se irían aumentando las superficies ocupadas por placas para ir satisfaciendo la demanda".

El Ayuntamiento sierense deberá ahora dar el visto bueno a la viabilidad del proyecto, así como estudiar la fórmula legal a la que acogerse para encajar esta actuación a través, por ejemplo, de una cesión del espacio a la comunidad energética. Y una vez solucionado este paso, los socios buscarán presupuesto para proceder a la instalación de los paneles. "Cada uno contribuirá en la financiación en la medida de sus necesidades energéticas, porque no todas las familias necesitarán la misma potencia", apunta Pavón. Y todo ello, además, sin perjuicio de concurrir a las ayudas europeas y autonómicas convocadas al efecto.

La previsión es la de que cada vez más vecinos se vayan sumando a la comunidad energética, porque "en apenas dos meses ya somos casi medio centenar, y cada semana llegan dos o tres personas nuevas a interesarse". Y así, para el año que viene aspirar a producir su propia energía limpia.