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Carreño reivindica su pasado minero

Laudino Suárez González recibe un reconocimiento como último trabajador de la explotación de hierro del Regueral

Laudino Suárez recibe un candil de manos de Enrique García, presidente vecinal del Regueral, ante la mirada de la alcaldesa, Amelia Fernández. | A. G.-O.

Carreño es un municipio marinero por excelencia. Su historia conservera y pesquera bien lo demuestran. Pero el concejo cuenta también con un importante pasado minero que ayer reivindicó de la mano de la Asociación de Vecinos L’Ablanal, del Regueral, coincidiendo con la celebración de Santa Bárbara. La entidad recuperó, en colaboración con el Ayuntamiento, el encuentro de la mina y la mar. Una iniciativa que la alcaldesa, Amelia Fernández (PSOE), pretende consolidar. "Tenemos que empezar a trabajar", dijo, antes de adelantar que ya están preparando un intercambio cultural con el municipio de Laviana.

El barrio candasín del Regueral fue cuna de la extracción de hierro durante más de medio siglo. Comenzó a principios de 1900 con la Sociedad Minas de Hierro y Ferrocarril de Carreño, que poseía medio centenar de derechos mineros en aquella zona. El pozo estuvo situado dentro de la concesión La Pequeña. El material extraído en la cercana mina de Llumeres era enviado mediante un cable aéreo de 7,5 kilómetros, instalado en 1919, del que apenas quedan vestigios.

El pozo carreñense cerró en 1963. Ese día, Laudino Suárez González fue el último en abandonar las instalaciones. Cortó la corriente y cogió la jaula. Una vez fuera entregó el casco a su capataz. Había entrado a trabajar en la explotación minera con tan solo 17 años. Como era menor de edad su primera labor fue en el exterior, dando aviso al maquinista para dar la salida a la jaula. Un año después se incorporó al interior del pozo como bombero.

Suárez es a día de hoy el último minero del Regueral, por lo que sus vecinos quisieron rendirle ayer un sentido homenaje, que agradeció emocionado. No fue el único. La asociación agradeció la presencia de los ayuntamientos que a lo largo de los años participaron en los encuentros de la mina y la mar. En el acto estuvieron presentes los alcaldes de Gozón y Muros del Nalón, Jorge Suárez y Carmen Arango, respectivamente, así como los ediles de Laviana y Tineo, Roberto Petón y Marcos da Rocha.

También hubo una distinción para Onésimo Velasco, antiguo concejal carreñense, que acaba de colaborar en la restauración de la escultura de homenaje a la mina y la mar. El material lo consiguieron gracias al Ayuntamiento de San Martín del Rey Aurelio, cuyo alcalde no pudo estar en Candás por un impedimento en el último momento.

Los reconocimientos fueron el broche de oro a una gala que contó con las actuaciones musicales de algunos importantes artistas de la región. Por las tablas del teatro Prendes de la capital de Carreño pasaron Ceferino Otero, Iván Cano, el Coro de la Bodega de Candás, Anabel Santiago y el grupo Gaiteros del Carbón.

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